miércoles, 3 de septiembre de 2014

BUSCANDO CLIMAS MAS TEMPLADOS



BUSCANDO CLIMAS MÁS TEMPLADOS
Como todos los años cuando empieza el invierno emigramos hacia el norte, este año con la compañía de nuestra segunda hija y nuestra nieta que aprovechando las vacaciones de invierno se dispusieron a recorrer nuestra habitual visita a amigos y  parientes de la provincia de Santa Fe. Nuevo Torino (muy cerquita de Rafaela) fue nuestra primera parada, allí vive nuestra cuarta hija que junto a sus hijos y su marido nos hicieron pasar  días muy lindos, seguimos hacia El Trébol (nuestro pueblo natal) allí viven mis suegros y muchos amigos que nos recibieron con gran cariño. Una rápida visita a la ciudad de Santa Fe nos permitió compartir un corto pero hermoso tiempo con mi querido primo y su familia. Dejamos para el final Rosario, donde mi cuñado, nuestros sobrinos, sobrinas y toda su familia nos atendieron a las mil maravillas. De allí partieron mi hija y mi nieta en bus de vuelta a Bariloche. Nosotros después de pasar el domingo del día del amigo rodeado del cariño de muchos de ellos empezamos el recorrido turístico.
Antes quiero hablar sobre el pueblo que vive mi hija con su familia, Nuevo Torino: no sé exactamente cuántos habitantes tiene,  pero toda su extensión no debe superar  las 20 manzanas de las cuales 4 son de su particular plaza que está  emplazada en la encrucijada de 2 rutas,  una rotonda en el medio más los 4 espacios adyacentes,  le dan a sus habitantes un considerable lugar de esparcimiento donde se suelen reunir los días feriados. Todo está  bastante bien mantenido, con su césped siempre bien cortado, característica que se repite en casi todos los terrenos baldíos y en los jardines de sus casas. Si bien sus habitantes cuentan con todas las comodidades  y están actualizados,  la locura de la vida moderna  pasa por las rutas. Las costumbres y la existencia,  es  sumamente tranquila  y segura, con un ritmo apacible que asombra comparado con el de una ciudad o pueblo más grande.  Los niños cuentan con escuela primaria y secundaria y tienen la enorme suerte de vivir en plena libertad y en total contacto con la naturaleza  por lo que resulta un lugar excelente para criar hijos. La historia parece haberse detenido en el almacén de ramos generales de la señora Zulma, un lugar para visitar y oír las historias de su dueña, fundado por su padre, data de principios del siglo XX y alguna vez un tornado le llevo el techo  con todo lo que había adentro, a pesar de eso  con el tradicional tesón  de los inmigrantes, lograron empezar de nuevo. Algunas casas  quintas lo convierten en un increíble lugar de descanso para desconectarse del  loco mundo exterior.
Vista de la laguna Mar Chiquita
Nuestro próximo destino era la Laguna Mar Chiquita, esta inmensa laguna de aproximadamente 80 kilómetros por 45 kilómetros con una superficie total de 253.000 hectáreas  y con un máximo de 5 metros de profundidad, es casi un mar interior sumamente salado, actualmente tiene 70 gramos por litros de sal, el doble que los océanos. Hace unos 35 años  fuimos a conocer Miramar que es el pueblo turístico de la laguna, en ese momento el espejo de agua había crecido de tal manera que había inundado casi todo el pueblo, actualmente el nivel está un poco más bajo pero igualmente el viejo pueblo permanece debajo del agua.  En el momento de nuestra visita la impresión no fue buena así que cuando vimos el pueblo nuevo con su recientemente inaugurada costanera nos sorprendió gratamente, por lo tanto la visita que iba a ser de unas pocas horas se terminó convirtiendo en tres días.
Hotel Viena
Unos de los principales motivos de la visita era conocer el viejo hotel  Viena, éste  dejó  de funcionar cuando la laguna lo inundó, hoy está fuera del agua y en un estado casi de abandono. Actualmente funciona como museo pero su principal atracción actual es que posiblemente Hitler haya estado alojado un par de días donde se operó  de una astilla que durante el atentado de la operación Valquiria se le clavó en el tabique de la nariz. Los habitantes de Miramar niegan que Hitler haya estado en el hotel porque sus dueños eran Judíos Alemanes pero lo cierto es que una anciana que trabajó de mucama cuenta que un fin de semana la dueña le dio franco a todo el personal y como esta mujer se había olvidado de algo volvió el sábado allí pudo ver dos grandes  autos negros en la cochera y le llamó la atención que la dueña que nunca hacía nada estaba cocinando. Cabe destacar que el hotel contaba con una completa enfermería y un spa donde se podían realizar operaciones simples. Rodeado de misterios el viejo hotel sigue en pie y a pesar de su abandono todavía sigue reflejando el esplendor de su época.
Nube de sal cubre la laguna
Nutrias
Con Pablo un guarda-parque que nos ofició de guía por un precio accesible empezamos un recorrido por los principales sitios del  lugar, primero nos llevó a una bahía donde nos facilitó binoculares e instaló un telescopio desde donde pudimos observar los famosos flamencos que le dan la característica principal a la laguna. Los días de viento fuerte como el que nos tocó a nosotros se levanta una gran nube de sal poniendo el  aire de un tono blancuzco similar a la neblina. Esta nube suele llegar a muchos kilómetros de allí y se ha podido observar hasta en Villa María ciudad que se halla ubicada al sur a mucha distancia. En medio de esa nube pudimos observar todo tipo de aves que Pablo nos iba nombrando a la vez que contestó nuestras innumerables preguntas sobre el lugar. Siguiendo el recorrido por pintorescos caminos rurales fuimos a visitar un criadero de nutrias. La nutria es un animal característico del lugar por lo que los criaderos han proliferado por toda la zona, su piel se exporta y su carne es aprovechada ya sea en escabeche o en distintos platos típicos ofrecidos por los restaurantes de Miramar. La  visita guiada comienza por las parideras donde la hembras reproductoras tiene de 7 a 14 crías, allí había una madre que nos pedía comida con sus manitas juntas como pidiendo por favor, realmente nos causó gracia, pero se ganó un manojo de achicoria que  compartió con sus crías utilizando hábilmente sus manitas con dedos prensiles.  En otros corrales que están construidos de ladrillos de canto de aproximadamente 80 centímetros de alto  estaban las zonas de apareamiento, estas están ocupadas por un macho con varias hembras, ¡un afortunado el tipo! Luego estaban los corrales de cría donde en 9 meses llegan a su estado de adulto y allí se termina su corta vida, no nos quisimos enterar  como los sacrifican porque realmente son unos bichos muy simpáticos, casi todos de color oscuro, hay algunos blancos y otros colorados muy raros, no solo son distintos de color sino que su carácter es muy afable, el resto  no tienen buen humor  y las colas cortadas con sus grandes diente durante las peleas son frecuentes.
Sus patas traseras son como la de los patos ya que son hábiles nadadores y pasan mucho tiempo en el agua.
Costanera de Miramar
Siguiendo, visitamos la desembocadura de un arroyo desde donde vimos otro gran hotel inundado, cerca de allí a unos 150 metros de la costa emergía el trampolín de la pileta. La laguna se formó hace 50.000 años cuando por una falla geológica  levantó la tierra  en los altos del Chipión y cortó el cauce del río dulce, del río primero y del río segundo. La laguna  no tiene salida así que su altura depende exclusivamente del  caudal de los ríos  que desembocan en la misma y de la evaporación.  Hoy el nuevo pueblo está un poco más alto y defendido por su costanera,  sus habitantes son conscientes de que están viviendo en el lecho seco de la laguna  y que siempre corren peligro de que en  un período de intensas lluvias el agua pueda inundar nuevamente sus casas. En la última crecida en  el año 2001 el agua superó las defensas pero sin grandes consecuencias, a pocos metros de la orilla actual, las ruinas del viejo pueblo inundado son testigos de lo que puede suceder nuevamente.
Nuestro próximo destino estaba proyectado para Jesús María, creyendo encontrar un típico pueblo de sierras nos encontramos con una ciudad industrial cerca de las sierras pero todavía en el llano, como consecuencia seguimos hacia Ascochinga que está bien enclavado en las montaña, la idea era quedarnos  pero el único camping existente estaba cerrado y en un barrio que nos pareció poco recomendable. Pensamos en La Falda así que seguimos hasta Rio Ceballos para emprender el cruce del Cuadrado. Por una ruta excelente llegamos a Valle Hermoso y luego a La Falda, de camping abierto ni hablar, solamente trabajan en verano, penando de un lado al otro terminamos en Parque Síquiman en el Club de Caza y Pesca que está abierto todo el año y en el que estuvimos el  año anterior.  Lavamos ropa, acomodamos todo, lavamos la camioneta y al día siguiente pasamos el día en nuestra conocida Carlos Paz. Ya otros años nos había chocado la desprolijidad y la suciedad que hay desde Cosquín hasta Carlos Paz, construcciones desprolijas a medio terminar   y  negocios de todo tipo le dan un aspecto de tercer mundo, más vale tirando a villa miseria, para nada pintoresco, los recuerdos de nuestras vacaciones durante nuestra niñez  cuando se podía ver el paisaje en todo su esplendor ya no está,  nos entristeció ante tanto despropósito.  
San Marcos Sierra
Seguimos nuestro viaje hacia Cruz del Eje pasando por San Marcos Sierra, esta población fue muy conocida en los 60 y 70 por su afluencia de hippies. Sus antiguas construcciones  típicas  de las sierras y bien mantenida  funcionan como negocios,  restaurantes y  bares que ponen sus  mesas afuera en la calle, innumerables artesanos vendiendo sus productos le dan al pueblo  un carácter muy especial, simpático lugar que vale la pena conocer.
Seguimos la ruta provincial 14 y desde ella vimos la  gran iglesia  de Cruz del Eje, entramos y nos encontramos con un enorme templo de una exquisita arquitectura.  En una esquina de su plaza un monumento recuerda  al   Dr. Arturo Illia, hábil político que con su bonhomía provinciana supo llegar desde ese pueblo serrano a la presidencia de la nación. Gran demócrata y buena persona,  su inocencia provinciana lo traiciona en la corrupta Buenos Aires, allí rodeado de la tradicional mafia estatal, gente que estuvo está y estará con cualquier gobierno lo hace fracasar en su gestión, un nuevo golpe de estado lo saca de muy malas maneras de la presidencia, pero seguramente en su pueblo natal tiene el respeto que se merece y que no tuvo en la gran ciudad.
Iglesia de Cruz del Eje
La próxima población de la ruta fue Villa de Soto, no es precisamente un pueblo serrano pero sí muy prolijo y bien cuidado, el que sí es serrano es La Higuera, muy chiquito  con sus viejas casas y su antigua capilla nos hizo recordar a los pueblos del norte.
San Carlos Minas  fue el siguiente, este pueblo en 1992 fue arrasado literalmente por un aluvión del rio que lo cruza, una lluvia de 290 mm. que ocurre cada muchísimos años en la zona  produjo una crecida excepcional, agua y barro arrasaron más de 200 casas con muchos de sus habitantes, gran cantidad de heridos y 40 muertos fue el saldo de este desastre,  algunos de los cuerpos de las victimas jamás fueron encontrados.  Hubo casas que fueron arrancadas con sus cimientos,  hoy construidas más alto, sus habitantes, que casi todos tuvieron alguna pérdida de amigos o familiares,  intentan olvidar la tragedia y seguir adelante.
A la altura de Taninga y Salsacate la ruta 14 se cruza con la provincial 20 que viene desde Tanti cruzando  por Los Gigantes, luego sigue hacia los llanos de La Rioja pero antes cruza la cadena de Comechingones por una ruta que es una verdadera obra de arte con varios túneles. Ya sobre esas poblaciones se transita por la pampa del Pocho y desde allí se ve el cerro Comechingones y varios volcanes extinguidos con conos perfectos.
Terminada la Pampa del  Pocho se empieza a bajar  hacia un valle donde está Villa Cura Brochero y Mina Clavero, las dos poblaciones están prácticamente pegadas  a un promedio de 900 metros sobre el nivel del mar. Ambas difieren  sustancialmente una de otra, Villa Cura Brochero es la población serrana por excelencia,  su tradicional plaza con el templo  cristiano y viejas edificaciones  dominan el lugar,  le dan ese aire tranquilo típico de las sierras. Uno puede imaginarse las siestas de verano en altas y frescas habitaciones con ventanas que dan a sombreados patios rodeados de galerías donde animales domésticos acompañan el sopor del momento.
Río en Mina Clavero
Mina Clavero es otra cosa, si bien mantiene ese espíritu serrano su centro con modernos negocios le dan un aire más mundano pero sin perder su carácter, un río de aguas claras y extensas playas de arena cruza por el medio de la ciudad y varios balnearios muy bien mantenidos conforman un excelente lugar donde pasar las vacaciones. Por la altura en que están ambas poblaciones el microclima es muy bueno, en invierno raras veces llueve,  los días soleados con temperaturas agradables son mayoría, durante la noche la columna de mercurio baja a niveles bajo cero pero como hay muy poca humedad se soporta perfectamente, eso hace que pasar las vacaciones de invierno también sea muy conveniente, ocasionalmente suele nevar pero en muy raras ocasiones. 
Hay varios lugares para visitar como la casa del cura Brochero y un museo en el colegio de señoritas adyacente al templo.  Allí se conoce un poco la historia del cura gaucho, una persona de muy buen humor que supo ayudar,  educar y evangelizar a los habitantes de la zona que generalmente recorría a caballo.  También por su gestión se abrió el camino de las altas cumbres que conectó  la capital cordobesa con la zona de traslasierras como él la nombró adecuadamente. Su arduo trabajo en todo tipo de clima lo llevó a tener una vejez llena de dolores y luchando con la lepra, aun así nunca perdió su buen humor hasta el fallecimiento, sus restos yacen en su querida iglesia y es visitado por miles de fieles.  El gobernador de Córdoba Ramón J.  Cárcano nombra la población como Villa Cura Brochero en honor a este famoso cura gaucho, posteriormente es declarado beato por la iglesia católica.
Esqueletos indios y craneos reducidas por los Jíbaros

Coleccion de bichos

Lámparas
Otra de las visitas  imperdibles es el museo Rocsen, este es uno de los pocos museos polifacéticos del mundo, su colección es tan variada y extensa que lo hacen sumamente entretenido, consta de 47.000 pieza distribuidas en 2.400 metros cuadrados.  Allí se pueden encontrar colecciones de mariposas, encendedores,  muñecas, estampillas , piedras semipreciosas, artefactos de iluminación,  máquinas de cine, de imprentas, de escribir, de sumar y de todo tipo, momias americanas, cráneos reducidos por los jíbaros, un cráneo atravesado por una lanza  romana, representaciones de hogares franceses, gauchos, nativos, algunos carruajes antiguos y autos, representaciones de talleres de costura, herrería, mecánica automotor, cerrajerías y tantas cosas más que es imposible de enumerar, todos ellos con antigüedades genuinas algunas de ellas de gran valor. El frente del edificio está adornado con muchas estatuas de tamaño real de gente que desde la antigüedad  ha contribuido con su obra a la humanidad, todas esas estatuas están hechas por el dueño del museo, artista francés que cumplió su sueño de tener este increíble  museo, hoy a la edad de 84 años todavía se lo  puede ver  recorriendo su museo y charlando con la gente,  como dice él,  la gente se va pero las buenas obras quedan para la posteridad.
Dique La Viña
La otra excursión fue al  Dique La Viña, esta obra terminada en el año 1946 con 106 metros de altura es el dique más alto de Córdoba,  construido en una quebrada de no más de 100 metros de ancho  conforma un importante espejo de agua,  además de producir electricidad  es usado para deportes náuticos y sirve de atracción turística. No entiendo a los ecologistas cuando están en contra de estas obras que generalmente mejoran ostensiblemente el paisaje, producen energía limpia, es una reserva de agua dulce tan necesaria en el futuro, sirve para acrecentar la reserva ictícola, le da a zonas generalmente secas un aporte de humedad mejorando el crecimiento de las plantas autóctonas  y en todos los casos lleva el dinero del turismo a sus habitantes que antes de la obra podían obtener muy pocos recursos de esas tierras. Lo único entendible de los ecologistas es que está de moda pertenecer a esa idea y que al igual que como sucede con los socialistas son inútiles,  ni hacen ni dejan hacer. Sería bueno que estudiaran quemándose las pestañas como hacen los científicos que son los que van a salvar la humanidad.
Museo Rocsen

Como no habíamos  podido ver todo el Museo Rocsen  al regreso  volvimos a visitarlo, la económica entrada que se paga sirve para 2 días porque son conscientes  que en una sola visita no se puede ver todo,  a mí me faltaba toda la parte de mecánica, la pasión de mi vida,  hay cosas realmente increíbles, carruajes, autos, un pequeño carro para una persona a vapor, el primer auto de carrera de Recalde  (corredor internacional de Rally de Mina Clavero) un carruaje eléctrico de 1890, motores de todo tipo, viejas herramientas y muchas cosas más que para los apasionados de los fierros es imperdible.
Nos faltaron varias excursiones por  realizar quisimos dejarlas para otro año porque seguramente volveremos,  es  una zona que nos gustó muchísimo sobre todo por el clima invernal que es bastante cálido.
Siguiendo hacia la Provincia de San Luís pasamos por la localidad cordobesa de Villa Dolores una pujante ciudad muy linda que nos sorprendió gratamente. Apenas pasamos la frontera de las provincias entramos en otro país, la increíble provincia de los Rodriguez Sa, enseguida empiezan las autopistas con cruces de rutas iluminados  perfectamente mantenidas, un moderno y completo aeropuerto internacional en el medio del valle de Concarán, sirve para todas las poblaciones del lugar, Merlo incluida y así todo lo que uno ve en la provincia.  Preguntando a sus pobladores  porqué allí se puede y en el resto del país no, la respuesta es invariable: aquí no roban los políticos y si roban es poco, a la familia Rodríguez Sa se la puede acusar de caudillos pero lo cierto es que las cosas andan y caudillos o no es preferible eso a la estupidez del gobierno central,  aquí la preocupación es darle trabajo  a la gente en obras publicas o empresas privadas que tienen el apoyo para desarrollarse,  pero no regalan plata promoviendo la vagancia a cambio del voto. Ojalá todo el país pudiera visitar San Luís que hace 20 años era una aldea y hoy es una pujante y futurista provincia,  seguramente el próximo presidente sería un Rodríguez Sa o alguno de sus muchos discípulos. Mientras el resto del país vive el pasado de la marchita que decía: “combatiendo al capital”, o los grafitis  de “Yanques  Go Home” o recordando los golpes militares, San Luís ya está en el futuro y mirando hacia adelante.
Muestra del tallado con piedra onix
La primera población que visitamos fue La Toma, una sencilla ciudad, capital nacional del Mármol Onix, esta piedra se obtiene en canteras cercanas y hay varias  fábricas, generalmente familiares que se dedican a tallar  pequeñas obras de arte, tuvimos  la oportunidad de visitar una de ellas y nos sorprendió la rapidez y facilidad con que trabajan los hábiles artesanos. Después de comprar algunos de sus maravillosos productos seguimos viaje hacia Potrero de los Funes. Durante el trayecto pudimos apreciar un inmenso depósito de material perteneciente a la fábrica de loza Ferrum que también se obtiene en canteras de la zona.  Más adelante un gran criadero de cerdos con un enorme frigorífico en construcción perteneciente a la firma Paladini. Todas obras en una provincia en serio y no la payasada internacionalmente ridícula del gobierno nacional.
Quebrada del Condorito
Pasando por la localidad turística de El Volcán entramos en la corta pero impresionante quebrada del Condorito, casi al final de ella nos recibió una gran estatua de un cóndor  en homenaje a nuestro querido General San Martín uno de los grandes hombres de la Argentina y el mundo. Cuando la quebrada se abre aparece el lago de Potrero de Los Funes y su internacional autódromo rodeando el lago, la población está al fondo rodeada de montañas que conforman un valle interior relativamente pequeño protegido del viento y con un hermoso clima a una altura de 920 metros sobre el nivel del mar. Teníamos un camping previsto llamado Playas Blancas adyacente al circuito, recorriendo el mismo, ya que normalmente es usado por el tránsito normal, encontramos enseguida el mencionado Camping que resultó ser muy bueno y donde nos atendieron muy bien. Desde el  autódromo semi-permanente se empieza a subir hacia la ladera de la montaña  allí está el pequeño pero agradable centro comercial, todo muy limpio, relativamente prolijo y pintoresco.
Vista del lago de Potrero de Funes
El autódromo es sencillamente uno de los más lindos que he visto, construido alrededor del lago tiene un dibujo espectacular, si bien no se puede ver todo el circuito tiene la ventaja de que estás muy cerca de los autos y se vive la emoción de las carreras  en primer plano, personalmente el  tipo de autódromo moderno donde la pista es muy ancha y los espacios entre la cinta asfáltica y las protecciones son enormes no me gustan, los autos se pierden en la inmensidad y se termina viendo el espectáculo a más de 50 metros de distancia y  la carrera termina siendo aburrida. No cabe duda que la seguridad de los circuitos callejeros  es menor que la de los autódromos permanentes modernos pero en beneficio de esta se está matando al automovilismo, cuando uno sube a un auto de carrera sabe en lo que se está metiendo de lo contrario salí a pasear con tu señora, los chicos, la abuela y el perro.
Como fanático de los fierros nuestra primer salida fue caminar los 6 kilómetros de pista. Una mañana hermosa empezamos a caminar por el borde de la cinta asfáltica, allí pudimos apreciar las excelentes protecciones , todo alrededor  y de ambos lados hay pesados muros de cemento con altas columnas que sostiene el tejido  todo esto unido con varios cables de acero de acuerdo al reglamento internacional de autódromos, en los lugares donde pueden producirse salidas de pista las vías de escape son bastante generosas y están protegidas con cubiertas usadas, un túnel le da acceso al interior  y por una calle de servicio se llega a los boxes, todo esto sumado al paisaje produce un efecto por demás positivo. Como inconveniente los negocios adyacentes al circuito queda del otro lado de las protecciones  para tener acceso a ellos remueven parte de las protecciones y las cierran para los días de carrera, preguntando  si esto era un inconveniente, me dieron una respuesta afirmativa  pero están conformes porque gracias al autódromo se hizo conocer  turísticamente Potrero de los Funes.
Hotel Internacional en Potrero de Funes
 En la mitad del recorrido se encuentra  el hotel internacional con casino y confitería flotante con entrada libre para todo el mundo, como el juego no es de nuestro agrado fuimos a la terraza de la confitería flotante, tomando sol en cómodos sillones,  disfrutamos una café  admirando  el paisaje con su lago rodeado de altas montañas  refrescados por una suave brisa. La suma de estos pequeños momentos felices hacen una vida relativamente feliz, las grandes felicidades son  escasas y efímeras por eso no hay que pasarse la vida buscando algo que es probable  no ocurra, hay que vivir plenamente esos pequeños momentos hoy,  ahora, ya!!! lo demás es una quimera.
El próximo destino fue la ciudad de La Punta, muy cerca de San Luís esta flamante población está proyectada para el futuro, allí hace pocos años no había absolutamente nada hoy ya hay una moderna Universidad,  un Observatorio Astronómico y varias dependencias como bancos, reparticiones públicas y hasta la réplica del Cabildo de 1810 donde funciona un museo con figuras representativas  y elementos hechos en plástico reforzado con fibra de vidrio de aquella época.  La ciudad está totalmente demarcada pero no construida, solo una pequeña parte empezó a surgir pero ya cuenta con todos los servicio en la totalidad de sus manzanas y todas las instalaciones son subterráneas, esto demuestra que cuando digo que San Luís mira hacia el futuro, no me equivoco.
Replica del Cabildo de 1810 en La Punta

Quebrada
Represa de Nogoli
Para poder llegar a esa nueva ciudad cruzamos los cerros desde Potrero de los Funes por un camino de cornisa recién construido, lo grandioso es que hay otro camino que va por el llano casi con la misma cantidad de kilómetros, esta ruta está construida nada más que para el turismo y para el Tour De San Luís, importante competencia de ciclismo que se realiza en la provincia y que junto con el Tour de France, el Giro de Italia o la vuelta de España, está llamada a ser una de las grandes del calendario mundial. Los miradores que tiene esta ruta hacen que sea imperdible para el turista.
Desde Ciudad de La Punta seguimos por el llano hasta Nogolí, pequeña población turística que bordea un río que baja de las montañas, desde esa población que tiene una tradicional plaza serrana rodeada de antiguas construcciones comienza otra nueva ruta. Al comienzo está el dique de Nogolí que contiene un importante reservorio de agua dulce esencial para la vida en esas áridas tierras.
Desde Nogolí hasta Río Grande se transita durante 50 kilómetros por un camino de cornisa espectacular, como el anterior, solamente sirve para turismo y para la competencia ciclística.
  Siguiendo se van alternando las innumerables curvas  con miradores desde donde se puede apreciar el imponente paisaje  así hasta llegar a la cumbre de las sierras de San Luís a 2100 metros de altura. Del lado oeste (La subida para nosotros) el paisaje es más verde  en cambio en la ladera este es mucho más pedregoso y no tan empinado, la bajada termina en Rio Grande donde antes se cruza otro dique sobre el río del mismo nombre que suma a los tantos que tiene la región,  desde arriba se puede apreciar el embalse La Florida que es uno de los más grandes. Tomando la ruta hacia la ciudad capital pasamos por  Trapiche, población turística muy linda como era tarde nos prometimos volver otro día para conocerla mejor.
La otra excursión prevista era a las Termas de San Luís, la primera que tocamos fue la de San Jerónimo, un  pequeño poblado,  lo único que tiene es un camping municipal con pileta termal cerrada en invierno (???) y una hostería y camping muy lindo con dos piletas termales también cerradas en invierno (????).  La verdad no entiendo la necesidad de  una pileta termal con el agua a 39 grados en verano cuando acá supera los 40 grados de temperatura. Tomando el caso de termas de Rio Hondo la temporada es en invierno con piletas al aire libre, allí en verano no queda nadie.  La hostería, donde también se puede acampar, tiene boxes con bañeras de agua termal que no son de nuestro agrado y también tienen  habilitada a unos 100 metros del  alojamiento una pequeña pileta cubierta.  Debido a esto proyectamos volver un par de días porque la zona no da para más. Siguiendo hacia el Sur nos encontramos con Balde una población un poco más grande con un camping municipal con pileta termal, también cerrada  en invierno.  Hay algunas termas particulares con boxes, del camping tuvimos muy malas referencias  y  aunque quisiéramos parar, allí  está cerrado.
Salinas del Bebedero
Siguiendo la misma ruta y cruzando la autopista 7  a unos pocos kilómetros están las Salinas del Bebedero, inmenso plano de sal con una laguna en su borde norte. Emplazado en el  lugar se encuentra  el complejo donde se procesa y se envasa la tradicional sal Dos Anclas, no es un lugar precisamente turístico pero si es  interesante para conocer, una de las cosas que nos llamó la atención es el deterioro que produce la sal a construcciones e instalaciones.
Por fin llegó el sábado, el ansiado primer día de competencias de automovilismo Top Race en el increíble circuito de Potrero de los Funes , desde temprano el ruido de motores  lleno el valle rodeado de montañas, así se fueron sucediendo entrenamientos y clasificaciones con trompos y raspones de paredones que hicieron las delicias de los aficionados como yo. El día domingo después de una prueba de tanques llenos comenzó la carrera, 33 rugientes autos conducidos por experimentados pilotos y algunos no tanto conformaron un espectáculo digno de apreciar aun para los neófitos en el tema.  A diferencia de los autódromos modernos donde uno ve pasar los autos a muchos metros de distancia,  aquí se vive la emoción de sentirlos  a pocos centímetros, siempre  protegidos  por excelentemente  paredones de cemento y el alto tejido cruzado por cables de acero. Un espectáculo que difícilmente olvidaré.
Carrera Top Race autodromo Potreo de Funes
La Carolina
Entrada a la Mina
Aún con el sonido de los motores resonando en mi cabeza al día siguiente volvimos a las excursiones, tal como nos habíamos prometido,  el destino era La Carolina, un pueblo minero  fundado por el Virrey Sobremonte para la explotación de una mina de oro. Desde Trapiche se empieza a subir por una ruta muy buena como todas en la provincia de San Luis, así se llega a un valle que está a gran altura hasta encontrarnos con el destino que nos habíamos fijado,  al  llegar se cruza un vado y hay un pequeño estacionamiento donde parar. Se pueden transitar en auto las empedradas calles pero lo ideal es recorrerlas a pie para poder apreciar sus tradicionales casas de piedra y leer algunos carteles de casas históricas.  Al final de la calle principal se encuentra una agencia de turismo desde donde se puede emprender una caminata guiada y adentrarse a la mina de oro unos 300 metros,  la experiencia de las minas ya la habíamos sufrido así que decidimos llegar caminando hasta la boca de la misma. En el  trayecto se encuentra  un sitio histórico donde nació el poeta argentino Cristófono  Latifur,  en 1793, hijo de un capitán del ejército del virrey Sobremonte que ocasionalmente estaba encargado de la seguridad de la mina, periodista poeta y escritor fue uno de los filósofos de la libertad de la nueva nación, se alistó en el ejército de Belgrano y después de una breve campaña  se estableció en Buenos Aires, sus ideas chocaron en algunos  ámbitos gubernamentales,  perseguido se exilió en Chile y  allí siguió ejerciendo su oficio hasta su  temprano fallecimiento  por causa de un accidente. Hoy en su honor en el predio de la mina hay un monumento y un museo de la poesía.  La mina ya había sido explotada por los jesuitas que entre sus muchos conocimientos sabían dónde encontrar los minerales más variados. Nos llamó la atención  el color óxido de la vertiente de agua  que salía del túnel de la mina, realmente no sé si tiene algo que ver con el oro, pero en la zona hay varias excavaciones donde la roca tiene  el color anaranjado del  agua con oxido. Bajamos nuevamente pero por otra pintoresca calle empedrada y descubrimos la simpática plaza y su iglesia reconstruida 3 veces que data del 1700.

Cuevas de Inti Huasi
La ruta sigue hasta  Inti Huasi (casa del sol) con una bifurcación hacia San Francisco del Monte de Oro, nosotros seguimos hacia  al primer destino, el camino va serpenteando entre cerros volcánicos de variadas formas,  terminando en el paraje antes mencionado donde hay una cueva de importantes dimensiones, un edificio con confitería y museo preside la entrada de la misma, allí está detallada la historia de la cueva que empieza 9000 años AC con la cultura Ayampitín.  Tanto  la cueva como  el paisaje del camino, no defraudan  recorrer los pocos  kilómetros que la separan de La Carolina.
Volvimos por la misma ruta con la idea de internarnos en Trapiche, esta población está casi toda construida en las márgenes del Rio Grande que va serpenteando  de tal manera que cruza varias veces la recta de la ruta principal. En el 2001 el río creció tanto que hubo que reconstruir la costanera que bordea ambas márgenes, también inundo casas y hubo que lamentar algunas víctimas, con estos ríos serranos  hay que tener mucho cuidado con las crecientes que se producen después de las lluvias, generalmente bajan produciendo un aluvión que arrasa con todo lo que encuentra y el manso arroyo se transforma en un rugiente curso de agua, lo ideal es buscar lugares altos después de las lluvias y estar atentos porque la crecida no viene en forma inmediata, en ocasiones tarda varias horas.
Dique La Florida
En la salida de Trapiche se puede tomar la ruta hacia el dique de La Florida este camino va bordeando la costa del lago homónimo y se accede al dique que contiene el reservorio de agua más grande de San Luís. Debajo del dique está la población de La Florida, una pequeña localidad turística, generalmente este tipo de población empiezan con las casas de los obreros y técnicos que construyen los diques pero realmente nunca me pareció un lugar ideal para vivir en la sombra de los paredones que contienen tanta agua, se supone que no debería romperse pero hubo y habrá casos en que por diversos motivos la contención falló produciendo desastre de magnitud.
Camping Playas Blancas
Nos despedimos de Marcos,  el amable encargado del muy recomendable Camping Playas Blancas de Potrero de Los Funes  y emprendimos viaje hacia las termas de San Jerónimo, antes pasamos por el Shopping San Luís para hacer compras y por tercera vez almorzamos en su patio de comidas que  tiene una muy variada oferta de platos de muy buena calidad y excelentes precios. En la caja del supermercado nos encontramos con el dueño del camping de Potrero,  con el cual nos despedimos con mucho aprecio esperando poder  regresar  en otra oportunidad  a ese lugar donde pasamos  10 días que recordamos con mucho cariño, en realidad no solemos quedarnos  tanto tiempo en  un lugar, pero allí entre la carrera de autos, las caminatas, el clima, el  camping y las excursiones hicieron  que fuera extremadamente agradable  poder disfrutar el lugar.
Como ya habíamos estado investigando las termas de San Jerónimo nos dirigimos  directamente hacía la Hostería “La perseverancia”  y nos instalamos en su camping.  Como de costumbre por estar fuera de temporada estábamos solos, el costo del camping incluye el acceso a la pileta cubierta que está a unos 100 metros.  En el pequeño pueblo, muy pobre, no hay prácticamente nada, lo único es ir mañana y tarde a la pileta termal que está a una temperatura aproximada de 37 grados y descansar todo lo que se pueda.
Pileta climatizada
 Indudablemente en verano debe venir muchísima gente porque tanto  el camping Municipal como la Hostería  están preparados para eso,  pero en invierno hay muy poca gente y en realidad todo está muy mal atendido, mal presentado y mal preparado para el turismo de invierno.  En nuestro caso pagamos por dos días, pero  el segundo fuimos a la mañana y la pileta estaba cerrada, la señora que tenía la llave se había ido a la ciudad,  a la tarde tuvimos que ir a reclamar para que nos abrieran  y la pileta estaba apenas tibia. Es como que tienen  todas las posibilidades  para tener una importante afluencia de turismo invernal y no las han sabido aprovechar en absoluto,  un lugar para olvidar.
Sin pena ni gloria nos fuimos del camping de La Hostería “La Perseverancia” de San jerónimo, para que volvamos van a tener que perseverar bastante más, no nos recibieron bien ni se enteraron que nos fuimos, salvo por lo que cobraron que ni siquiera nos dieron recibo ni nos registraron y por el reclamo de la llave no hubo ningún tipo de contacto. Asombrados emprendimos el camino de regreso a Bariloche, el GPS nos mandaba por General Alvear pero como queríamos  comprar algunos vinos que nos pidió nuestro primogénito,  en Monte Comán desviamos hacia San Rafael, tierra de los buenos  vinos. Allí visitamos la Bodega Suter donde una guia nos llevó por un recorrido que incluía una interesante cava y luego emprendimos el conocido camino de regreso, no sin pasar antes por nuestra infaltable visita a la tumba de nuestro protector Juán Bautista Bairoleto en el cementerio de General Alvear.