lunes, 13 de agosto de 2012

REGRESO POR LOS VALLES CALCHAQUIES


REGRESO POR  LOS VALLES CALCHAQUIES – tercera etapa

En el camping de Yala pusimos todo en orden para emprender la tercera etapa, lavamos la ropa, la camioneta por dentro y por fuera y acomodamos todo nuevamente, algo que nos llevó todo el día completo con un asadito al mediodía. Al días siguiente fuimos al centro de Jujuy nos pusimos al día con Internet y algunos trámites que tuvimos que hacer para la carrera de autos en octubre y a la tarde salimos para Termas de Reyes sin saber con lo que nos íbamos a encontrar. Después del submundo peruanos encontramos el paraíso jujeño, un excelente camino pavimentado nos fue metiendo en una quebrada tapizada por las Yungas, esto en las provincias de Jujuy y Salta equivale a una selva espesa que va cambiando su vegetación según la altura. El invierno es la época de sequía, pero nos contaros que en noviembre cuando comienza a llover todo se transforma en un verde intenso, los ríos cubren con agua todo el ancho pedregoso que supera los cien metros llevándose todo a su paso, hoy prácticamente secos.
Terma de Reyes-Complejo termal
El nombre de Termas de Reyes se debe a que los Reyes Incas la consideraban aguas sagradas por su enorme poder curativo y cuando estaban enfermos se trasladaban a ese lugar.
Llegamos a donde se juntan el arroyo Aguas calientes con el río Reyes, el paisaje increíble, un hotel con arquitectura con reminiscencias incas domina el valle en lo alto de una elevación, el hotel fue construido en el año treinta y ocho y aun hoy conserva un  estilo señorial. Debajo del hotel hay un complejo de cabañas privado con una pileta termal de considerable tamaño. Al llegar al lugar y no encontrar camping le preguntamos al encargado si podíamos quedarnos con el motorhome pagando algo más que el precio de entrada con derecho a la pileta, habló por teléfono con el dueño y no hubo problema, nos cobró lo mismo que el camping de Río Hondo incluyendo el agua y la conexión eléctrica.
Terma de Reyes-Hotel
Nos dispusimos a pasar algunos días de tranquilidad y descanso con baños termales en la pileta que teníamos a unos diez metros, el clima excelente, tuvimos tres días de sol con altas temperaturas, nos pasamos la mayor parte de la jornada en malla tomando sol al lado de la pileta.
El segundo día nos pusimos a conversar con una pareja de nuestra edad, Pepe y María Inés panaderos cordobeses, enseguida congeniamos, almorzamos juntos y nos contamos todas nuestras vidas quedando casi como amigos íntimos. Ya sobre el final de la tarde se prendieron al grupo una simpática pareja más joven, el es colectivero de ómnibus de turismo y ella, “La Tana”, guía de turismo, nos dieron infinidad de datos sobre los valles Calchaquíes, conocieron nuestra casa y nos despedimos con mucho cariño esperando que en algún camino nos volvamos a encontrar, realmente pasamos un día excelente.
Cabras pastando

Vista del mirador
Rebaño de ovejas
A la mañana siguiente emprendimos una  caminata hacia un mirador  que observábamos desde donde estábamos estacionados, el mismo está sobre una ruta de ripio que lleva a la laguna de Yala y a la población de Los nogales y luego empalma con al ruta que viene desde La Quiaca hasta Jujuy, completando un circuito con la ruta por la que llegamos a Reyes. Pasando el hotel nos encontramos con un puente de cemento que por lo ancho llamó nuestra atención ya que el tránsito en ese lugar es muy poco, a un costado del puente desde una usina hidroeléctrica se escuchaba el zumbido de las turbinas que funcionan por la fuerza del agua que baja desde una tubería que sale desde montaña arriba, un funicular corre paralelo a las tuberías posiblemente usado para su construcción, hoy sirve  para hacer mantenimiento y llegar a unas casas que hay en lo alto de la montaña donde no corre ningún camino, desde una de esas casas vimos bajar unas manada de ovejas. Una vez cruzado el largo y ancho puente empezamos a subir en forma bastante empinada, en mitad del trayecto empezamos a ver cabras que estaban comiendo al lado del camino, pero en una empinada ladera, nos llamó la atención  la habilidad que tienen para trasladarse mientras comen en un lugar que nosotros no podríamos ni estar parados. Con una vista fantástica del valle del río llegamos al mirador, allí la vista se amplió hacia ambos lados por lo que vimos todo el esplendor de la quebrada, unos metro más allá rumiaba otro rebaño de cabras en medio de la ruta. Después de extasiarnos con el paisaje comenzamos la bajada, donde antes las cabras comían en la ladera, ahora estaban rumiando en el camino, pasamos al lado de ellas y no se inmutaron, sacamos fotos y continuamos con otra experiencia más en nuestra mochila del alma. Ya casi llegando al puente nos cruzamos con las ovejas que vimos bajar de la montaña, en esta ocasión cuidadas por un pastor con sus dos perros.
Como era sábado la pileta se llenó de gente de Jujuy, esta vez nos aburrimos un poco ya que no conversamos con nadie, pero sí disfrutamos del sol y el agua caliente.
Baile en honor a la virgen de Urkupiña
Nos pensábamos quedar hasta el día lunes pero el domingo amaneció nublado y  fresco, decidimos salir para Salta, las opciones eran ir por Guemes o pasar por nuestro conocido y angosto camino de cornisa, por suerte ganó el segundo, no solo por su belleza sino por que llegando al pueblo de La Caldera el camino estaba cortado por gente bailando con coloridos y fantásticos trajes. Curiosos como somos bajamos apurados de la camioneta y mientras preguntábamos el motivo del baile Wilma sacó infinidad de fotos.
Todo esto resultó ser un grupo de baile religioso igual a los de Tocopilla (Chile) pero en lugar de ir a la fiesta de la virgen de La Tirana estos salteños concurren a Bolivia para la fiesta de la virgen de Urkupiña que se realiza  todos los quince de Agosto. En el momento que nosotros llegamos estaban filmando un video, en ese lugar hay un pequeño altar de la virgen al costado del camino y como allí la ruta es muy angosta la ocupaban en todo su ancho,  a nosotros no nos molestó en absoluto, al contrario fue un placer poder presenciar el evento.
Ya cruzando Salta por unas de sus lindas y limpias avenidas empezamos a ver miles de papeles por el suelo, aparentemente una propaganda política ya que en los panfletos aparecían fotos de dos personas, al poco rato vimos que los papelitos salían de un ómnibus viejo. Resultó ser una caravana de dos camiones y dos ómnibus llenos de gente de una villa, así lo marcaban sus pancartas, la propaganda era de políticos de izquierda con banderas rojas y negras, ni siquiera portaban la bandera Argentina, con seguridad pagan a esa gente para que ensucien lo que los demás mantienen limpio.
Lo que me da bronca de los políticos zurdos es como subestiman a la gente que piensa y trabaja. Como ellos se mueven con la gente ignorante que convierten sus villas en verdaderos basureros, creen que todos son iguales. Por otra parte los mismos que pagan para ensuciar se visten de ecologistas cuando tienen que romperle las bolas a alguna empresa que le da trabajo genuino a muchísima gente. Puede ser que algún día los argentinos se despierten y voten a la inteligencia y capacidad y no al populismo fácil. De estar en el quinto lugar del mundo pasamos a ser el cinto setenta y ocho y bajando hacia la ruina.
Luego de pasar por un magnífico centro comercial tomamos un café e hicimos compras y nos instalamos en nuestro conocido camping Circe, por ser del círculo de sub-oficiales de ejército está impecable.
Nos encontramos con dos camiones cuatro por cuatro de Alemania que cuando anteriormente dejamos Salta ya estaban acampando, nos conocieron e intercambiamos saludos, son gente tranquila y muy amables.
Quebrada de Escoipe

Comienzo Cuesta del Obispo
Pasamos dos pacíficos días y fuimos a almorzar a un restaurante que aparentemente es el mismo lugar pero con distintos dueños donde hace veintiocho años cenamos con los chicos  cuando visitamos Salta de mochileros, el locro: para los dioses.
Nos despedimos de los Alemanes y partimos rumbo a Cachi, en realidad no estaba en nuestros planes pero “La Tana” una amiga que conocimos en Termas de Reyes nos insistió mucho para que fuéramos a esa población, gracias a ella, fue sin dudas, uno de los mejores lugares que conocimos en el norte Argentino incluido el camino, hermosísimo.
Desde Salta hasta El Carril transitamos una ruta bordeada de campos, casi todos tabacaleros, en esta época del año están preparando la tierra. Observamos muchos campos arados, otros con maíz a punto de cosechar y algunos muy verdes de alfalfa o cebada. Las fincas tabacaleras se conocen por los altos galpones para secar el tabaco.
En El Carril dejamos la ruta a Cafayate y casi enseguida nos empezamos a meter en la Quebrada del Escoipe siempre bordeando un río, si bien en invierno están casi seco en la época de lluvias se convierten en verdaderos torrentes furiosos.
Cerro Negro-Cuesta del Obispo
Bastante adentro de la quebrada empieza la Cuesta del Obispo, toma su nombre debido a que en el año 1620  un obispo transitó por un sendero de ese lugar para llegar desde Salta a Cachi. La cuesta tiene 28 km de subida en un enroscado camino con un muy buen ripio, el paisaje extraordinario. Varios miradores  van matizando la subida, en uno de ellos nos paramos a almorzar, aunque yo no comí, entre algunas empanadas que compramos, unas costillas al horno riquísimas, el locro de Salta y la carne que sobró para la cena mi sistema colapsó, ese día lo pasé a compota de peras.
Parque Nacional Los Cardones
Al final de la cuesta del Obispo retomamos el pavimento y nos adentramos al parque nacional “Los Cardones” un extenso valle rodeado de montañas en donde crecen los cardones, cactus gigantes que llegan a medir 10 metros de altura. Su  adaptación a las duras condiciones del sistema son admirables, en la época de lluvias largan 80.000 semillas cada planta, de las cuales puede ser que germine una. El pequeño cardón es muy difícil que pase el primer año ya que con sus 8 cm de altura y si la estación es muy seca no puede almacenar suficiente agua, pasada esa dura etapa empiezan a crecer sus raíces, algunas superficiales para poder tomar la humedad de la época de lluvia y otras muy profundas  para tomar el agua de las napas.
Pasado el parque el camino empieza a bajar hacia Payogasta donde nos encontramos con la ruta 40, durante el viaje la cruzamos y la transitamos en varios tramos, es una lástima que  no se pueda pavimentar en su totalidad porque desde La Quiaca hasta Ushuaia pasa por lugares increíbles, la seguimos unos kilómetros hasta Cachi y nos encontramos con la población más limpia y prolija de todo el norte.
Como soy socio del ACA nos dejaron estacionar en una coqueta hostería que tiene el Automóvil Club en Cachi, nos instalamos y salimos enseguida a recorrer sus angostas calles, la diferencia es que en esta población  todas las casas están revocadas y perfectamente pintadas, el empedrado de piedra bocha fue reemplazado con adoquines de cemento, todo está muy limpio y prolijo, sigue manteniendo la imagen tradicional de los viejos pueblos de la colonia.
Cachi-Iglesia San José

Cachi-Bares de la plaza
Al costado de la plaza esta la iglesia y un museo en un viejo edificio con galería de arcadas que conserva la arquitectura de la época. Entre la plaza y los edificios hay una planchada con un muy bien conservado piso de piedra bocha que le da al conjunto un cierto aire Mexicano.
Nos sentamos a tomar algo en un antiguo bar cuyas mesitas ocupan toda la angosta vereda y hablando con la amable señorita que atendía nos contó algunas cosas de lugar. El clima es bastante estable debido a la altura, no hace demasiado frío ni demasiado calor, en el año 2011 tuvieron nieve algo rarísimo para el lugar. Tienen como en todo el norte muchas fiestas religiosas, en septiembre honran a la virgen de Urkupiña con una peregrinación a pie, participan alrededor de mil personas, dura cuatro días y llegan hasta un lugar en los cerros Nevados de Cachi a más de 4000 metros de altura.
Como es un lugar productor de especias quisimos comprar pero las ferias artesanales únicamente están abiertas cuando llegan al mediodía las excursiones que vienen desde Salta. Igual nos metimos en un viejo almacén y compramos pimentón dulce suelto de un exquisito aroma.
La zona tiene algunos viñedos de altura por lo que también hay algunas pequeñas bodegas familiares.
Camino a Cachi- Recta del Tin Tin

Embalse La Viña
Teníamos dos caminos por tomar hasta Cafayate, la ruta 40 con muchos kilómetros de ripio o volver por el mismo lugar por donde habíamos transitado y aún quedaban varias cosas por conocer, hicimos lo segundo. Ya a los pocos kilómetros de Cachi nos encontramos nuevamente con el parque Los Cardones, paramos en un mirador y allí nos enteramos por los carteles que estábamos transitando la larga recta del Tin Tin, un antiguo camino Inca que luego sobre le misma traza fue camino de carretas durante la época colonial y hoy es la ruta pavimentada 33. Toma su nombre de unos de los cerros que delimitan el valle.
La bajada de la cuesta del obispo fue más rápida que la subida y nos dio la oportunidad de apreciar mejor toda su magnitud.
Ya sobre la ruta que une Salta con  Cafayate pasamos por unos pintorescos pueblos cuyas antiguas construcciones dan directamente a la ruta y sus veredas son las galerías de los edificios, todos pintados de vivos colores.   
Al llegar a Coronel Moldes desviamos hacia el embalse La Viña y dique Cabra Corral, la represa no tiene más de cien metros de largo y no es demasiado alta pero el lago que formó es realmente enorme, es admirable como con poca inversión lograron tanto. El serpenteante camino va bordeando el lago y todo a lo largo hay construcciones turísticas algunas de las cuales son de alto nivel. El camping que encontramos estaba muy solitario así que decidimos seguir hasta Cafayate.
Camino Quebrada Las Conchas

Garganta del Diablo
 Unos kilómetros antes de llegar y ya sobre el atardecer nos encontramos con la quebrada de Las Conchas, que no es lo mismos que una concha quebrada, no sean mal pensados estoy hablando de conchas marinas. Esta quebrada corre a lo largo del río homónimo entre montañas de tierra roja que durante noventa millones de años el agua y el viento le fue dando formas increíbles. Una de ellas es La Garganta del Diablo un angosto tajo en la montaña de una considerable extensión, es una secuencia de roca sedimentaria. La forma que hoy tiene se debió a el agua que fue penetrando por los poros y grietas de las rocas. Los indios lo consideraban un sitio sagrado. Durante el trayecto fueron apareciendo varias figuras más que con el atardecer iban tomando ribetes casi fantasmagóricos.
Ya entrada la noche llegamos en Cafayate, la ruta 40 cruza por el medio del pueblo pasando por la plaza central rodeada de restaurantes, con la temperatura de esta época ponen las mesas afuera para que la gente pueda disfrutar el fresco de una noche de verano. El sol es muy fuerte y la temperatura a pesar de ser invierno llega a los 30 grados durante el día, en la madrugada baja bastante. Encontramos un buen camping y decidimos quedarnos algunos días.
Iglesia de Cafayate

Al mediodía comimos en una pizzería, nos pusimos al día con Internet y disfrutamos enormemente el calorcito, más aún sabiendo que en Bariloche lloviznaba con viento y frío, descansamos en el camping y a la tardecita salimos a caminar por el pueblo y aunque no lo crean en mangas cortas.
Algunos atractivos turísticos estaban a 8 o 9 kilómetros así que alquilamos dos bicicletas y comenzamos a trepar hacia las montañas.
Lo primero que vimos fue un antiguo asentamiento indígena que data de 1000 años. Rodrigo un joven descendiente Dieguita-kalchakí  nos ofició de guía, con sus singulares palabras comenzó a contarnos cosas de la región y sus costumbres, lo primero que dijo es que el calor se había adelantado y que las plantas se estaban “enamorando” y comenzaban a florecer. Además contó que en el valle los viento fríos y el Zonda “peleaban” y que siempre ganaba el viento frío, según sus dichos cuando en “la Pelea” se formaba remolinos era porque “una familia se estaba peleando”.
Petroglifos
Después de trepar un rato llegamos a un mortero comunitario, una gran piedra en la que los antepasados han hecho huecos de 15 cm de diámetro por igual profundidad en la que se representan constelaciones de estrellas, como ser la cruz del sur, los siete cabritos, las tres Marías y una vez al año, siempre en la misma fecha, llenan de agua las cavidades y en el momento que la luna ilumina desde un triángulo  formado por dos montañas en cuyo vértice hay un promontorio con una pequeña ventana, el rayo de luna que atraviesa la misma e ilumina la piedra se reflejan las constelaciones en el agua, eso marca el dominio que tenían de los elementos naturales.
Según el relato de este joven si al salir la luna estaba “embarazada” el año iba a ser seco y cuando casi era “transparente” el año sería de buenas lluvias, si cae una estrella “nace un niño” y cuando las estrellas titilan mucho “muere una persona”.
Seguimos trepando y llegamos a una cueva en cuya pequeña entrada hay pinturas rupestres representando a un ñandú símbolo de fertilidad, también el sol, la luna y las cuatro estaciones, los únicos que podían pintar eran los Chamanes o los jefes de la tribu.
La cueva se agranda en su interior, allí vivían familias enteras. Trepamos un poco más y llegamos a otra cueva más chica donde hay petroglifos, figuras talladas en la piedra, en este caso una caravana de llamas, las caravanas se hacía para busca hojas de coca en el altiplano,  la persona adicta a “coquear” consume medio kilo por año, entre ellas su bisabuela de 97 años.
En la bajada empezó a hacer comentarios sobre los blancos “malos” que invaden su tierra y  la preocupación de ellos por mantener sus tradiciones y sus creencias  sobre la “Pachamama” pero en la cumbrera de su rancho sobresalía una antena de Direct TV que un montón de blancos “malos” se rompieron el bocho para hacerla y sin “chicar” coca.
Viñedos de la bodega Las Nubes

Anochecer en la plaza de Cafayate
Comimos al lado de un río y fuimos hasta la bodega de Las Nubes, una bodega familiar chica, que hace unos vinos fantásticos estacionados en roble.
Ya cuando estábamos en la montaña veíamos abajo polvaredas que levantaba el viento, por suerte cuando bajamos lo teníamos de espalda, era el conocido viento Zonda que baja de la cordillera con temperaturas altas. Llegamos al camping, nos metimos adentro de la casa, afuera entre el viento y la tierra no se podía estar. A la hora prevista fuimos a devolver las  bicicletas, fue el momento de más viento, es realmente  muy molesto. Durante la noche por suerte calmó y en la mañana el viento fresco del otro lado había “ganado” y con una suave brisa comenzamos a recorrer otro circuito turístico caminando entre viñedos, bodegas y talleres artesanales, caminamos 15 kilómetros entre ida y vuelta, todavía estamos en estado, salvo las “sentaderas” por la bicicleta, esas si quedaron bastante deterioradas.
En la noche fuimos a comer un riquísimo cabrito cocinado en horno de barro y regado con una muy buena cerveza salteña, completando así nuestra linda estadía en Cafayate.
Las ruinas de los Indios Quilmes nos esperaban a la mañana, espectaculares.
Ruinas de Quilmes
 El hecho de no tirarse barro entre indios y sí tirarle toda la mierda a los españoles se disfraza la verdad, pero lo justo es que los habitantes de la zona fueron sometidos por los Incas y los hicieron construir la ciudad como esclavos, aún así el merito de las técnicas de construcción incas son admirables, la ciudad es prácticamente una fortaleza, a tal punto que pudieron resistir a los españoles durante 130 años. La construcción tiene una escarpada montaña a sus espaldas con dos salientes a cada lado que en época de guerra eran usadas como fuertes que dominaban toda la zona, meterse con un ejército en el medio era casi imposible. Atrás estaba la montaña y sus dos flancos estaban defendidos por los bastiones, eso marca el enorme conocimiento que tenían los Incas sobre las estrategias de guerra, los ejércitos que intentaban invadir tenían que entrar en la ciudad, un intrincado laberinto de construcciones, no podían avanzar en grupos, solo lo podían hacer en fila, defenderla era muy fácil, más aún contando con las atalayas laterales desde donde podían atacar desde arriba con muy poco riesgo.
Ruinas de Quilmes
De alguna manera los españoles lograron vencer y someter a sus habitantes, para “reeducarlos” los hicieron caminar hasta Buenos Aires y los establecieron en lo que hoy es el barrio de Quilmes, poco a poco se fueron integrando a la ciudad y  desaparecieron.
El problema es actual, un señor obtiene una concesión del gobierno provincial, restaura las ruinas, hace un hotel con pileta y edificios administrativos con restaurante, baños, etc. el costo debe haber sido de varios millones de dólares, cuando todo está listo aparecen supuestos descendientes indios dieguitas-kalcahakies cortan la ruta de acceso y no dejan entrar a los visitantes por mucho tiempo. Reclaman los terrenos injustamente y los malditos gobiernos socialistas los apoyan y consiguen echar al dueño de las ruinas, todo entra en juicio que como de costumbre en este país se torna interminable y hasta el día de hoy los “ocupas” cobran diez pesos de entrada por persona sin la cultura necesaria ni la inteligencia suficiente para cuidar semejante patrimonio. Sin senderos marcados, sin  guías adecuados, la gente camina por cualquier lugar degradando todo, la lluvia hace también su trabajo y no hay ningún tipo de mantenimiento, lo único que les interesa es la plata de la entrada, estoy seguro que si el  ineficiente gobierno tucumano no toma medidas urgentes en pocos años todo quedará peor que cuando lo encontraron, otra cosa más que perderemos en la Argentina por culpa de los gobiernos chabacanos y populistas.
Tucumán-Tafí del Valle
Nos interesaba conocer Tafí de Valle, así que desde Amaicha de Valle tomamos otra destrozada ruta Tucumana (las peores del país). La ruta sube hasta los 3100 metros de altura y luego baja a un valle donde está asentada la población, una hermosa ciudad serrana muy turística, la idea era quedarnos en un camping pero entre que vimos dos jóvenes disparando en moto por algo que habían robado de un ómnibus de excursión y desde abajo del valle avanzaba un espeso manto de nubes, seguramente la mañana amaneciera con neblina, decidimos bajar y llegar a la primera población de la linda y prolija Catamarca, una cosa que nos llamó a atención que en todo el tiempo que estuvimos en Tucumán no vimos un solo policía.

Ya en Santa María ( Catamarca) nos establecimos en una estación de Servicio y pasamos la noche. Apenas pasamos el límite provincial la ruta mejoró ostensiblemente y en la entrada de la ciudad  encontramos un control de gendarmería, conversamos con uno de los gendarmes que se interesó por nuestro viaje estableciendo enseguida una “buena onda”, lo gracioso fue que a la mañana siguiente lo encontramos en otro control y nos saludamos mutuamente con mucha alegría.
Tucumán-Vista de Tafí del V alle
Nuestra costumbre es escuchar las radios del lugar, pienso que es una manera más de aprender sobre  las costumbres de su gente,  la mayoría son muy buenas pero en Tucumán escuchamos una radio indígena donde el locutor destilaba odio hacia los blancos. Siempre el que genera odio se vuelve en contra suya, sino tienen el ejemplo de Hitler, de Stalin y de tantos otros en que el mismo pueblo que los apoyó terminó destruyendo su estatuas y símbolos, lo mismo le va a pasar a nuestra presidenta tarde o temprano, porque la división que está generando en el pueblo argentino es tremenda. Pero volviendo a las cosas lindas de la radio, en Catamarca escuché uno de los mejores cuentos norteños, voy a tratar de transcribirlo lo mejor posible pero lo tienen que imaginar con un “cantito norteño”.
Resulta que dos guitarreros y cantores eran muy amigos y tenían la costumbre de participar en todos los festivales que podían, un buen día uno de los amigos se muere y el otro queda muy triste y afectado, una noche mientras dormía se le aparece el finado, el susto del paisano fue mayúsculo, pero cuando el fallecido le empieza a hablar se calma un poco, empiezan a conversar y el que quedó vivo le empieza a hacer preguntas sobre el cielo y por supuesto una de ellas fue si allá arriba había festivales – de eso te quería hablar- le responde el finado, -aquí hay muchos festivales y en uno te están anunciando pa’ el  sábado!!!!!!!!-
Pasamos Santa María y unos cuantos pueblitos más, todos pegados, no salíamos más de la zona urbana, en uno de ellos estaban preparando una feria en el medio de la ruta, nos metimos y  llegamos a un punto en que no pudimos seguir avanzando, había sogas cruzadas y no pasábamos, tuvimos que retroceder 50 metros entre medio de los puestos. Por suerte las poblaciones terminaron y empezamos a hacer promedio, sabíamos que el pavimento se terminaba y un tramo era de ripio, así pasamos por Hualfín, los folkloristas se deben acordar de La Zamba de los Mineros, una de las estrofas nombra al pueblito y así dice:
                                    Pasaré por Hualfin,
                                    me voy pa’ corral quemao
                                    A lo de Marcelino Ríos
                                    para corpacharme con vino morao.

Pasamos Belén y  llegamos a Londres, no!, nos llevó un  Ovni!, es Londres de la nueva Inglaterra, Provincia de Catamarca, población muy prolijita fundada hace 454 años por un conquistador español que tiene una estatua en la entrada del pueblo.
Piramide del Sol en el Shincal
Muy cerquita de la población hay unas antiguas ruinas Incas, cuando llegamos nos enteramos que es la segunda ciudad Inca después de Machu Pichu, esta se llama El Shincal, a medida que caminábamos hacia las ruinas nos llamó la atención lo parecida que era la fisonomía de las montañas con las de las ruinas peruanas. Al llegar nos encontramos con una tremenda ciudad con algunas pocas cosas restauradas, subimos dos elevaciones similares a pirámides en honor a la luna y al sol con sus escaleras originales apenas arregladas, lamentablemente tenemos unas ruinas Incas impresionantes sin restaurar solo un poco más chicas que las de Perú. Fueron descubiertas en 1901 pero recién en 1991 un intendente de Londres se interesó por ellas y en conjunto con el gobierno nacional mandaron arqueólogos que muy cada tanto van y hacen algo, un desperdicio.
Edificio restaurado del Shincal
En todo el tiempo que pasó desde 1901 sin hacer nada, muchas de las cosas encontradas fueron a parar a manos privadas ya que la gente del lugar hacía sus propias excavaciones. Como todo en la Argentina el estado en lugar de ocuparse de lo que le corresponde está alimentando gente a la que no le interesa trabajar. Conozco jóvenes arqueólogos que como muchos otros tienen un quiosco y bien podrían estar rescatando ese patrimonio nacional y encima dar trabajo genuino a mucha gente. De la inversión privada ni hablar, después del problema de las ruinas de Quilmes no creo que alguien se interese en invertir.

Paredones del talampaya
Paredones del Talampaya
Dinosaurios del Talampaya
Esa noche llegamos a Chilecito provincia de La Rioja. La ruta prevista para el día siguiente era hacia Villa Unión por la Cuesta de Miranda con un tramo de ripio que según averiguamos lo estaban pavimentando, lo que no nos dijeron era que algunos días estaba cortado porque hacían voladuras y luego debían sacar la roca suelta. Llegamos hasta el tramo de ripio y estaba cerrado hasta la siete de la tarde, tomamos otra ruta y a pesar de alargar 120 kilómetros tuvimos la suerte de conocer en su totalidad el parque Nacional Talampaya. En una punta del parque está nuestro conocido Valle de la Luna y en la otra el Cañón del Talampaya, una excursión te hace recorrer el lecho de río, en esta época seca del año. El río fue el que excavó el profundo cañón dejando paredones de arenisca roja de más de 150 metros de altura, en su base hay innumerables petroglifos de culturas pre-incaica que lo consideraban un lugar sagrado. Un pequeño sendero en el lugar por donde salen los minibús te trasladan visualmente a la época de los dinosaurios con réplicas muy bien presentadas de tamaño natural de los fósiles encontrados en los alrededores. Por suerte aquí la concesionaria PRIVADA de las excursiones cuida mucho todo y están muy bien organizados, el precio no es barato pero si todo funciona bien vale la pena pagarlo.
Seguimos hacia  Villa Unión y como estaba previsto allí dormimos en una coqueta estación de servicio con bar donde desayunamos muy bien.
Garganta del Río Jachal
Embalse del Río Jachal
Nuestra próxima meta era Rodeo, una población que nos había recomendado nuestra amiga La Tana, en realidad no entendimos muy bien si lo que recomendó era el pueblo o la ruta, la población en realidad no dice nada pero la Garganta del Río Jachal una barbaridad, se transita por un angosto camino pavimentado muchas veces carcomido por el agua. Abajo a unos 100 metros de profundidad el río sigue excavando el lecho, diferentes formaciones y colores van tapizando las escarpadas laderas, un verdadero espectáculo de la naturaleza. La ruta merece un párrafo aparte, de todos los caminos de cornisa ésta fue la que más te frunce el “Tuje”, menos mal que fue la última sino mi compañera un poco saturada de precipicios se bajaba y la transitaba a pié, de cualquier manera se las “aguantó” y sacó un montón de fotos, creo que con los ojos cerrados. A todo lo anterior tenemos que agregarle que por tercera vez nos agarró el viento Zonda y  la dificultad del camino se magnificaba con fuertes ráfagas que hacían dificultoso el manejo.  A pesar de todo siempre son experiencias gratificantes.
San Juan-Voladura en la montaña
Dormimos en el ACA pueblito Las Flores, otra linda estación de servicio donde nos atendieron amablemente. Al día siguiente emprendimos el camino a la Ciudad de San Juan creyendo que iba a ser un trayecto fácil,”Minga”, ya en la mitad del camino empezamos a subir  la última de las innumerables cadenas montañosas que cruzamos durante el viaje, un espeso manto de nubes cubría las cumbres de los cerros, cuando llegamos a los 2100 metros de altura entramos en las nubes, a los 2680 el máximo el camino apenas se veía, despacito fuimos dibujando curvas un poco adivinando para que lado doblaban, hasta que volvimos a bajar y las nubes quedaron arriba, de allí hasta San Juan  se hizo fácil. Al mediodía almorzamos una riquísima pizza en un shopping muy moderno y luego nos dirigimos al conocido camping del embalse de Ullun. Como el camino es corto y lo conocemos por haberlo transitado varias veces no esperábamos  encontrar ninguna sorpresa, pero llegando a la montaña un camión minero cruzaba la ruta, un señor se arrimó y nos dijo que teníamos que esperar porque se iba a producir una voladura en la mina cercana al camino, al minuto varias explosiones sacudieron el lugar y vimos perfectamente el espectáculo de como volaban las piedras y la tierra, un pequeño regalito de San Juan y otra experiencia más.
Mucha gente viaja sin ver nada por el simple hecho de decir que fui a tal lugar y luego mostrar las fotos a sus conocidos, pero cuando uno realmente quiere ver y aprender se puede conocer mucho más a fondo cada lugar disfrutando plenamente del viaje como experiencia de vida.
Desde San Juan a Bariloche el camino es conocido y recorridos algunos tramos varias veces así que no pasó nada importante ni conocimos nada nuevo, solo largas rectas salpicadas con algunas pocas ciudades y nada más, en estos casos solo tratar de disfrutar el viaje con paradas a tomar un café o cenar en alguna parrillada a lado de la ruta.
 Como dato sobresaliente en el Hotel del Desierto antes de llegar a 25 de Mayo nos quisieron cobrar 56 pesos dos latitas de cerveza que por supuesto devolví bajo protesta, si alguno pasa por allí, no pare siga unos pocos kilómetros más y pare en el ACA de 25 de Mayo donde los precios son más lógicos.
La estadística del viaje arroja los siguientes números: 12.433 kilómetros recorridos, aproximadamente 1.250 litros de combustible, 3 países, 10 provincias, 62 días viajando, ahorro de hoteles  $ 18.600.- ahorro de una comida diaria en restaurantes $ 9.300.- ( datos aproximados), diferencia de gastos de combustible con respecto a un auto chico apenas  350 litros.
El balance: enormemente positivo, salvo en Perú, la pasamos muy bien en todos lados, no tuvimos inconvenientes, cero discusiones, aún así la experiencia de Perú por los paisajes que conocimos y la diferencia de cultura que vivimos fue positiva.
Las rutas en general, salvo Tucumán, todas son excelentes incluido lo poco de ripio que transitamos.
Lo positivo del viaje: los paisajes de la cordillera, Chile muy avanzado con respecto a toda Latinoamérica, una pena que no tenga camping, la seguridad de casi todas las provincias de noroeste, menos Tucumán, la amabilidad de su gente, la cantidad de turistas extranjeros, las oficinas de turismo de todas las provincias, la comodidad de las estaciones de servicio para pernoctar y conseguir agua, los camping Argentinos y por sobre todas las cosas la enorme capacidad de producción de nuestro territorio que vimos a lo largo de todo el camino y  gracias al esfuerzo de nuestros empresarios.
Lo negativo: el estado socialista Argentino que traba  todo y divide a sus habitantes, producto de un estatismo extremo que está matando la gallina de los huevos de oro, LA PRODUCCION, todo a favor de gente que no le interesa trabajar ni estudiar ni mejorar
su calidad de vida.
Creo firmemente  que todo se debe a la herencia de Perón. La diferencia entre un buen padre y un padre bueno está en que el primero guía a sus hijos educando, poniendo límites y guiando por el camino del bien y un padre bueno deja que sus hijos hagan lo que quieran dándole lo que necesitan sin exigir nada, Perón fue  como el segundo ejemplo, repartió despilfarrando la riqueza del país y le dijo a sus seguidores que tenían derecho pero no les exigió las obligaciones. 
Hay un cuento muy viejo que transmite la filosofía del peronismo: dicen que Perón le decía a su chofer que hiciera seña para la izquierda y doblara para la derecha, así nos dejó un movimiento tan ambiguo que pasamos de la derecha corrupta de Menen a la izquierda montonera de los K, ambos condicionados al matonismo del sindicalismo y así estamos rebotando en los extremos.
Hay otro cuento más reciente que define a un socialista, dicen que en un reportaje le preguntan a un socialista que haría si tuviera tres casas, este responde que una se la daría al estado, otra la repartiría entre los pobres y la restante se la quedaría él y… si tuviera tres autos? le pregunta el periodista, haría lo mismo, uno para el estado, otro para los pobres y el restante para mi. Insiste el periodista y pregunta que haría si tuviera tres gallinas, paremos ahí!!!!! le responde esta personas enojada, gallinas tengo!!!!!
Por último y para terminar dejo una reflexión de un periodista radial sanjuanino que escuchamos en el viaje: -cuando ayer fue lo de la soja no me importó porque campo no tengo, cuando hoy fue lo del dólar tampoco me importó porque dólares no tengo, pero mañana el socialismo estará golpeando mi puerta y no me va a gustar-.
 HASTA EL PRÓXIMO VIAJE ¡!!!!!!!!!




  












miércoles, 1 de agosto de 2012

PERU- UNA REALIDAD POSIBLE


PERU- UNA REALIDAD POSIBLE

Contra viento y marea, mejor dicho contra el socialismo retrógrado de nuestro país arrancamos para Perú.
Purmamarca-Amanecer en el cerro siete colores
 Tal como lo habíamos previsto dormimos en Purmamarca para acostumbrarnos a la altura, la mañana nos sorprendió con el sol iluminando el cerro siete colores mientra todo lo demás estaba bajo las sombras de los cerros y los habitantes del pueblo se iban despertando para preparar la llegada de los turistas. El caminar soñoliento de las personas hacía que el lugar fuera cobrando vida  poco a poco precedido por la espectacular puesta en escena de la naturaleza.
Apenas salimos de Purmamarca  nos encontramos con dos simpáticos  chicos artesanos de Córdoba y su pequeña hija con los cuales compartimos tres días de camping en Humahuaca, su camioneta convertida en motorhome tenía un problema en el alternador, me pidió ayuda y entre los dos tratamos de solucionarlo, por desgracia no pude debido a la incomodidad del lugar en que estaba alojado el elemento mecánico, realmente quedé muy preocupado ya que no conseguía quién se lo arreglara, justo en la mañana que nos despedimos un mecánico del lugar estaba remolcando el vehículo. Me sentía un poco culpable de no  haber solucionado el problema que era muy simple, así que al verlos con la camioneta funcionando me sentí muy contento, nos saludamos intercambiamos direcciones y a seguir viaje.
Camino a Paso de Jama
 El camino empezó a subir en serio, un caracol mucho más largo que la bajada del paso Libertador en Mendoza nos llevó a más de cuatro mil cien metros de altura en pocos kilómetros, mascando chicle no tuvimos problema, aunque si nos sentíamos un poco raros, con el sol de la mañana el paisaje era doblemente espectacular.
Salinas Grandes
Cruzado el cordón montañoso bajamos a tres mil cien metros y a lo lejos veíamos el primer salar llamado Salinas Grandes, cruzamos el enorme lago salado totalmente seco, todo era blanco y aún así en la orilla la vegetación sobrevivía no nos explicamos como.
Otro cordón montañoso nos somete a otra altura cercana a cuatro mil metros ofreciendo variadas formaciones montañosas, vuelta a bajar a tres mi cien metros donde la puna se hace interminable,  más cordones montañosos y otro salar tan enorme como el primero, desvía el camino hacia el sur ya que este no se puede cruzar debido a que tiene partes con agua, el color del cielo contrastando con el blanco de la sal, increíble.
Llegamos a Susque un pueblito perdido en la puna todo de adobe rojo y uno se pregunta como hacen a vivir allí y por sobre todo de que viven, la respuesta solamente la tienen ellos. Compramos más chicles que hasta ese momento nos dieron muy buen resultado, eso sí, las mandíbulas agotadas.
Susque
 Cien kilómetros más de espectaculares paisajes nos dejaron en Jama, es ese inóspito lugar está la aduana Argentina, nos atendió una empleada que no supimos si por la falta de oxígeno o porque era poco inteligente demoró un montón, cumplidos los trámites pertinentes y seguimos pensando que ya venía la bajada, que ilusos, empezamos a subir, a cada loma nos decíamos ¡ahí empezamos a bajar! el GPS nos decía lo contrario, llegamos a los cuatro mil ochocientos veintiséis metros de altura sobre territorio Chileno.
Casi desde el inicio del cruce de Jama  empezamos a ver un cerro nevado que no supimos como se llama, pero por la forma yo lo bauticé pico mocho, a medida que subíamos se fue acercando hasta llega casi a la altura nuestra, lo rodeamos y allí sí empezó la bajada, una recta interminable que llega a la primera población Chilena,
Salinas
San Pedro de Atacama, allí está la aduana, otra vez los consabidos e inútiles trámites aduaneros, por suerte salvamos el vino que después nos enteramos que no se puede pasar.
La idea era pasar la noche en esa población pero no había un lugar aceptable, el pueblo es elemental  así que seguimos hasta Calama, en ese lugar sí conseguimos una linda estación de servicio, cargamos agua y pasamos la noche. A la mañana como no teníamos plata chilena fuimos hasta el centro, en el trayecto descubrimos unos moll o shoping impresionantes que pensamos conocer a la vuelta. Es una zona minera  por excelencia  y eso trae aparejado un nivel económico muy alto, por supuesto es minería a cielo abierto, bajan un cerro entero y los camiones de ácido pasan a cada rato,  los ecologistas estarían espantados, pero hay que pensar que el cerro en que trabajan es uno en diez millones y según me dijo un químico de Jujuy, no es difícil neutralizar el ácido si se hacen bien las cosas.
Minas
El argumento de los ecologistas es proteger a las generaciones futuras. En la patagonia tenemos tanta minería como en Calama, mi pregunta es la siguiente: a los jóvenes del lugar que posibilidades le ofrecemos? terminar en un villa miseria en Buenos Aires o en Bariloche consumiendo paco? no sería mejor encontrar un punto intermedio y en lugar de trabar todo dejar que progrese la minería y que funcione como entidad independiente del estado controlando que se hagan bien las cosas? Con la mentalidad cerrada de los ecologistas, un sueño casi imposible.
Se imaginan la línea sur nadando en dinero, la via férrea electrificada como vimos aquí, la trochita funcionando a pleno y poblaciones como ingeniero Yacobasi creciendo a niveles nunca soñados, eso lo puede hacer la minería a cielo abierto, solamente hay que encontrar la mejor manera.
Larga bajada a Chile
El movimiento de Calama es impresionante, a pesar de ser sábado desde la casa podíamos ver infinidad de camionetas 4x4 pasando llenas de gente que trabaja en las minas, enormes camiones pasan a cada rato, todo es grande y próspero. Por suerte encontramos una casa de cambio y pudimos comprar plata chilena, con el cambio actual Chile resulta más barato que  Argentina.
Desde Calama tomamos rumbo hacia Tocopilla sobre el mar, antes pasamos por Chuquisaca, una población cercana a Calama en donde están las minas más grandes,
realmente bajan las montañas, enormes dragas van sacando material y los camiones Terex lo van trasladando, pero entre tanta montaña lo que sacan es un grano de arena en una enorme playa.
Grupo de baile religioso
El camino siguió entre montañas hasta llegar a una pampa donde empezó a bajar hasta llegar a un cañadón impresionante, así bajamos abruptamente franqueados por un ferrocarril minero electrificado, de golpe apareció el poblado de Tocopilla y el mar, todo un espectáculo, estacionamos en un predio frente al mercado municipal y nos cruzamos a comer pescado en unas cocinerias  típicas de Chile, cuando salimos a caminar y empezamos a ver gente con trajes tipo comparsa brasilera, preguntamos y nos dijeron que era la pequeña Tirana.
Virgen del Carmen
La Tirana es un pueblo donde se venera todos los años a la virgen del Carmen. Desde todo el norte, Perú, Bolivia, Argentina y por supuesto Chile, llegan grupos de bailes religiosos, estas sociedades representan con sus disfraces a grupos étnicos de América, así podemos ver indios Dakota, Diablada Peruana, Morenos brasileños, Gitanos, etc.
Los trajes son increíbles, llenos de lentejuelas, muy coloridos y con bordados de una calidad única, En Tocopilla hay por lo menos diez grupos, así que cuando vuelven de La Tirana hacen una representación para la gente de  su pueblo. Enseguida después del mediodía hacen un baile acompañado por una banda venerando la imagen de Cristo, luego llegan bailando hasta la iglesia y veneran la imagen de la Virgen del Carmen. Posteriormente se instala en la calle donde cada grupo tiene su lugar previamente establecido y por turno empiezan a bailar, cada grupo tiene su propia banda. Eso dura hasta un poco antes de las veinte horas que es cuando al fondo de la calle principal empieza a venir una gran imagen de la virgen, los grupos se pones en fila y reciben bailando al son de una banda a la procesión, una vez que la virgen entra a la iglesia se oficia una misa y los grupos comienzan un descanso donde comen cada cual en su carpa. Cuando creíamos que todo estaba terminado empezaron a bailar por turno todos otra vez, nosotros nos fuimos a dormir pero como estábamos en pleno centro, oímos los tambores y redoblantes sonando hasta las cinco de la mañana, toda una fiesta.
Ducato en la inmensidad
Al día siguiente cargamos el agua tan escasa en la región y seguimos por una ruta costera franqueada por altísimas montañas que llegan al mar. En algunos lugares donde la montaña se aleja un poco hay pequeños pueblos turísticos sobre playas que los acantilados protegen formando pintorescas bahías. En una de ellas, un poco más grande que las demás, almorzamos y dormimos la siesta en medio de la nada.
 Por un camino increíble con espectaculares paisajes y profundos precipicios llegamos a Iquique, una ciudad marítima tipo Mar del Plata, altos edificios bordean una prolija costanera, adentro cambia un poco, ya la construcciones son las típicas chilenas. Hay zona franca con incontables negocios cerrados por ser domingo, nos dio la pauta de que al día siguiente la ciudad debía ser un infierno, así que salimos hacia un pueblo cercano, allí conseguimos una buena estación de servicio con el agregado de un lindo supermercado al lado.
Chile-Costanera Arica
Atravesando dunas de arena llegamos a nuestra conocida ruta cinco que corre a lo largo de todo Chile. En esa parte la traza va por pampas extensas donde en ocasiones encontramos explotaciones mineras y pueblos abandonados. En un punto los carteles anunciaron diecisiete kilómetros de bajada, los ríos que bajan de la cordillera cortan la desierta pampa como si fuera un cuchillo formando un cañadón de proporciones enormes, abajo un poco de verde adorna el desierto, así subiendo y bajando cañadones llegamos a Arica, una linda ciudad pero no tan grande como Iquique. El problema del agua se fue agravando a medida que avanzamos hacia el norte, en esta población tuvimos que preguntar en dos estaciones de servicio antes de que pudiéramos conseguirla.
Ya a la mañana no nos animamos a pedir agua otra vez, así que salimos con el tanque vacío camino al centro donde teníamos que recoger la ropa de un lave-rap. Empezamos a ver que en parques y plazas estaban regando, en uno de ellos nos animamos y le pedimos agua a la encargada del parque, nos dio permiso y con la manguera del riego llenamos el tanque, concretamente “afanamos agua de una plaza” eso si con propina para la cuidadora.
Paseamos por el centro de Arica que a diferencia de Iquique nos resultó muy limpia y prolija, algo que notamos es que a diferencia con el sur de Chile en el norte la atención en general es mala, también puede ser porque se dan cuenta que somos argentinos, el problema radica en que gastaron un montón de plata en un gasoducto para la zona norte proveniente de Argentina y cuando los K se vieron mal con el gas, le cerraron la canilla.
Vista desde la ruta
Seguimos por las costas y aparecieron unas playas fabulosas y enormes donde almorzamos y dormimos la siesta. En todos lados hay carteles de vía de escape de tsunamis por lo tanto al lado del mar da un poco de intranquilidad.
A veces los sueños que uno tiene se convierten en realidad y no es lo que se espera, en el camping de Jujuy un señor con el que hablamos conocía mucho la zona del sur peruano y nos dijo que tuviéramos cuidado con el vehículo, porque los bolitas lo roban, lo pasan por caminos  perdidos a su país y luego el gobierno se los nacionaliza, eso me preocupó un poco.
Perú- Tacna
 Ya en la frontera me preguntaron adonde íbamos, cuando le dijimos a Cuzco nos indicaron que teníamos que hacer otro trámite, este en cuestión, era firmar un papel en donde yo como dueño del auto si no lo retiraba dentro del plazo que pedimos de estadía en Perú, el gobierno me lo expropiaba, como se imaginaran la preocupación creció. Cuando pregunto a un policía del camino sobre el tema, no le dio demasiada importancia pero dijo que si me lo robaban o lo vendía y el gobierno lo encontraba se quedaba con el vehículo, enorme la preocupación, igual entramos y llegamos a Tacna. Fuimos a un supermercado e hicimos las compras, los chicos del estacionamiento quedaron enloquecidos con la casa, hasta allí todo bien. Como siempre buscamos una  estación de servicio cargamos agua y preguntamos si se podía pasar la noche. En todo Perú está prohibido estacionar autos en las estaciones de servicio, nos instalamos enfrente, dormimos en la calle. Hasta allí la ciudad parecía tranquila salvo por la cantidad de taxis  colectivos que pasaban, los autos particulares son muy raros y nadie estaciona en la calle, la desconfianza se sumo a la preocupación.
Perú-Juliaca
Coya cuidando ganado de vicuñas
La ciudad tranquila se terminó en un mercado en la salida, coyas, taxis colectivos, camioneta carritos, los triciclos de Fuyi Mori y varios enceres más, complicaban el tránsito, no nos gustó, seguimos hacia Arequipa, ya en la ruta el manejo me pareció descuidado, por suerte no tuvimos que entrar a la ciudad. Al día siguiente transitamos en lo que ellos  llaman circunvalación, un desastre, en un momento se cortaba con una especie de avenida, paralelo a esa calle y sin delimitación corre una vía de tren sin ninguna señalización, como todos los autos pasaban sin mirar pensé que no pasaba ningún tren así que me mande porque entre la gente y los taxis no se veía nada, a cien metros venía uno, nos salvamos por segundos, el tren va tocando bocina y la gente y los coches le van abriendo paso. Ya saliendo de ese tremendo atolladero el camino empieza a subir, adelante nuestro iba un ómnibus de dos pisos pasando camiones por curvas ciegas, una demencia total, más adelante tuve que frenar dos veces para deja paso a automóviles que venían pasando camiones en plena curva, ahí nos dimos cuenta como se maneja en Perú, creo firmemente que la falta de oxigeno le quemó la cabeza a todos. Con mucho cuidado subimos hasta los cuatro mil quinientos, altura que se mantuvo a más de cuatro mil todo el camino. El paisaje tremendo y enorme, lagunas saladas, una de las cuales es muy grande van matizando el altiplano, a diferencia de los paisajes anteriores aquí hay pastos donde comen  vicuñas y ovejas.  
Llegamos a Juliaca, ahí empezó el pandemoniun, negocios, puestos callejeros, coyas, más todos los vehículos, taxis de todas formas habidas y por haber, ocupan las angostas calles, la Ducato apenas pasaba entre las dos hileras de puestos callejeros. La vía de ferrocarril que cruza por el medio de la enorme ciudad está ocupada en ambos lados por los vendedores así que cuando pasa el tren los compradores se corren al costado. Directamente no existen los lugares para estacionar porque no hay autos particulares.
Lago Titicaca
Después de tomar una avenida también llena de puestos logramos salir para Puno, en teoría una ciudad turística más chica, un pandemónium un poco más organizado pero con las calles más angostas, en una  esquina no pudimos doblar y tuvimos que meternos de contramano, después de varias peripecias logramos llegar a la costanera del lago Titicaca, por fin pudimos estacionar en algún lado. Olimos el fétido olor del lago, sacamos fotos con cara de felices y preguntamos a un policía como era Cuzco, nos dijo que era mucho más grande y un poco más organizada  que Juliaca, pero que era muy difícil el estacionamiento.
Perú-Puno
Empezamos a poner cosas en la balanza; a favor las ganas de conocer Machu Pichu, en contra quinientos kilómetros de montaña llenos de locos sin oxigeno, conseguir lugar para estacionar el Motorhome y poder dormir relativamente tranquilos, tener que dejar el vehículo con una alta probabilidad de que no lo encontremos más o nos lo desvalijen. Hablamos con muchos turistas a todos les habían robado algo, unos camioneros chilenos que nos hicimos amigos nos comentaron que hasta roban los autos de los estacionamientos de los hoteles. Si nos  hubiéramos movido en auto el riesgo sería menor, el seguro te da uno nuevo, pero aquí tenemos mucha plata metida en equipamiento y seis mese de duro trabajo hecho con amor, eso no lo recuperaríamos, la balanza pesó por la vuelta a Chile lo más urgente posible. Cruzamos otra vez el  inframundo  y emprendimos el regreso hacia un pueblito llamado Santa Lucía, dormimos a cuatro  mil  metros de altura y  al día siguiente manejando con mucho cuidado hicimos ochocientos kilómetros de regreso hasta cerca de la frontera con Chile.
No me gusta darme por vencido y menos que los sueños se rompan en pedazos, pero en el tremendamente atrasado Perú era muy probable que dejáramos una futura vida de viajes tan lindo como él que veníamos haciendo hasta ahora, creo que Machu Pichu no compensaba eso, en todo caso podemos ir algún día en excursión  en un Hotel cinco estrellas.
A pesar de toda la experiencia tuvo su lado positivo, creo que toda vivencia de este tipo te ayuda a ser cada vez mejor y sobre todo más seguro de sí mismo para que cuando los caminos se bifurquen se tomen las correctas decisiones que hay que tomar en la vida, esta fue una de ellas.
Perú-Valles verdes entre montañas
A pesar de todo, Perú nos regalo muchas cosas, el echo de hacer una excursión guiada indudablemente te da la seguridad necesaria para estar medianamente tranquilo en este tipo de lugar exótico, pero en el caso nuestro vivimos la realidad cotidiana  de la vida de un país, no solo fue admirar un paisaje, eso es conocimiento y el conocimiento te hará libre.
La naturaleza del lugar: enorme. El camino comienza en un terrible desierto que de vez en cuando está cortado por un valle donde corre un río y hay sembrados y vida, el inmenso altiplano con sus manadas de ovejas y vicuñas cuidadas generalmente por mujeres y niños coyas, los hombres deben estar robando.
La luna llena iluminando las extensas pampas a más de cuatro mil metros de altura, las lagunas en medio de la nada, el extenso lago Titicaca que se confunde con el cercano cielo azul profundo con gran parte de la extensión de su espejo tapizada de amarillo por los juncos flotantes,  las poblaciones de ladrillos sin revocar con sus pintorescas y angostas calles y muchas cosas más le dieron a esta “aventurada gira” un aspecto positivo.
Perú-Posesiones
Entre las primeras cosas curiosas que nos llamó la atención es que a muchos kilómetros de un poblado y en el medio del desierto hay muchas parcelas delimitadas con piedras con una construcción de dos por dos, algunas con paredes de ladrillos y techo y puerta de chapa, otras con paredes de tramado de juncos  y sin techo casi todas deshabitadas, preguntamos que era eso y nos dijeron que son toma de posesiones esperando que el gobierno les de agua y así poder tener su propia granja.
Los peruanos tienen una cierta preferencia por casas de varios pisos, es posible que eso les de un estatus más elevado, así que en todas las casas van dejando los hierros de las columnas sobresaliendo de los techos y a medida que pueden siguen agregando pisos. Todo está a medio construir y muchas de ellas abandonadas, lo gracioso es que en una de las posesiones que hablamos anteriormente vimos una casita como las demás, de dos por dos pero de dos plantas en el medio de un enorme terreno, la coca y la falta de oxigeno es una constante.
Perú- Verdes campos a orillas del mar
En el segundo día de vuelta tomamos el camino ya conocido, en una de las bajadas a los valles comenzó una densa niebla que venía del cercano mar, con mucho cuidado fuimos transitando la bajada, de golpe la niebla se abrió un poco y apareció un pueblo al lado del mar. En algún punto del camino y en medio de la niebla nos tragamos el cruce, el GPS nos había mandado por el camino más corto  al lado del mar, allí el Perú nos dio
 un último regalo, la ruta corría por el medio de pueblos costeros aparentemente turísticos y sembrados muy prolijos, nada que ver con lo que habíamos visto. En un punto dejó el mar y se internó por un verde valle donde sembrados se iban alternando con pequeñas praderas donde el ganado vacuno pastoreaba tranquilamente, todo esto en medio de una persistente llovizna marítima magnificando los colores. Dormimos al final del valle en la única estación de servicio que nos dejaron estacionar en todo el país, al día siguiente ya estábamos en Chile con muchas ganas de besar su suelo.
Mi opinión personal y un poco pesimista es que salvo Chile que pareciera que ya ven la luz al fondo del túnel, el resto de latino América es un polvorín social, todo parece que va a explotar a la menor chispa, esta es posible que la encienda el loco Chavez  si gana las elecciones nuevamente. Argentina se puede salvar si la clase media aprende a votar a su favor y no por la solidaridad hacia “los pobres”, cuando digo clase media  no estoy haciendo distinción de colores o razas, para mí la clase media Argentina son todos los que trabajan ya sea de empleados, cuentapropistas o pequeños y medianos empresarios sin distinción de colores.
Perú-Pequeñas poblaciones en el desierto
La pobreza no se arregla repartiendo la plata de los impuestos que pagan los que trabajan, eso solo crea más pobres y favorece a los que no le interesa trabajar, la única forma de terminar con la pobreza es a través de la educación y la dignidad del trabajo, la pobreza no es económica es cultural, el crear puestos de trabajo productivos que no sean “ñoquis” y educar concientemente, es la verdadera tarea del estado.
Vuelta a Chile, cuando llegamos a Arica y entramos en sus fabulosos supermercados respiramos aliviados, estábamos otra vez en “nuestro mundo” y forma de ser, gente bien vestida, educación y todo a lo que estamos acostumbrados, el sub-mundo quedó atrás, por supuesto que no todas son flores, como en todos lados hay gente buena y mala, pero por lo menos aquí  los malos son los menos.
Hicimos nuestras compras, comimos unos espectaculares hot dog y seguimos viaje por nuestra conocida ruta cinco y llegamos a un pueblito minero llamado Pozo Almonte, el encargado de la estación nos atendió amablemente y nos ubico para pasar la noche, por supuesto agua en pleno desierto no conseguimos, había que sacarla de la cocina  y no queríamos molestar, menos mal que traíamos los tanques llenos de Perú, como ellos tiene algunos ríos,  el agua no es problema.
Antes y después de esa población y en el medio del desierto hay dos reservas naturales llamadas Los Manguales, entre ambas reservas de árboles, el mangual plantado en un salar debe de tener más de ochocientas mi hectáreas, todos esos árboles fueron plantados por los inmigrantes alemanes en pleno desierto. No me supieron decir bien para que los utilizaban pero una de las cosas que hacían era wisky. Sí afirmo que los inmigrantes europeos hicieron los países, este tipo de cosas me da la razón.
A la tarde ya estábamos en los Moll de Calama recorrimos todo, hicimos algunas compras, después de mucho tiempo pude tomar un café exprés y volvimos a la estación de servicio donde habíamos estado anteriormente, allí sí hay una canilla donde se puede sacar la cantidad de agua que quieras, lo que pasa es que Calama es una próspera ciudad minera y no falta  nada.
Desierto de Atacama
Lo que parecía un aburrido segundo cruce de Jama se convirtió en una emocionante aventura. La mañana que salimos de Calama era soleada, tranquila y sin viento, lo de soleado no era una novedad, el desierto de Atacama es el lugar mas seco del mundo, las únicas nubes son de tierra, en los pocos días que estuvimos no vimos una sola nube y no creo que durante el año se vean muchas, para comer tortas fritas con lluvia prenden el regador arriba del techo.
Como era lunes durante el tiempo que desayunamos, limpiamos y nos preparamos para salir, aproximadamente una hora y media, pasaron innumerables camionetas mineras, ómnibus, autos particulares y minibus, todos cargados de mineros. Me puse a pensar que un pueblo minero como Calama depende exclusivamente de las vetas minerales, el día que se terminen los metales la ciudad se abandona irremediablemente, por la inversión que hacen indudablemente hay minería para rato.
Comenzamos la interminable subida a Jama, en pocos kilómetros sube desde los dos mil trecientos hasta los cuatro mil ochocientos cuarenta y cuatro metros de altura, es el punto más alto que encontramos con el GPS y que a la ida no lo habíamos visto. Nosotros después de haber cruzado la cordillera tres veces ya estábamos hechos unos expertos, eso sí, los chicles no faltaron, el hecho de estar masticando permanentemente hace que la sangre esté en circulación más cerca del cerebro, la camioneta no tanto, a diferencia de la ida se apunó varias veces, es posible que el oxigeno fuera menor que la vez pasada, después supimos porqué.
Paso de Jama-Volcanes
Al llegar a la altura máxima, al lado nuestro veíamos dos volcanes, ambos tienen más de cinco mil seiscientos metros de altura, el  lugar que transitábamos está tan alto que parecen dos pequeñas montañitas comparables con el cerro Otto.
Llegamos a Jama y el viento norte paralelo a la cordillera era terrible, eso es lo que saca el oxígeno de las alturas, almorzamos y seguimos viaje. Ya en suelo argentino hay dos enormes salares, antes de llegar al más grande observamos una enorme nube entre blanco y rojo que sobresalía de la cadena montañosa que separa la planicie de Jama con el salar, sin hacer comentarios pero sabiendo que algo raro pasaba seguimos el camino.
Cuando llegamos a la cubre abajo en el salar era la locura, el viento de más de cien kilómetros levantaba sal y tierra de una manera espantosa.
Paso de Jama- Nubes de sal y polvo
Paso de Jama-Cuesta de Lipan
El viento lo teníamos de cola así que al llegar al salar veíamos bien pero cuando pasamos a la otra orilla viajamos más de diez kilómetros de costado al viento sin ver a más de diez metros o menos, para colmo adelante nuestro transitaba un ómnibus de dos pisos y como el viento era tan fuerte tuve en todo el trayecto temor a encontrarlo tumbado en el camino. La experiencia fue casi extrema y no nos gustó, a pesar de todo fue increíble haberla pasado, hoy es una anécdota más que enriquece nuestras vidas. En el segundo salar cumplí uno de los sueños de mi vida, perseguir un tornado, siempre me fascinaron las tormentas, los tornado, los huracanes y todo lo que tenga que ver con el clima extremo, una de mis películas preferidas es Twister (tornado) de Steven Spillberg. El tema es que cuando estábamos llegando al segundo salar  y en el medio del camino, aproximadamente a mil metros adelante,  un tornado se empezó a formar, por lo  que conozco del tema a través de películas y documentales debe haber sido de grado uno o dos ( el máximo es de grado cinco) Abarcaba unos trecientos metros de ancho y la altura debe haber sido de quinientos metros, como teníamos el viento de cola no me preocupé, en ese momento en recta y viento a favor transitábamos a más de cien kilómetros por hora y no lo podíamos alcanzar, en determinado momento el camino se desvió un poco y lo tuvimos al lado nuestro a unos quinientos metros durante bastante tiempo y siempre a la misma velocidad, al llegar al salar se desarmó, lo despedí como a un amigo que me hizo un hermoso regalo. Por suerte este salar se cruza a través y en dirección del viento  así que no tuvimos problema de visibilidad. En el medio del salar hay un estacionamiento donde gente del lugar vende pequeñas esculturas de sal, estacionamos con la puerta de costado que daba al viento, bajamos, caminamos a duras penas en contra del viento y compramos una de las pequeñas esculturas, cuando quisimos entrar a la camioneta no podíamos abrir la puerta, el viento no nos dejaba, para colmo las dos puertas delanteras estaban aseguradas y la llave de contacto puesta, después de un par de intentos, haciendo fuerza entre los dos y con miedo de  romper la manija la pudimos abrir.
Paso de Jama-Capilla Cuesta de Lipan
Continuamos nuestro viaje, pasamos por Susque y luego empezó la abrupta bajada de la cuesta de Lipan a Purmamarca, que como la hicimos un poco rápido llegamos con los frenos tan calientes que no se podía poner la mano en la rueda.
Dormimos en un pequeño camping muy elemental y a la mañana por fin  pudimos hacer compras de tejidos y varias cosas más que teníamos apuntadas en la pintoresca población.
A la tarde nos llegamos hasta Jujuy, nos pusimos al día con Internet, hicimos compras y por tercera vez con el asombro risueño del dueño entramos al camping de Yala que casi es como estar en casa.
Con todos sus  inconvenientes y hermosas experiencias, terminamos la segunda etapa de nuestro viaje haciendo cuatro mil ciento ochenta y un kilómetros, convencidos que las vivencias de los viajes ya sean buenas o malas siempre y sin excepción, acumulan con verdadera riqueza, enormemente el alma.