RUMBO
NORTE-DESTINO INCIERTO PERU
El 28 de
junio disparando del invierno patagónico salimos con rumbo norte, lo del
destino incierto es porque nunca se sabe que capricho va a tener el gobernante
de turno, en este caso nuestra queridísima Cristina, (vivo o muerto, no querrá
juntarse con el marido?). Dejemos la
mala onda y hagamos lo que nos gusta contra viento y marea y que se vayan todos
los políticos al carajo.
Como
salimos después del mediodía llegamos al ACA
de Piedra del Águila sin muchas ganas de seguir, estacionamos en nuestro
lugar predilecto harto conocido y salimos de compras, De hace mucho tiempo yo sabía que el Autoservicio que está cerca del ACA era de una persona que
había vivido en El Trébol, mi pueblo natal,
al verlo a pesar de los años y de
los kilos lo reconocí pero no me animé a decirle nada porque no me
acuerdo su nombre, compramos carne que resultó por demás tierna, comimos,
miramos películas y a dormir.
| San Juan formaciones rocosas |
Siempre que
salimos de viaje hay que pasar los primeros mil kilómetros antes de llegar a un
camino entretenido pero igual disfrutamos escuchando música y tratando de
encontrar algo nuevo en un camino harto conocido, ya sabemos donde dormir,
donde comprar comida, donde están la canillas para cargar agua y como siempre
algo que no se puede creer en plena zona petrolera, nunca conseguimos diesel
Euro. Así llegamos a General Alvear, como siempre que pasamos allí visitamos la
tumba de Juan Bautista Bairoleto. Hace unos años recién me despertaba de la
siesta y prendí el televisor, ese día, no me acuerdo porqué me sentía bastante
deprimido, pasando canales me detuve en un programa que estaba contando la
historia de Bairoleto, bandido rural, las cosas nunca son casuales, siempre
llegan por algo, ese día el famoso bandido pasó a ser mi inspiración por ser un defensor de la
libertad por sobre todas las cosas, sufrió las injusticias del poder y luchó
contra ellas, a partir de allí cuando necesito ayuda de arriba, se la pido
y nunca me falló. Nunca fui un creyente
y menos de las religiones, pero ahora respeto todas las creencias aunque no
este de acuerdo.
| San Juan Dique Ullun |
| San Juan- Autódromo |
| San Juan- La Cava del Zonda |
Un lugar
recomendable, no quería volver a hablar del tema pero en este momento no están
produciendo porque por culpa del gobierno no pueden importar ni los filtros ni
las etiquetas, como en muchos otros casos a todo lo largo del país una
verdadera cagada K.
Por el
camino nos llamó la atención una cueva museo y curiosos como somos, fuimos, un
antropólogo con unos años encima tiene una colección bastante interesante
adentro la caverna, nos dio un montón de datos, nos hizo cruzar las manos y los
brazos, y nos dijo como éramos, la pegó en su totalidad.
Otro circuito turistico de los prospectos lo comenzamos al día siguiente, la primer sugerencia un dique sobre el río San Juán, el camino desandaba por viñedos y pequeñas casas de adobe que iban salpicando el terreno. Al principio todo bíen porque aunque era un camino vecinal estaba pavimentado, después de unos kilometros el asfalto terminó, empezando un ripio bastante tortuoso, y cada vez peor, consecuencia: nos volvimos. Otro de los lugares a conocer era un monumento histórico, cuando nos dimos cuenta nos pasamos de largo, de cualquier manera un pequeño poblado de adobe muy antiguo y la experiencia de pasar por debajo de unas arcadas de un canal, fue suficiente para que el trayecto sea interesante.
| San Juan- Albardón |
El proximo punto era unas termas muy cerca del poblado, como muchas otras cosas, debido a que todavía no empezaba la temporada de invierno, estaba cerrada.
Ya de vuelta encontramos una bodega para visitar, mi intención nunca fue conocer una gran bodega sino que mi interés radicaba en una bodega artesanal ¡mejor no pudimos encontrar! no solo por los vinos allí elaborados de exelente calidad, sino porque el dueño Juan José que amablemente nos acompaño en una visita guiada, resultó de primer nivel, aprendimos muchísima cosas sobre el cuidado y tipo de las vides, clases de uvas y de vinos que degustamos. También compartimos un grato momento intercambiando experiencias de vida, nos mostramos nuestras respectivas casas, siendo la de él muy interesante, ya que el dormitorio está bajo tierra, lo que lo hace más fresco en verano y por supuesto tibio en invierno. La bodega se llama El Milagro y se encuentra en la población de Albardón ¡Muy recomendable!
| San Juan-Bodega El Milagro |
| San Juan- Ciudad |
Volvimos a
dormir en el mismo camping de la noche anterior, siempre en absoluta soledad y
a la mañana siguiente fuimos a la casa natal de Don Domingo Faustino Sarmiento.
El acto de viajar, si uno lo aprovecha, es la
escuela más grande que hay, solamente hay que dejar de lado, la diversión fácil
y uno puede llenarse de cultura y conocimientos inagotables. Haciendo honor a
esto fuimos recorriendo y leyendo muchos escritos que hay en la casa museo.
| San Juan-Higuera casa Domingo F. Sarmiento |
Ahí recordamos cosas que posiblemente
aprendimos en la escuela primaria y que no le dimos la menor importancia, por
ejemplo, que doña Paula Albarracín, mujer moderna y emprendedora para su época,
siendo aún soltera ganaba su sustento con el telar y mantenía a su numerosa familia fabricando
toda clase de alfombras y tapices. Así compra el terreno y encara la
construcción de su casa demostrando una pujante personalidad que luego iba a
ser trasmitida a su famoso hijo. Del que no se habla mucho es del padre de
Sarmiento, posiblemente debe haber sido una persona que pasó sin dejar un rastro
importante en la historia.
Con Sarmiento se puede estar de acuerdo o no
de sus ideas unitarias, posiblemente para aquella época su postura debe haber
sido necesaria para consolidar los cimientos de la república, lo que no dejamos de reconocer es su invaluable
aporte a la educación del país, eso no tiene precio. Más adelante llegaron Além,
Yrigoyen y Perón y tiraron por la borda la educación, los cimientos y varias
cosas más, pero eso es otro tema.
| San Juan- Casa de Sarmiento |
Un detalle
que marca la grandeza de la persona es que aún siendo enemigos de posturas
absolutamente contrarias visitó a Urquiza en su palacio pudiendo intercambiar
ideas que seguramente nutrieron el pensamiento de ambos.
Las comparaciones son odiosas, pero no pudimos
evitar hacerlo con la actual conducción de la que ocupa el cargo de presidenta
el día de hoy y que cuando alguien se le opone se vuelve loca y no le tira con
los platos, pero su forma de actuar aún a otro nivel, es la misma.
Ya entrado
el mediodía seguimos viaje con destino a San Agustín del Valle Fértil, lugar que
sabíamos que tenía una estación de servicio ACA donde pasaríamos la noche.
Allí me
ocurre una cosa muy graciosa, cuando voy a comprar algo que nos faltaba para la
comida, en la caja del negocio había un señor contando una anécdota que le
había ocurrido en su viaje a Bariloche con una amiga de esa localidad, me meto
en la conversación y le hago conocer mi punto de origen, resultando que la
amiga referida también es conocida por nosotros por habernos controlado en la aduana en nuestro
segundo viaje a Chile, como dice el dicho popular, el mundo es chico.
| Valla de la Luna- Submarino |
| Valle de la Luna- Bochas |
| Valle de la Luna- Hongo |
A la mañana salimos para la luna ¡no! en un
ovni ¡no! me confundí era el Valle De La Luna, apenas llegamos a la entrada del parque
provincial fuimos a una oficina donde contratamos la excursión. Una caravana de
autos con un guía nos iba llevando a los
distintos puntos en un trayecto de treinta y dos kilómetros. El Valle de la Luna es un sitio arqueológico
y geológico casi único en el mundo, a medida que se fue levantando la cordillera, las capas que
estaban debajo quedaron arriba, pero esta capa en particular siempre queda en
el medio o sea que en la generalidad de los casos está enterrada a muchos
metros de profundidad, en el caso de Ischigualasco, que es así como se llama el
parque provincial, por una rara casualidad la capa geológica quedó descubierta,
esto permite a arqueólogos y geólogos de todas las partes del mundo poder
estudiar este lugar único. Los geólogos por supuesto estudian la conformación
de la arenisca compactada que en algún momento fue el fondo de un gran lago, en
este caso la arenisca es un gris claro y el viento fue esculpiendo todas las
formas extrañas que le dan la fama bien merecida, así aparecen el gusano, el
submarino, el hongo y muchísimas otras realmente espectaculares. En los que debió
ser la parte más profunda del lago está la cancha de bochas, allí hay unas
esferas redondas formadas por alguna piedrita que al deslizarse desde las
partes altas hasta esa profundidad se le fue adhiriendo arena hasta formar una
piedra redonda casi perfecta, lo único que en las fotos parecen más grandes
debido a que no hay ninguna referencia, pero en realidad ninguna supera los
cincuenta o sesenta centímetros de diámetro, de todas manera un fenómeno por
demás interesante. La excursión termina en el hongo y allí se despide el guía,
dejamos salir a todos y nos quedamos a almorzar en ese valle increíble en total soledad y
silencio, prendimos la radio pero enseguida la apagamos para llenar el alma con
el silencio. La vuelta se hace bordeando la otra capa que antes estaba debajo
de Ischigualasco, ahora esta más alta y en este caso delimita el valle formando
un paredón muy alto de tierra y piedra de un color rojizo intenso, esta capa es
la que pertenece al parque nacional Talampaya,
esto lo conoceremos a la vuelta
ya que la entrada está sobre la ruta cuarenta.
Ya casi
llegando al complejo dos liebres maras aparecieron en el camino, paramos y como
si estuvieran amaestradas se quedaron para la foto, fuimos avanzando muy
lentamente, ellas se fueron corriendo con sus tradicionales saltitos para
dejarnos paso y quedaron muy mansamente al costado.
| Formación del Talampaya |
En el
complejo hay un museo arqueológico con esqueletos y replicas de los primeros
dinosaurios, estos no eran muy grandes.
Como sabemos la vida nace en el mar y luego
los peces fueron desarrollando sus aletas hasta formar rudimentarias patas y
así aparecen los primeros dinosaurios anfibios, antecesores de lo lagartos y
cocodrilos actuales, esto es lo que hace interesante a Ischigualasco y
mundialmente famoso entre los arqueólogos. Dejamos extasiados el lugar y fuimos
desandando el camino hacia La Rioja
por una quebrada magnifica que le fue dando forma al paisaje.
Aunque
faltaban pocos kilómetros para llegar a La Rioja, esta no se hacía presente, eso si, la
basura en la ruta era cada vez mayor. Llegando a la ciudad, ahí nos dimos
cuenta del porqué no se veía, simplemente no tiene edificios altos, la
construcción es baja generalmente de una planta. Veredas rotas, carteles
pegados en las paredes, casas y jardines desprolijos, mucha basura, ni siquiera
es pintoresca, conclusión ciudad fea y sucia, que me perdonen los Riojanos pero
es la verdad, además el tránsito es malísimo lleno de motitos que te pasan por
todos lados en forma totalmente suicida.
Dejamos la ropa para lavar y volvimos un par
de kilómetros a una estación de servicio que vimos a la entrada.
| La Rioja- Dique Los Sauces |
A la mañana
como es nuestra costumbre fuimos a una oficina de turismo donde nos indicaron
los pocos lugares que tienen para visitar. Fuimos hasta un pueblito típico,
Sanagasta, que ese sí valió la pena y tanto de ida como de vuelta pasamos por
el dique Los Sauces, un pequeño embalse que retiene la poca agua de lluvia que
cae en La Rioja,
para rescatar: el túnel que une la ciudad con el lago.
A través de
los kilómetros recorridos nuestra experiencia indica que la pobreza y la
cultura van de la mano y con la falta de agua se agrava aún más, en La Rioja se hace ver.
A la noche
fuimos a cenar festejando nuestros cuarenta y cuatro años de casados. El
restaurante uno de los pocos presentables que vimos, por suerte resultó ser
excelente.
Para dormir
volvimos a la estación de servicio de la noche anterior. Daban un desayuno muy bueno
y barato.
Ya llegando
a San Fernando del Valle de Catamarca el paisaje fue cambiando, todo es más
verde y hay plantaciones de todo tipo,
es mucho más limpio y ordenado pero al igual que La Rioja la ciudad no se hacía
ver, a diferencia de la primera, es porque la población está en un valle. La
edificación es más moderna, hay edificios altos pero mantienen viejas
edificaciones muy bien cuidadas, prácticamente no hay basura y la cultura es
mucho mejor.
Estacionamos
muy cerca del centro y almorzamos, como es nuestra costumbre dormimos la siesta
y algo que hacemos siempre que llegamos a un lugar nuevo, fuimos primero a la Oficina de Turismo, una
chica muy amable nos dio todos los datos necesarios, entre ellos el del camping
municipal.
| Catamarca- Catedral |
Luego de conocer la Catedral donde guardan la Virgen del Valle, muy
venerada en Catamarca, caminamos por la muy prolija y larga peatonal que nos
pareció de las mejores que hemos visto.
Unos de los
proyectos que teníamos era tomar un café frente a la plaza de Catamarca en magas
cortas, la frustación llegó a nuestras puertas junto con el frío y no creo que
lo hagamos en verano porque hace cincuenta grados de temperatura, queda para
otra oportunidad.
Ya de noche
entramos en el camping, en la entrada no había nadie pero nos instalamos igual,
las instalaciones excelentes, el lugar cuando lo vimos al día siguiente,
también.
Frente al
camping hay una ruinas pertenecientes al “Pueblo Perdido” una civilización que
data del año doscientos al mil cuatrocientos. Como no hay datos de cómo se
denominaban se los llamó como las primeras ruinas que se encontraron el la
zona, la civilización de La
Aguada. Las ruinas corresponden a uno de los tantos poblados
que hay en Catamarca, pero este es el más antiguo.
| Catamarca- Pueblo perdido |
El
asentamiento consta de unas diez habitaciones que están agrupadas de dos en dos
con un espacio techado abierto en el medio, este se usaba para cocinar, taller
y punto de reunión de la familia, las habitaciones eran para dormir. A
continuación seguían los depósitos de granos, la entrada de los mismos era en
forma de S, el motivo, evitar que entraran las llamas a comer los granos,
animal doméstico que se usaba para carga; también se obtenía carne y lana. Más
al fondo y en la parte más alta, lo que posiblemente servía para rituales
religiosos, había una especie de templo.
Una mención especial merece el Chaman, jefe, curandero y guía
espiritual del poblado.
Este se
trasladaba al otro mundo consumiendo una droga alucinógena extraída de una planta, esta droga es tan
fuerte que destruye la corteza cerebral por lo que se usaba únicamente en
ocasiones especiales lo cual no los hace menos “faloperos”, vamos a sumarle que
tomaban chicha, bebida hecha con granos de maíz, agua y saliva para fermentar y
como resultado tenemos lo que hoy llamamos borrachos drogadictos.
Esto no le
quita méritos a sus construcciones, los cimientos se hacían de lajas gruesas
enterradas en la tierra formando un muro de unos sesenta centímetros de
anchura, dentro de estas lajas se rellenaba con piedras y adobe, este muro tenía
una altura de un metro. Se terminaba la
pared con ladrillos de adobe, el techo era de palos de algarrobo, caña, las
hojas de una planta del lugar y adobe.
Cultivaban
maíz y legumbres en terrazas donde
preparaban el suelo de tal manera que retuviera la humedad de la poca lluvia
que cae en ese valle.
Una
constante de la civilización desde México hasta la región de Cuyo es la
práctica de los sacrificios humanos, todo esto lo explicó muy amablemente un
estudiante becado de arqueología, sutilmente nos dijo que la civilización de La Aguada posiblemente haya sido integrada a la Inca, cuando la verdad es que
el Inca lo invadió y lo esclavizó, eso nos da la pauta de que la historia no
siempre es la verdad, porque hoy la
civilización Inca está como la gran victima de los Españoles cuando ellos
habían echo lo mismo con otras tribus, tampoco fueron santos ni mucho menos.
El Rodeo
era nuestro próximo pueblo de destino, viajamos por la quebrada de Catamarca en
una camino sinuoso hasta que, en un pequeño valle apareció el lugar, la primera
expresión que se me ocurrió fue ¡es como Tanti!, un pueblo de las sierras de
Córdoba. Almorzamos en una calle lateral y continuamos el recorrido. A la
salida del pueblo el camino sube bastante regalando una hermosa vista del
pueblo.
Tal cual la
canción! Hoy, el camino está pavimentado pero angosto, ya desde abajo
impresiona bastante, ni les cuento lo que es transitarlo con el motorhome,
primero se va en subida de la mano de la montaña y hay que ir esquivando las
piedras que sobresalen, para los autos
está bien, pero para nuestro alto
vehículo es no apto. Llegamos un poco
más arriba de mitad montaña y en un mirador que había, pegamos la vuelta, se
hacía de noche, la vista increíble, La bajada del lado del precipicio ¡
tensionante¡¡¡ hay algunos lugares que la Ducato y un auto no pasan, de protecciones tipo
guarda-rail ó muro, ni hablar y el
precipicio es en serio, no hay escalones,
es una bajada sin atenuantes. Llegamos abajo contentos de haber vivido
semejante experiencia, este tipo de cosas que uno supera a pesar del lógico
temor, hacen que se obtenga seguridad interior y aplomo en momentos difíciles.
Superar miedos es crecer siempre ¡vale la pena! Los miedos son como una especie de calabozo que no te
dejan disfrutar plenamente de la vida y cada miedo es un ladrillo de tu propia
prisión interior, mientras más miedos, más alta es la muralla, vivir libre
significa tumbar uno a uno esos ladrillos.
De San
Fernando del Valle de Catamarca nos faltaba una cosa más, la Gruta de la Virgen del Valle. Los catamarqueños
son gente de mucha fe y si los ayuda a vivir mejor está muy bien, aunque
siempre cuestiono los que aprovechan comercialmente todas las religiones sin
excepción.
La ruta va desandando un valle
franqueado por cordones montañosos,. Llegando a la provincia de Tucumán
el camino empieza a subir hasta llegar a
la cuesta del Totoral, una bajada interminable hasta el llano de Tucumán y
Santiago Del Estero, por suerte a pesar de lo sinuoso el camino es ancho y se
transita sin problemas.
Con
desconfianza, por la experiencia sufrida, entramos a Tucumán. Antes de llegar a
la primera población de la provincia empezamos a ver ranchitos construidos en
terrenos de la ruta, en muchas de ellas y al costado del ferrocarril se repite
este fenómeno, la desconfianza fue creciendo y con razón, a los pocos
kilómetros un gomerazo impactó con el parabrisas haciendo un hueco de dos
centímetros al vidrio exterior del triple, las puteadas contra los
tucumanos fueron terribles. Piensen que 30 años antes tanto de ida como de
vuelta nos tiraron piedras y luego de tanto tiempo vuelve a hacer lo mismo,
evidentemente no progresaron, siguen siendo los mismos atrasados de la época de
la colonia. Hablando con otros turistas, él que conoce la realidad tucumana
pasa con miedo y lo más rápido posible por la provincia.
Apenas
pasamos la frontera de las provincias la ruta se torno excelente, llegamos a
las Termas y enseguida fuimos a la policía e hicimos la denuncia
correspondiente. Compramos algunas cosas y volvimos a un camping que vimos en
la entrada, muy lindo lugar y con piletas termales, lo primero que hicimos fue
meternos en una de las piletas. El agua caliente, a cuarenta y seis grados,
fluye en forma permanente de perforaciones de ciento cincuenta metros, un
placer.
En uno de
los locales compramos queso de cabra y salame de Colonia Caroya, allí me acordé
de mi amigo Luís de Bariloche que ya está saturado con su trabajo actual y sueña
con tener un negocio de este tipo, su esposa Roxana no quiere ni hablar del
tema, ojala puedan encontrar un camino
en común y que se cumplan sus sueños.
Sería lindo tener en Bariloche gobernantes que
piensen con la grandeza con que lo hacen los Santiagueños y que por otra parte,
bien merece un lugar internacional como el nuestro.
Calculamos
que en el lugar de las ruinas estuvimos más de una hora, tiempo que el joven
estudiante nos llenó de datos interesantes que confirman mi teoría de que
viajar es una enorme escuela. No creemos que hacer tantos kilómetros para
meterse en un casino valga la pena.
| Catamarca-El Rodeo |
Enseguida
nos metimos en una quebrada muy cerrada en la que serpenteaba un arroyo y a
continuación luego de un pueblito casi Cordobés, nos encontramos con un gran
lago formado por el dique Las Pirquitas. Visitamos la represa y seguimos hacia
la cuesta del Portezuelo.
Los que
conocen del folklore Argentino se acordaran de aquellas famosas coplas que
dicen así:
Desde la
Cuesta del Portezuelo
Mirando abajo
parece un sueño
Un pueblito aquí,
otro más allá
Y un camino largo
que baja y se pierde.
| Catamarca-Cuesta del Portezuelo |
Ya camino
al campig me dí cuenta que me dolían los brazo, seguramente fue la tensión del manejo en semejante
camino, pero esa noche dormímos con una inconfesa satisfacción interior por
haber volteado unos ladrillos más de los muros de nuestra prisión.
| Catamarca-Virgen del Valle |
La leyenda
indica que un poblador de la zona encontró en el siglo XVIII una imagen de la
virgen. Ahora en la cueva hay una réplica, la estatua original se venera en la
catedral de la ciudad. Los milagros son innumerables, entre algunos que leí, un
Mexicano muy enfermo le dejó una medalla de oro y se curó, cuando volvió a su
país se ufanó por haberle dejado oro a
la virgen como una especie de pago. Al
poco tiempo volvió a enfermarse, entonces viajó nuevamente a Catamarca y se
arrepintió ante la imagen venerada, esta vez sí le dejó la medalla con humildad
y amor y se curo para siempre.
Dejamos la
provincia muy conformes con lo que vimos y conocimos.
| Cuesta del Totoral |
Hace una
treintena de años, viajamos en tren a Salta de mochileros con nuestros hijos y dos amigas de Juliana
adolescentes, Sofía y Adriana. Al pasar por Tucumán los changos le tiraron
piedras al tren, una de las piedras casi roza la cabeza de una de las chicas,
impactando en el porta-equipaje del vagón, produciendo un ruido equivalente a
un tiro. A la vuelta, por las dudas, bajamos las ventanillas, pero otro
pasajero no lo hizo, la piedra rompió el vidrio y una de las astillas se clavó
en el ojo de un pequeño niño. Como consecuencia, el tren estuvo dos horas
parado, tuvieron que llevar el niño al hospital, nunca supimos si perdió el
ojo.
Menos mal
que a los pocos kilómetros ya nos desviamos para Santiago del Estero, no sin
antes transitar treinta y dos kilómetros de la peor ruta que se pueden
imaginar, en el límite quise hacer una denuncia policial para el seguro y ni
siquiera tenían papeles, la tuve que hacer en las Termas de Río Hondo. Por
supuesto el milico se cargó con toda mi bronca, ni palabra pudo decir.
Que me
perdonen lo Tucumanos, seguramente gente buena hay, pero realmente a su
provincia en este momento no se puede ir, es peligroso, ellos estarán
acostumbrados, pero para nosotros es una barbarie. El estado y la gente con
cultura deberían trabajar para inculcar desde abajo un cambio de mentalidad que permita conocer
la región si sobresaltos. Tienen que entender que el turismo es una fuente
importante de divisas y de trabajo.
Conclusión; a Tucumán no vayan y si tienen que
hacerlo hágalo rápido y sin detenerse.
| Termas de Río Hondo-Represa |
Allí nos
quedamos cinco días a descansar, la ciudad es parecida a Carlos Paz pero llena
de viejos, a efectos de referencias, no hay supermercados, todos son negocios
chicos, ninguno tiene tarjeta y boletas legales no existen, los controladores
fiscales deben ser aparatos del demonio porque no vimos ninguno. Hay negocios
tipo La Salada
por todas partes, una de las ferias
pegada al paredón del dique merece un párrafo aparte por su
pintoresquismo ya que los negocios de ropa están mezclados con parrillas que
ofrecen pescado y cabrito. Callecitas angostas sin trazado aparente permiten circular autos y peatones.
| Feria- Las Termas de Río Hondo |
La represa
y el embalse: impresionantes, el lago es tan grande que no se ve la costa del
fondo, en los alrededores del dique hay un hotel cinco estrellas y un barrio
muy lindo.
El Autódromo en este momento está siendo
remodelado para hacer carreras internacionales, el nuevo aeropuerto
internacional está en plena construcción y existe una costanera de más de tres
kilómetros de primer nivel que une la ciudad con el dique, las obras están
pensadas en grande, no se hace nada chico.
Una isla en
el río fue transformada en reserva ecológica con un puente colgante que la une
con la costa, en el interior de la isla una pasarela de quebracho con una
extensión de seiscientos metros permite
recorrerla.
| Termas de Río Hondo- Reserva natural |
Los días
transcurrieron entre mañanas de compras en el centro, caminatas después de la
siesta y baños termales hasta bien entrada la noche, no sin antes algún
almuerzo de cabrito tradicional de la zona.
Ya sobre el
último día que estuvimos en las Termas, un mediodía llegó un grupo grande que
se instaló al lado nuestro para pasar el día, mientras nosotros lavamos la ropa
ellos se hicieron una tremendo asado, terminaron de comer y nosotros de lavar, así
que le pedí permiso para asar dos hamburguesas, enseguida me ofrecieron
amablemente parte del montón de asado que les sobró, auque nos negamos al
principio, no porque no queríamos, en realidad se nos cían las babas, pero
siempre en estos casos nos da
| Termas de Río Hondo- Piletas termales del camping |
un poco de
vergüenza, por suerte no nos dieron pelota y trajeron una tablita llena de
carne, nos hicimos amigos y todo el grupo que eran como doce subió a ver la
casa. Cuando pregunte de donde venían me dijeron de Tucumán, creo que me puse
un poco colorado, menos mal que no les dije del blog porque sino íbamos a pasar
un papelón.
Sin lugar a
dudas como en todos lados, en Tucumán hay gente buena y mala, lo que pasa es que los malos son
muchos y son de verdad muy malos.
Pasamos
cinco días muy lindos. Posiblemente fue uno de los mejores camping en los que
estuvimos, hasta el encargado nos trajo su seca-ropa.
La última
tarde estuvimos en la pileta termal hasta bien entrada la noche disfrutando la
entrada del sol en espectaculares arreboles.
La ruta
hasta la ciudad de Salta es excelente, cuatro manos y banquina pavimentada. Va serpenteando
entre colinas con paisajes de monte, alternados con praderas sembradas. Todo
hace un conjunto entretenido.
Como cada
vez que llegamos a un lugar nuevo, lo primero que hicimos es buscar información
turística, ya con el plano en mano, empezamos a recorrer el centro de Salta.
Edificaciones muy antiguas de una belleza singular se van mezclando con
modernos edificios. Salta y su zona de influencia es prospera.
El
ornamento de muchos de los edificios es único en el país, no hay otra localidad
que la pueda igualar, una de las características más comunes son los balcones
de madera sobresaliendo de las casas, sus ménsulas y rejas hacen un trabajo de
carpintería inigualable, aunque hay algunos más antiguos que a pesar de su construcción sencilla no dejan de ser
atractivos, todo eso le da a sus calles un
especial aire romántico, que
sumados a la iluminación de grandes faroles de tipo colonial, le dan a la noche un ambiente donde zambas
chacarera y canciones, recorren las
angostas veredas transportando a sus transeúntes a viejas épocas pasadas.
El
monumento está a pie del cerro Guemes y del otro lado comienza un angosto
camino que te lleva hacia la cumbre, por supuesto lo encaramos con la Ducato, la ruta muy
parecida a la cuesta del portezuelo, lo único que esta es más corta (tres
kilómetros) y tiene un muro de piedra del lado del precipicio. Hace muchos años
subimos a pié y solamente había un precario mirador desde donde se apreciaba
toda la ciudad, hoy hay un tremendo complejo donde llega un teleférico que
viene desde la base. Una serie de cascadas artificiales y un parque donde
añosos árboles se mezclan con un jardín muy bien cuidado le dan un atractivo
excelente. Bajamos y recorrimos el parque Guemes (todo se llama como el
general).
Al día
siguiente fuimos a una oficina del
seguro que tiene la camioneta para sacar una extensión que nos cubre en Chile y
Perú, como salió mucho más barato de lo calculado nos fuimos a comer al
restaurante que funciona en la antigua casa donde nació Guemes. Riquísimos locros
y empanadas se degustan mientras artistas salteños entretienen con viejas
canciones de nuestro folklore. En esa precisa casa donde vivía la hermana del
general, esta le comunica que lo habían traicionado, por la misma puerta donde
entramos nosotros sale a caballo y al doblar la esquina lo esperaban soldados
realistas que con un fuego cruzado lo hieren de gravedad, sigue montado hasta
un lugar más alejado de la ciudad donde lo esperaban sus soldados, allí después
de diez días de sufrimientos fallece con toda la gloria.
Luego de la
emocionante experiencia fuimos a La
Catedral, la humildad del pequeño museo del Tren nos chocó
con la riqueza de La Catedral de Salta, en ningún otro templo se puede ver
tanto oro como allí, la ornamentación es increíble, sin lugar a dudas sirve para
admirar, pero si existe dios, no creo que orando entre tanto lujo lo puedan
encontrar.
En la mitad
del camino una pequeña población turística nos ofreció un lugar bajo una enorme
estatua de Cristo donde pudimos almorzar, ya continuando el viaje, la selva se
fue alternando con algunos embalses que con su sereno color azul rompían la
espesura del verde selvático.
Nos
despedimos del camping de las Termas con algo de nostalgia por lo bien que lo
pasamos, recogimos ropa que dejamos en un lavadero y nos dirigimos hacia
Santiago del Estero. Éramos concientes de que alargábamos sesenta y ocho
kilómetros pero antes de pasar por Tucumán era preferible dar la vuelta. Hablando
posteriormente con otros turistas nos dimos cuenta que hicimos muy bien. Por
ser la provincia más chica del país es un verdadero desastre, piedrazos,
piquetes para cobrar peajes, milicos que te “coimean” y todos los chiches que
te puedas imaginar.
Santiago
del Estero es una ciudad del norte que no dice nada, pobre como la tierra
improductiva que la rodea, pero si tenemos que juzgar a la provincia por el
esfuerzo turístico que está haciendo es admirable, un ejemplo, sobre todo para
Bariloche que si miramos la naturaleza lo tiene todo, la parte privada es
buena, pero en lo que corresponde al estado es un desastre total.
Cargamos
combustible en el ACA, por suerte tenía Euro y seguimos por la ruta treinta y cuatro
hasta Rosario de la Frontera. Llegamos
bastante temprano a una estación de servicio muy completa. Nos instalamos en el
bar que tenía Internet, nos comunicamos con Juliana y Alexa, nos vimos por la
camarita y nos hablamos por celular, como todas las noches, con nuestro hijo Nicolás.
Si uno
controla la tecnología sin hacerse dependiente es simplemente grandiosa, no me
puedo olvidar que el simple hecho de comunicarte por un celular tan fácil y
natural se lo debemos a Menem. Antes de eso, conseguir un teléfono significaba
esperar seis años como mínimo, hoy lo compramos en un kiosco, para hablar desde
Salta a Bariloche tenías que ir a una telefónica y esperar de ocho a doce
horas. Por desgracia los argentinos solo tenemos memoria izquierda.
La noche
fue un poco movida ya que “tunning” pisteros y afines hicieron bastante ruido,
igual dormimos bien, lo que pasa es que viajando de la manera que lo hacemos el
estrés no existe y uno está mucho más tranquilo.
| Camino a Salta |
Llegamos a
Salta antes del mediodía, por fin pudimos comprar en un supermercado y pagar
con tarjeta, en las Termas no lo pudimos hacer y lo extrañábamos. Que
dependiente se hace uno de los supermercados, ya no estamos acostumbrados al
almacén de la esquina, lo que pasa es que uno puede elegir la mercadería y los
precios son mejores, ni hablar de poder comprar con tarjeta, el gasto duele
menos.
Antes de almorzar
encontramos un camping del CIRCE muy barato y tranquilo, como el día estaba muy
nublado y con llovizna nos quedamos a descansar adentro de la casa. Después de
viajar y conocer lugares durante diecisiete días es bueno tener un día casero. Me acordé de mi amigo Tavo dice que
viajar es un trabajo, no sé si eso es
tan así, pero personalmente es la única
manera que me gusta trabajar.
| Salta-Cabildo |
| Salta-Iglesia |
Antes de
llegar a la ciudad las tradicionales fincas salteñas adornan el paisaje y
prácticamente no se ve pobreza. Alrededor de la plaza central hay modernos
hoteles entre la vieja catedral, el cabildo y la gobernación, este último es un
edificio de principios de siglo tipo europeo de cuando el país era del primer
mundo. Recorrimos varias calles destacando, la casa de Guemes, un convento
Franciscano muy antiguo y una de las iglesias que adornan la ciudad, por su
colorido entre rosa y bordó, le da una característica especial sobresaliendo de
las demás construcciones.
| Salta-Casa de Guemes |
| Salta-Antiguo Convento |
Recorriendo
una de sus modernas peatonales descubrimos
San Miguel, un antiguo mercado municipal que mantiene las viejas
tradiciones mezclando negocios de almacén, carnicería, verdulería, artesanías y
restaurantes de comidas típicas. En uno de los tantos recovecos entramos a un
patio de comida donde generalmente come el lugareño, las mesas están todas
juntas y abarrotadas, nos sentamos al lado de dos viejitas salteñas y pedimos
tamales empanadas y pizza, todo muy rico, echo en el momento y muy bien
atendidos, el lugar por supuesto no era de lujo pero la experiencia fue
increíble. Compramos algunas verduras y nos dirigimos hacia el monumento de
Guemes, el general salteño que sucedió a Belgrano cuando este se enfermó, sus
gauchos llamados los infernales por su uniforme totalmente rojos iniciaron la
guerra de guerrillas rechazando siete invasiones de los realistas. A lo treinta
y seis años muere traicionado por algunas familias salteñas que estaban de acuerdo
con los españoles, fue el único general argentino alcanzado por una bala enemiga.
El
monumento está al final de una avenida franqueada por viejas y lujosas casonas, su
magnificencia y estilo lo hace comparable, aunque más chico, con el monumento a
San Martín en el cerro la gloria, Mendoza.
| Salta-Monumento al Gral. Guemes |
Ya entrada la noche llegamos al camping donde
compartimos el lugar con un motorhome de El bolsón cuyos dueños eran un poco
mayores que nosotros.
| Vista panorámica de la ciudad de Salta |
| Salta-Cumbre Cerro Guemes |
Como la
catedral estaba cerrada fuimos al museo del tren de Las Nubes, un jubilado
maquinista hijo y nieto de ferroviarios, nos muestra videos mientras cuenta
anécdotas por demás interesantes, una que me quedó grabada fue la que contó sobre
una vez que viajando en una locomotora a vapor hacia Jujuy, una pareja para al
tren en el medio de la nada, la mujer estaba por parir y como el parto venía
complicado necesitaba llegar a la ciudad, en el camino se adelanta el parto y
tiene a la bebé entre la caldera y la carbonera. Durante muchos años esa beba
que luego se hizo mujer no dejó de visitar al maquinista todas la veces que
bajaba a Salta.
| Salta-Catedral |
Otra vez volvimos
al camping de noche esta vez un poco más cansados después de dos días agitados
donde de tanto conocer se te mezclan las cosas.
Otro camino
sinuoso y angosto nos esperaba para ir a Jujuy, el asfalto de apenas cuatro
metros que apenas pasan dos autos va serpenteando entre una frondosa selva con
altísimos árboles donde cuelgan lianas y claveles del aire, abajo infinidad de
arbustos hacen impenetrable la luz del sol.
| Salta-Jujuy-Camino de cornisa |
Llegamos a
San Salvador de Jujuy donde después de informarnos en la correspondiente
oficina de turismo nos instalamos en una estación de servicio que vimos en la
entrada.
Después de
una larga cola cumplimos con la burocracia socialista y fuimos a tomar café a
una estación de servicio con wi-fi , nos comunicamos con nuestra hija y
nieta. Salimos a recorrer un poco Jujuy,
la ciudad no tiene mucho salvo una feria artesanal en la plaza central y el
palacio de la gobernación, las proporciones de este enorme edificio son
perfectas y como todas las construcciones de principios del siglo XX, el estilo
europeo y su magnificencia se hacen notar.
La tarde se
prestaba para un asadito y como todos
los vecinos del camping estaban prendiendo fuego, nos entusiasmamos y fuimos
hasta una carnicería. Un rico pedazo de vacío con un chorizo y papas fritas,
todo regado con un vinito sanjuanino, hicieron de la cena algo especial, lo
lindo es que pudimos comer afuera a pesar de ser pleno invierno.
Almorzamos
y dormimos la siesta estacionados en una de sus angostas calles mientras coyas
con sus vestimentas y costumbres típicas iban transitando al lado nuestro, una
que nos llamó la atención llevaba un nene atado con una manta en su espalda,
eso sí, mandando mensajes por celular. La edad de las mujeres es indefinida,
bien podrían tener treinta años o cincuenta su rostro no aparenta juventud, el
clima seco debe curtir la piel de tal manera que los lugareños ya nacen viejos.
Humahuaca
era el destino para pasar la noche, llegamos temprano y nos instalamos en un
pequeño camping donde estaba estacionado un motorhome MAN 6X6 de Irlanda,
impresionante, a mi hijo Nico le hubiera gustado verlo.
La amplitud
térmica es de no creer, mientras viajábamos de Purmamarca a Humahuaca tuvimos
que encender el aire acondicionado de la camioneta, obviamente en mangas
cortas, apenas bajó el sol, el termómetro literalmente se cayó, calculo que la
mínima de la noche debe haber sido cinco grados bajo cero. A la mitad de la noche
y con la calefacción sin funcionar la temperatura interior estaba en cinco
grados, por suerte tenemos una colcha chilena de plumas y el frío no lo
sentimos, volví a prender la calefacción y en un rato ya estaba arriba de los
veinte grados. A la mañana cuando no levantamos la poca transpiración interior
de los vidrios estaba congelada.
Almorzamos, dormimos un rato de siesta y
después de charlar con un simpático matrimonio de artesanos que paran en el
mismo camping salimos a caminar. Humahuaca tiene diez mil habitantes, las casas
y calles son increíbles aunque todo está
un poco sucio y hay muchas casas abandonadas, igual es tan pintoresco que eso
no quita la emoción que te produce transitar las angostas aceras. En una de las
manos se estacionan los autos pegados a la pared de las casas y cuando eso
ocurre apenas pasa otro auto subiendo una rueda en la vereda contraria, creo
que la Ducato
no dobla por las esquinas, por las duda no me voy a meter.
Dos calles
más abajo está la plaza con el correspondiente templo y su Cabildo, todo
alrededor esta lleno de negocios de artesanías y pequeños almacenes, entre
medio aparece el siglo XXI representado
por un moderno Banco pero en un viejo edificio.
Ya al atardecer nos metimos en un bar a tomar el
té esperando la noche, porque sospechábamos que con los antiguos faroles
prendidos, todo iba a ser una belleza y así fue, extasiados recorrimos las
mismas calles hasta bien entrada la noche.
En la
planicie aparecen establecimientos ganaderos con su característica construcción
de adobe, casi todos tiene electricidad o paneles solares y Direct TV. El
ganado es variado, fuimos encontrando llamas, vacas, ovejas, burros y cabras,
por cierto es una zona bastante próspera, esto se refleja en los pocos pueblos
que hay al costado de la ruta. Llegamos a nuestro destino y nos desilusionamos
un poco, La Quiaca
es una ciudad más del norte pero sin el encanto de Humahuaca, Tilcara o
Purmamarca, todo es un bullicio de coyas con carrito que corriendo pasan
mercadería para el lado de Bolivia, el famoso contrabando hormiga,
incontrolable, en esas carretillas debe pasar cualquier cosa, tanto de ida como
de vuelta.
Con la mala
experiencia que habíamos tenido en Ciudad del Este y como no teníamos interés
en comprar nada no cruzamos la frontera, el nuestro es un turismo de conocer
lugares, vivir el lugar y adquirir conocimientos, las compras y la diversión
nocturna no entran en nuestra forma de ser.
Por suerte seguimos unos kilómetros más y
conocimos Yavi, un pueblito que data de la época de la colonia, la iglesia y la
casa del Marqués se mantienen en perfecto estado, la zona era un marquesado del
virreinato del Perú. Calles empedradas y casitas de adobe adornan el conjunto
pero distinto a todo lo que vimos anteriormente. Nos chocó cuando vimos a un
joven que nos dijo algo que no entendimos, no sabemos si drogado o borracho,
entendemos que en un pueblo con esas características no debe haber una
expectativa de progreso personal, sobre todo viendo pasar el mundo moderno en
los turistas que los van a ver como fenómenos, pero son reservas indígenas
empeñados en mantener su forma de vida sin tener en cuenta la evolución del ser
humano, no es bueno vivir en el pasado.
Cuando uno
está paseando lo ideal sería despreocuparse de los trámites, pero en este país
socialista de mierda no se puede, tuvimos que ir a la AFIP a pedir permiso para usar nuestra plata. Esto
a un extranjero, salvo Cuba y Venezuela
le parece algo de otro mundo, todos los ciudadanos de cualquier país van a
cualquier cajero de cualquier parte del
mundo y disponen de su dinero y de un crédito que le otorga su banco, nosotros
no. Menos unos pocos locos como
nosotros, este es el país que soñaron durante mucho tiempo casi todos los
habitantes de Argentina, espero que ahora no se quejen y se la aguanten, van a
venir cosas peores.
| Jujuy- Casa de Gobierno |
Lo demás
sin pena ni gloria, todo muy común, es posible que después de ver Salta “La Linda” sea muy difícil encontrar una ciudad que se la pueda comparar.
Seguimos por
la ruta nueve que va hacia La
Quiaca y en Yala, un pueblito a once kilómetros de la capital
de la provincia, nos instalamos en un camping que nos recomendaron en la
oficina de turismo, recorrimos los alrededores del lugar, cenamos, vimos una
película y a dormir.
La mañana
nos esperaba con trabajo, cuando estamos en un camping el trabajo es: limpieza
general y lavado de ropa, tenemos dos fuentones así que cada uno lava su ropa.
Estoy pensando seriamente en inventar un pequeño lava-seca-ropa que nos facilite
el trabajo.
En mangas
cortas a mil setecientos metros de altura comenzamos una caminata por Yala
hasta Los Nogales, un pueblo a cinco kilómetros de distancia. Convencidos de que
era un camino de montaña en medio de la selva, al ir desandando el camino resultó
ser una calle pavimentada con hermosas casas de fin de semana rodeadas de
grandes parques perfectamente mantenidos, si bien no era lo esperado igual
disfrutamos del paseo llegando hasta un puente que cruza el río Yala, tomamos
un helado que compramos en un pequeño autoservicio muy oscuro y volvimos en
bajada, por lo que la vuelta fue más rápida.
| Jujuy- Comienzo de la Quebrada |
Apenas
salimos de Yala la quebrada literalmente se nos vino arriba, empezamos a subir
entre dos cadenas montañosa que nos iba regalando distintos colores, así fueron
pasando pueblitos como Volcán y Tumbaya hasta que aparece el cerro siete
colores en Purmamarca en una explosión de diferentes tonos de rojos, verdes,
amarillos y violetas. Formaciones geológicas como estas son bastante raras, al
igual que el Valle de la Luna. En
ocasiones las capas que normalmente están a mucha profundidad, aparecen como para contarnos un poco de la historia de
la tierra y ofrecernos una acuarela de colores únicos.
El pueblito
al pie del cerro acompaña la naturaleza con un colorido de tejidos en puestos
de ventas callejeros, esto le da ese toque místico que le mereció ser unos de los
patrimonios de la humanidad. Las calles angostas empedradas y las casas bajas
casi todas con paredes y techos de adobe mantienen la tradición necesaria para
seguir deleitando a los visitantes, a pesar de que adentro hay negocios muy bien puestos con tarjeta de crédito y
algún cajero automático aparece entre las casitas. El comercio de artesanías es
sin lugar a dudas el motor del lugar. Al ir recorriendo sus calles y sobre todo
al mediodía, aromas de platos típicos nos va diciendo que en pequeños restaurantes
muy sencillos podemos degustar los riquísimos platos del norte argentino.
| Pumamarca-Calles del pueblo |
Seguimos
subiendo la quebrada por Posta de Hornillos, allí descanso Belgrano después de
las batallas de Salta y Jujuy. Tilcara apareció en nuestro camino y por
supuesto entramos, transitar con la
Ducato en esas calles angostas empedradas es toda una
sensación. La plaza del lugar rodeada de antiguos edificios está llena de
negocios de venta de artesanías, acá un poco más baratas, es posible que a
medida que vayamos subiendo los precios se abaraten.
| Camping Humahuaca-Motorhome 6x6 |
Humahuaca
está a tres mil metros de altura, hasta ahora la puna no nos hizo efecto pero
me acordé de una anécdota que contamos en el museo del tren de las nubes cuando
hicimos la excursión hace treinta años, la locomotora chocó contra uno de los
topes que hay en las Z, el encargado del museo y otro maquinista que estaba
allí se acordaron de ese accidente, lo había protagonizado un viejo maquinista
que debido a la permanente exposición a la falta de oxigeno por la altura,
tenía el cerebro un poco afectado y se
dormía en cualquier momento y en cualquier lugar y ese día se durmió unos
segundos antes de frenar la locomotora, menos mal que venía muy despacio, igual
estaban sirviendo el desayuno en el tren, volaron tazas y platos por todos
lados, después de ese accidente lo jubilaron.
Después de
estar un par de horas en Humahuaca, el efecto de la falta de oxigeno empezó a
sentirse, para colmo soplaba el viento zonda que trae el aire desde la puna, las
consecuencias son que el oxigeno baja, si bien nuestra respiración y ritmo
cardíaco eran bastante normales, no se le puede errar respirada. El otro
problema la calefacción electrónica, me imagino que debe funcionar igual que
los inyectores de un vehículo, pero para encenderlo necesita electricidad,
cuando se prende no hay problema porque para llegar a la temperatura elegida el
paso de gas oil y la electricidad que consume son abundantes, pero cuando
alcanza la temperatura el paso de combustible y electricidad es muchísimo
menor, el oxigeno es poco y no alcanza a encender la llama.
| Humahuaca-Iglesia |
| Humahuaca-Figura del Franciscano |
Hoy ya un
poco más acostumbrados a la altura fuimos hacia el centro, muy sorprendidos por
las callecitas, no tienen más de cinco metros de ancho y en conjunto con las
casas te transportan al siglo XVIII.
Decidimos
dejar la caminata por el pueblo para la tarde y nos metimos en una antigua
cafetería con WI FI para entrar en
Internet, la conexión era de la época de la colonia Española, perdimos un
montón de tiempo y no pudimos hacer nada, cuando salimos del bar, vimos mucha
gente en la pequeña plaza mirando hacia el Cabildo. Al mediodía, de la torre
del reloj del edificio, sale una figura de tamaño natural de un padre
franciscano que con lentos movimientos da la bendición a los presentes, para
llegar a tiempo corrí unos treinta metros, llegué agitado como si hubiera
corrido treinta cuadras.
| Humahuaca-Callecitas de la ciudad |
Subiendo
despaciosamente al ritmo coya llegamos al imponente monumento a los héroes del
ejército del Norte que vencieron a los españoles, todo está lleno de puestos de
ventas de artesanías principalmente de tejidos y cerámicas, al lado del
monumento se conserva una pequeña torre de adobe desde donde Belgrano y sus
soldados vigilaban la quebrada.
| Humahuaca-Cabildo |
Caminamos
un buen rato por todas las calles que pudimos, la tentación nos venció y
compramos algunas artesanías que nos parecieron baratas, como soy bastante
curioso, al joven que nos vendió un tapiz, estudiante de derecho, le hice unas
cuantas preguntas: una de las cosas que nos llamó la atención fue la cantidad
de casas abandonadas que había, según le entendí, la gente joven que las heredó
y como en todo pueblo chico emigran a las grandes orbes, pero vuelven para la
época del carnaval y pasan unos días. La otra pregunta era porqué había tantos
grafitis en contra del perro Santillán. Este
personaje de ideología izquierdista encabezo una revuelta popular no me
acuerdo por que motivo ya hace algunos años, como todo socialista cuando llegó
al poder empezó a acomodarse él y sus amigo y usurpó tierras, un alberge
indígena y varias cagadas más. El que fuera un dirigente popular y demagogo,
pasó a ser enemigo público.
| Humahuaca de noche |
Una altura
mayor nos esperaba camino a la
Quiaca, con cierta desconfianza encaramos el camino, el GPS
nos iba indicando lo cerca que estábamos del cielo, a medida que subíamos se
iba tornando de un celeste oscuro, casi azul.
En la mitad del camino llegamos a lo tres mil setecientos
ochenta metros de altura máxima, después comienza la planicie de la puna a tres
mil quinientos metros estable hasta llegar a la Quiaca que baja un poco.
Durante el trayecto los cerros adquieren formas y colores increíbles, es como
si pétalos de rosa gigantes de distintos colores fueran aflorando de las
profundidades.
| Camino a la Quiaca- Llamas |
| Pueblito de Yavi |
| Atardecer en la Quebrada |
Regresamos
a Humahuaca y como hacía dos días que vivíamos allí, casi nos pareció volver a
casa.
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