lunes, 2 de octubre de 2017

LA MAGIA DE LOS PEQUEÑOS LUGARES - FIAMBALA



LA MAGIA DE LOS PEQUEÑOS LUGARES II – FIAMBALA- CATAMARCA
Como todos los años emprendimos nuestro viaje de invierno, este año nuestro destino era Fiambalá, población de Catamarca que se hizo famosa mundialmente por el paso de la carrera Dackar, elegida como corazón de la competencia por sus extensos arenales. Para allí partimos 5 días antes de lo previsto por que se avecinaban las primeras nevadas y después, salir de Bariloche se hace complicado, en 48 hs preparamos todo y salimos el 14 de mayo rumbo norte. Después de visitar todos nuestros parientes de la Provincia Santa  Fe y pasar unos días en Las termas de María Grande Provincia de Entre  Ríos, empezamos nuestro recorrido turístico, la visita a nuestros  familiares fue dentro de la normalidad de todos los años, como siempre la pasamos muy bien rodeados del cariño familiar. Como único nubarrón tuvimos el camino que va desde el Límite de San Luís y Córdoba, pasando por Rio Cuarto hasta  Villa María, 220 km que nos llevó 3 hs y media transitarlo corriendo graves riesgos, los cordobeses siempre ha sido muy lerdos para construir rutas, como ejemplo basta recordar la autopista Rosario-Córdoba que demoró 50 años, en estas épocas donde la tecnología supera todo lo previsto, es inexplicable que por lo menos hagan circunvalaciones alrededor de los pueblos, eso sí cámaras y policías cobrando multas hay para regalar, para eso si son vivos.
Nuestra primera parada después de recorrido familiar fue Villa Carlos Paz, que como siempre nos regaló unos hermosos días con largas caminatas en su excelente costanera, desde allí salimos para Fiambalá con la idea de parar en Chilecito Pcia de la Rioja, como la ruta pasa por el medio del pueblo no pudimos encontrar un lugar para estacionar y pernoctar así que seguimos hasta el ACA de Famatina, una vez cargado el combustible pedimos permiso para pernoctar y preguntamos si era seguro, otro señor habitante de la población se largó a reír,  luego nos explicó que en Famatina no hay robos ni asaltos, así lo comprobamos ya que en las casas frente a la estación de servicio dejaron estacionadas   una bicicleta y una moto toda la noche sin ningún tipo de cadena, la población es bastante precaria pero evidentemente en estas épocas tan violentas es como un paraíso.
Siguiendo el camino a la mañana siguiente nos encontramos con pequeñas poblaciones como Angulo,  Santa Cruz y Campana,  muy pobres pero  prolijas y pintorescas, no hace  falta ser pobre y sucio, también se puede vivir dignamente, solo es un poco de trabajo; Las construcciones son la mayoría de adobe revocados con cal. Desandando el camino por la  hermosa  quebrada del Gualco que cruza un alto cordón montañoso, sentimos curiosidad por unas enramadas grandes que aparecían cada tanto a la vera del camino, preguntando en un control policial, resulto ser que desde el santuario del Niño Gualco, cercano a la población de Angulo,  llevan en procesión durante unos 35 km una imagen  de este niño  a pié a hasta Famatina , las enramadas son para descanso de los feligreses.
La leyenda del Niño de Gualco cuenta que a mediados del siglo XIX,  los pobladores del lugar escuchaban el llanto de un niño a la orilla de rio homónimo, pensando que era un niño abandonado se disponen a buscarlo, es Facundo Rearte, un arriero, el que encuentra en el lugar de donde venía el llanto, dentro de un cántaro, una pequeña piedra tallada de 5 cm que representa la imagen de un niño con un mundo en sus manos, a partir de ese momento empieza la adoración a la pequeña imagen, todos los años en Diciembre se traslada la imagen en procesión durante muchos  km. desde el santuario hasta la iglesia de San Pedro en Famatina, allí queda hasta el 8 de Enero.
Entrando en Catamarca nos encontramos con unos 11 km. de ripio que nos llamó poderosamente la atención, mirando el mapa y los carteles de la ruta nos dimos cuenta que debe ser un problema de límites, porque al final del ripio un cartel indicaba el comienzo de la  Provincia de Catamarca y en el mapa el límite comienza al principio del ripio, la cuestión es que quedó sin pavimentar y como siempre los conflictos de las jurisdicciones lo pagamos los usuarios.
Como todas las mañanas paramos en alguna estación de servicio a tomarnos un café, esta vez fue en el  ACA de Tinogasta que tiene también unas riquísimas medias-lunas, seguimos y nos encontramos con nuestro destino final: Fiambalá, la  entrada  tiene unos monumentos y rotondas que parecen de una ciudad pero luego de adentrarnos la población la visión es otra, casas bastante pobre se alternan con viñedos,  muchos de ellos pegados al Centro  que como todo pueblo es la plaza, igual hay una hostería y restaurante municipal que puede albergar un turismo de cierta calidad, el camping es otra historia, sin lugar a dudas es el peor en el cual hemos estado, solo la atención y amabilidad de sus dueños mejora la estadía, como nosotros solo necesitamos agua y electricidad la pasamos bastante bien pero indudablemente para los que necesitan un baño no es recomendable.
Hay algunas excursiones que nosotros no hicimos como ir hasta los extenso arenales pero eso no era nuestra idea.
Por supuesto el atractivo de lugar son las termas, hacia allí nos dirigimos por un camino de 15 km que cruza el desierto por donde pasa el Dackar, luego se empieza a subir la montaña y en los últimos doscientos metros una terrible subida nos deja en los estacionamientos del lugar, nosotros vimos algunos autos bastante cargados que se quedaron en la mitad y sabemos de motor-homes que no ha podido subir, ni hablar arrastrando una casa rodante.
Las termas son un oasis arbolado en el medio de dos desérticas e impresionantes montañas, las instalaciones son muy buenas el lugar increíble, el agua termal sale de la montaña a 50 grados, luego va corriendo por  14 piletas escalonadas con distintas temperaturas enfriándose  a medida que van bajando,  baños, duchas, un  restaurante, 3 cabañas y algunos quinchos complementan el lugar de una de la más lindas termas del país. Luego  de pasar 3 excelente días instalados en uno de los estacionamientos con agua , baño y electricidad emprendimos el regreso, es recomendable llevarse alimentos comprados en la población ya que arriba no hay nada.
El regreso lo hicimos por otro camino, desde Fiambalá hasta la ruta 40 pasando por Tinogasta, este trayecto  se denomina la ruta del adobe, antiguas construcciones de ese material van amenizando el camino.
La primera es la iglesia de San Pedro cercana a Fiambalá, a su lado está una antigua comandancia militar, ambas datan de l700, unos kilómetros más adelante nos encontramos con una capilla que varias veces hemos visto en fotos de promoción de la provincia de Catamarca, la  pequeña iglesia es  la de Nuestra Señora de Andacollo, la de San Pedro está revocada con cal y esta última tiene la característica de estar revocada con barro rojo  y fue restaurada no hace mucho tiempo, ambas tienen el techo de caña cubiertas de adobe. Ya pasando  Tinogasta innumerables construcciones de Adobe, la mayoría abandonadas,  le dieron un toque pintoresco al camino que muchas veces pasa muy cerca de las casas.
Así llegamos a San Blas, un lugar turístico que salvando las distancias porque es más pobre, se parece al valle de Punilla en Córdoba, seguimos por la ruta 40 que es como una montaña rusa, asi la bautizamos porque hay una enorme cantidad de badenes en los que permanentemente bajábamos y subíamos, llueve poco pero cuando lo hace es torrencial, en consecuencia  se forman peligrosos   torrentes que impiden el paso de los vehículos por un corto tiempo. Así llegamos hasta Nonogasta, provincia de la Rioja, a continuación comenzamos a cruzar un cordón montañoso que pertenece al sistema del Talampaya, en años anteriores habíamos tratado de transitarlo pero estaban construyendo la nueva ruta pavimentada y  como esa mañana habían estado haciendo voladuras todavía no habían despejado las piedras, como consecuencia tuvimos que dar una vuelta de muchos kilómetros para acceder al parque nacional Talampaya, esta vez la ruta estaba terminada y nos regaló un paisaje increíble hasta la localidad de Miranda y Guandacol, está última fue el lugar de concentración del coronel Felipe Varela, caudillo que lucho por el federalismo contra el gobierno centralista de Bartolomé Mitre. Felipe Varela fue el sucesor del caudillo riojano Chacho Peñaloza,  Nacido en Chile fue militar Argentino, peleó junto a Urquiza en la batalla de Pavón que marca el triunfo de Mitre y la derrota de Urquiza, luego en Guandacol llegó a tener un ejército de casi 4000 soldados  entre puntanos y Chilenos pero fue derrotado y se refugió en Bolivia, hay historiadores que lo defienden y otros que lo tildan de muy cruel,  su gesta fue a favor del federalismo que aún en nuestros días, aunque en los papeles diga lo contrario,  es una deuda pendiente del gobierno central de Buenos Aires, sobre todo en lo económico y en la recaudación de impuestos.
  Llegando a Huaco, ya en la provincia de San Juan nos encontramos con una bifurcación, el GPS nos mandó por la derecha y nos encontramos con un caminito pavimentado muy angosto a través de un cordón montañoso que  en algunos lugares  pasaba un solo auto, resultó ser la antigua ruta 40 que cruza el cañón del Huaco, un lugar espectacular, el pavimento en estado transitable nos llevó por un paisaje  digno de conocer,  pero para eso hay que dejar de lado  el temor a los precipicios y curvas cerradas . La nueva ruta 40 pasa por  la población de Huaco hasta San José de Jáchal y de acuerdo a lo que nos informaron  es una hermosa ruta que cruza por  algunos túneles.
Los Huacos son imágenes de barro talladas de la época precolombina, como característica algunas de ellas representan actos sexuales  pornográficos, indudablemente la pornografía es mucho más antigua de lo que uno cree.
Una vez que llegamos a San José de Jáchal nos instalamos en el ACA, lugar que ya habíamos estado pernoctando hace algunos años, siguiendo a la mañana  volvimos a la ruta   40 tipo “montaña rusa” con los tradicionales vados, aparentemente la ruta no estaba en buen estado pero por suerte con el nuevo gobierno se está trabajando como en la mayoría de las rutas. Lo que me produce cierta tristeza es ver la cantidad de ferrocarriles abandonados tanto en Catamarca como en La Rioja, San Juan y Mendoza, todos ellos son ya imposibles de restaurar y menos con la contra del  poderoso sindicato de camioneros dirigidos por el clan de los “emperadores” Moyanos, presionado al gobierno,  sin razones valederas  que no sean para su propio beneficio.
Llegamos ya bien entrada la tarde a  Uspallata  instalándonos en el camping municipal, que para nuestra sorpresa para los jubilados es totalmente gratis, allí pasamos dos días muy lindos. El lugar tiene un microclima bastante pronunciado, aunque de noche hace frio, de día el sol calienta bastante, por  lo que en invierno hace que la estadía sea agradable, en los dos días que estuvimos en Uspallata, nos enteramos que  en las poblaciones vecinas siempre hubo mal tiempo pero no  allí.  En la Casita suiza se puede disfrutar un rico té con muy buenas tortas, un pequeño casino sirve para los amantes del juego o se pueden realizar excursiones mineras sumamente interesantes. Como algunas veces lo he mencionado el camino desde Potrerillos hasta Uspallata es de los más espectaculares del país.
En esta  población vive uno de nuestros nietos y como había cambiado el teléfono nos estaba costando ubicarlos, lo gracioso fue que a la mañana siguiente de llegar, paseando por la ciudad nos encontramos con él, eso fue en una esquina mientras nos disponíamos a cruzar la calle y nuestro nietao venía en moto, grande fue la sorpresa   cuándo nos vio ya que no nos esperaba, con el compartimos cenas, desayunos y almuerzos con mucha alegría.
Después de pasarla muy bien bajamos a Potrerillos donde nos encontramos con nuestros consuegros, con ellos nos dirigimos a El Salto, más arriba, 1850 msnm, allí el clima no fue bueno y para colmo tuvimos una nevada de 12 cm. Por suerte la calefacción funcionó bien y no sufrimos frío. Compartimos una agradable cena en un restaurante del lugar llamado “Tomillo” muy  recomendable, atendido por sus dueños tienen muy buen menú.  Levantarse a la mañana con todo nevado siempre es un espectáculo gratificante, a la tarde los caminos ya estaban despejados y nuestros consuegros pudieron bajar a la ciudad de Mendoza ya que debían votar en  las elecciones primarias al día siguiente. Nosotros pernoctamos frente a su casa de fin de semana, un poco preocupados ya que no había nadie ni había luces en por lo menos 500 metros a la redonda. Al mediodía siguiente después de un buen asado bajamos a Potrerillos al camping del ACA, allí la temperatura fue más agradable porque está mucho más abajo.
A la mañana siguiente con la guía de nuestro consuegro y ha pedido mío, comenzamos un recorrido sanmartiniano por lugares históricos, cabe aclarar que lo hice con mucha emoción ya que soy un admirador incondicional  del padre de  la patria, si algo me molestó muchísimo de la ex-presidenta, es que después de robarse medio país tuvo la desfachatez de compararse en un discurso con el gran General,  Imperdonable, digno de una alineada. Comenzamos por la Alameda, creada por San Martín mientras preparaba el ejército de los Andes y cumplía la función de gobernador de Cuyo, cargo que desempeño exitosamente.  Ya en la alameda visitamos la biblioteca pública fundada por el prócer, entre sus máximas, una de ellas marca su extraordinaria personalidad y dice así:
 “La ilustración y fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos”
Modestamente  y sin querer compararme,  mi opinión de que la pobreza es por falta de cultura coincide un poco con esta máxima.
Contiguo a la biblioteca funciona un museo Sanmartiniano que si bien no es tan grande marca perfectamente la época en la que San Martin vivía en Mendoza, muchos de los objetos exhibidos fueron de su propiedad y otros de sus colaboradores. Allí pude constatar algo que había leído anteriormente, los errores de ortografía del general  en una carta escrita de su puño y letra, encontré varios errores que evidentemente su exultante personalidad no tenía en cuenta o simplemente no le daba importancia. Entre los objetos de su pertenencia la mecedora donde descansaba y se recuperaba de su delicada salud fue lo que más me impresionó,  casi uno podía verlo sentado en ella.
La próxima visita fue la réplica del campamento de Plumerillo, donde el general preparó el ejército de los Andes, las tierras fueron prestadas por  don Francisco de Paula de la Reta, Albares Condarco el ingeniero del ejército delineo el trazado del lugar y el general chileno O’ Higgins fue el encargado de ejecutar el plan, hoy el predio tiene una entrada franqueada por dos de los cañones originales que cruzaron la cordillera, mirando el tamaño de los mismos parece imposible que hayan sido cargados por mulas a través de la montaña , ya adentro una guía nos llevó por el predio disfrutando de sus informes históricos, un gran monumento donde están plasmadas todas sus batalla contiene los restos de John O’Brien, aventurero  irlandés amigo y ayudante de campo del general, luego visitamos las réplicas de los precarios edificios de ladrillos de adobe con techo de cañas y adobe en donde vivían y comían los soldados, uno de ellos era la oficina del general  y su ayudante, lo curioso es que para construir cada uno de los edificios las familias mendocinas prestaron los materiales y cuando la campaña finalizo se llevaron los mismos, cada edificio tenía el nombre de la familia tal cual lo dispuso el general.
Con la emoción de haber conocido una de las partes más importantes de nuestra historia dejamos Mendoza rumbo a nuestra querida Bariloche que como siempre nos recibió con todo su esplendor, no sin antes comprar un jamoncito de San Rafael, muy recomendable y visitar en general  Alvear, la tumba de nuestro  Juan Bautista Bairoleto en la cual dejamos una ofrenda prometida.