PERU- UNA
REALIDAD POSIBLE
Contra
viento y marea, mejor dicho contra el socialismo retrógrado de nuestro país
arrancamos para Perú.
| Purmamarca-Amanecer en el cerro siete colores |
Tal como lo habíamos previsto dormimos en
Purmamarca para acostumbrarnos a la altura, la mañana nos sorprendió con el sol
iluminando el cerro siete colores mientra todo lo demás estaba bajo las sombras
de los cerros y los habitantes del pueblo se iban despertando para preparar la
llegada de los turistas. El caminar soñoliento de las personas hacía que el
lugar fuera cobrando vida poco a poco
precedido por la espectacular puesta en escena de la naturaleza.
Apenas
salimos de Purmamarca nos encontramos
con dos simpáticos chicos artesanos de
Córdoba y su pequeña hija con los cuales compartimos tres días de camping en
Humahuaca, su camioneta convertida en motorhome tenía un problema en el
alternador, me pidió ayuda y entre los dos tratamos de solucionarlo, por
desgracia no pude debido a la incomodidad del lugar en que estaba alojado el
elemento mecánico, realmente quedé muy preocupado ya que no conseguía quién se
lo arreglara, justo en la mañana que nos despedimos un mecánico del lugar
estaba remolcando el vehículo. Me sentía un poco culpable de no haber solucionado el problema que era muy
simple, así que al verlos con la camioneta funcionando me sentí muy contento,
nos saludamos intercambiamos direcciones y a seguir viaje.
| Camino a Paso de Jama |
El camino empezó a subir en serio, un caracol
mucho más largo que la bajada del paso Libertador en Mendoza nos llevó a más de
cuatro mil cien metros de altura en pocos kilómetros, mascando chicle no
tuvimos problema, aunque si nos sentíamos un poco raros, con el sol de la
mañana el paisaje era doblemente espectacular.
| Salinas Grandes |
Cruzado el
cordón montañoso bajamos a tres mil cien metros y a lo lejos veíamos el primer
salar llamado Salinas Grandes, cruzamos el enorme lago salado totalmente seco,
todo era blanco y aún así en la orilla la vegetación sobrevivía no nos
explicamos como.
Otro cordón
montañoso nos somete a otra altura cercana a cuatro mil metros ofreciendo
variadas formaciones montañosas, vuelta a bajar a tres mi cien metros donde la
puna se hace interminable, más cordones
montañosos y otro salar tan enorme como el primero, desvía el camino hacia el
sur ya que este no se puede cruzar debido a que tiene partes con agua, el color
del cielo contrastando con el blanco de la sal, increíble.
Llegamos a
Susque un pueblito perdido en la puna todo de adobe rojo y uno se pregunta como
hacen a vivir allí y por sobre todo de que viven, la respuesta solamente la
tienen ellos. Compramos más chicles que hasta ese momento nos dieron muy buen
resultado, eso sí, las mandíbulas agotadas.
| Susque |
Cien kilómetros más de espectaculares paisajes
nos dejaron en Jama, es ese inóspito lugar está la aduana Argentina, nos
atendió una empleada que no supimos si por la falta de oxígeno o porque era
poco inteligente demoró un montón, cumplidos los trámites pertinentes y
seguimos pensando que ya venía la bajada, que ilusos, empezamos a subir, a cada
loma nos decíamos ¡ahí empezamos a bajar! el GPS nos decía lo contrario,
llegamos a los cuatro mil ochocientos veintiséis metros de altura sobre
territorio Chileno.
Casi desde
el inicio del cruce de Jama empezamos a
ver un cerro nevado que no supimos como se llama, pero por la forma yo lo
bauticé pico mocho, a medida que subíamos se fue acercando hasta llega casi a
la altura nuestra, lo rodeamos y allí sí empezó la bajada, una recta
interminable que llega a la primera población Chilena,
| Salinas |
San Pedro
de Atacama, allí está la aduana, otra vez los consabidos e inútiles trámites
aduaneros, por suerte salvamos el vino que después nos enteramos que no se
puede pasar.
La idea era
pasar la noche en esa población pero no había un lugar aceptable, el pueblo es
elemental así que seguimos hasta Calama,
en ese lugar sí conseguimos una linda estación de servicio, cargamos agua y
pasamos la noche. A la mañana como no teníamos plata chilena fuimos hasta el
centro, en el trayecto descubrimos unos moll o shoping impresionantes que
pensamos conocer a la vuelta. Es una zona minera por excelencia y eso trae aparejado un nivel económico muy
alto, por supuesto es minería a cielo abierto, bajan un cerro entero y los
camiones de ácido pasan a cada rato, los
ecologistas estarían espantados, pero hay que pensar que el cerro en que
trabajan es uno en diez millones y según me dijo un químico de Jujuy, no es
difícil neutralizar el ácido si se hacen bien las cosas.
| Minas |
El
argumento de los ecologistas es proteger a las generaciones futuras. En la
patagonia tenemos tanta minería como en Calama, mi pregunta es la siguiente: a
los jóvenes del lugar que posibilidades le ofrecemos? terminar en un villa
miseria en Buenos Aires o en Bariloche consumiendo paco? no sería mejor encontrar
un punto intermedio y en lugar de trabar todo dejar que progrese la minería y que
funcione como entidad independiente del estado controlando que se hagan bien
las cosas? Con la mentalidad cerrada de los ecologistas, un sueño casi
imposible.
Se imaginan
la línea sur nadando en dinero, la via férrea electrificada como vimos aquí, la
trochita funcionando a pleno y poblaciones como ingeniero Yacobasi creciendo a
niveles nunca soñados, eso lo puede hacer la minería a cielo abierto, solamente
hay que encontrar la mejor manera.
| Larga bajada a Chile |
El
movimiento de Calama es impresionante, a pesar de ser sábado desde la casa
podíamos ver infinidad de camionetas 4x4 pasando llenas de gente que trabaja en
las minas, enormes camiones pasan a cada rato, todo es grande y próspero. Por
suerte encontramos una casa de cambio y pudimos comprar plata chilena, con el cambio
actual Chile resulta más barato que
Argentina.
Desde
Calama tomamos rumbo hacia Tocopilla sobre el mar, antes pasamos por
Chuquisaca, una población cercana a Calama en donde están las minas más
grandes,
realmente
bajan las montañas, enormes dragas van sacando material y los camiones Terex lo
van trasladando, pero entre tanta montaña lo que sacan es un grano de arena en
una enorme playa.
| Grupo de baile religioso |
El camino
siguió entre montañas hasta llegar a una pampa donde empezó a bajar hasta
llegar a un cañadón impresionante, así bajamos abruptamente franqueados por un
ferrocarril minero electrificado, de golpe apareció el poblado de Tocopilla y
el mar, todo un espectáculo, estacionamos en un predio frente al mercado
municipal y nos cruzamos a comer pescado en unas cocinerias típicas de Chile, cuando salimos a caminar y
empezamos a ver gente con trajes tipo comparsa brasilera, preguntamos y nos
dijeron que era la pequeña Tirana.
| Virgen del Carmen |
La Tirana es un pueblo donde se venera todos los
años a la virgen del Carmen. Desde todo el norte, Perú, Bolivia, Argentina y
por supuesto Chile, llegan grupos de bailes religiosos, estas sociedades
representan con sus disfraces a grupos étnicos de América, así podemos ver indios
Dakota, Diablada Peruana, Morenos brasileños, Gitanos, etc.
Los trajes
son increíbles, llenos de lentejuelas, muy coloridos y con bordados de una
calidad única, En Tocopilla hay por lo menos diez grupos, así que cuando
vuelven de La Tirana
hacen una representación para la gente de
su pueblo. Enseguida después del mediodía hacen un baile acompañado por
una banda venerando la imagen de Cristo, luego llegan bailando hasta la iglesia
y veneran la imagen de la
Virgen del Carmen. Posteriormente se instala en la calle
donde cada grupo tiene su lugar previamente establecido y por turno empiezan a
bailar, cada grupo tiene su propia banda. Eso dura hasta un poco antes de las
veinte horas que es cuando al fondo de la calle principal empieza a venir una
gran imagen de la virgen, los grupos se pones en fila y reciben bailando al son
de una banda a la procesión, una vez que la virgen entra a la iglesia se oficia
una misa y los grupos comienzan un descanso donde comen cada cual en su carpa.
Cuando creíamos que todo estaba terminado empezaron a bailar por turno todos
otra vez, nosotros nos fuimos a dormir pero como estábamos en pleno centro,
oímos los tambores y redoblantes sonando hasta las cinco de la mañana, toda una
fiesta.
| Ducato en la inmensidad |
Al día
siguiente cargamos el agua tan escasa en la región y seguimos por una ruta
costera franqueada por altísimas montañas que llegan al mar. En algunos lugares
donde la montaña se aleja un poco hay pequeños pueblos turísticos sobre playas
que los acantilados protegen formando pintorescas bahías. En una de ellas, un
poco más grande que las demás, almorzamos y dormimos la siesta en medio de la
nada.
Por un camino increíble con espectaculares
paisajes y profundos precipicios llegamos a Iquique, una ciudad marítima tipo
Mar del Plata, altos edificios bordean una prolija costanera, adentro cambia un
poco, ya la construcciones son las típicas chilenas. Hay zona franca con
incontables negocios cerrados por ser domingo, nos dio la pauta de que al día
siguiente la ciudad debía ser un infierno, así que salimos hacia un pueblo
cercano, allí conseguimos una buena estación de servicio con el agregado de un
lindo supermercado al lado.
| Chile-Costanera Arica |
Ya a la
mañana no nos animamos a pedir agua otra vez, así que salimos con el tanque
vacío camino al centro donde teníamos que recoger la ropa de un lave-rap. Empezamos
a ver que en parques y plazas estaban regando, en uno de ellos nos animamos y
le pedimos agua a la encargada del parque, nos dio permiso y con la manguera
del riego llenamos el tanque, concretamente “afanamos agua de una plaza” eso si
con propina para la cuidadora.
Paseamos
por el centro de Arica que a diferencia de Iquique nos resultó muy limpia y
prolija, algo que notamos es que a diferencia con el sur de Chile en el norte
la atención en general es mala, también puede ser porque se dan cuenta que
somos argentinos, el problema radica en que gastaron un montón de plata en un
gasoducto para la zona norte proveniente de Argentina y cuando los K se vieron
mal con el gas, le cerraron la canilla.
| Vista desde la ruta |
Seguimos
por las costas y aparecieron unas playas fabulosas y enormes donde almorzamos y
dormimos la siesta. En todos lados hay carteles de vía de escape de tsunamis
por lo tanto al lado del mar da un poco de intranquilidad.
A veces los
sueños que uno tiene se convierten en realidad y no es lo que se espera, en el
camping de Jujuy un señor con el que hablamos conocía mucho la zona del sur
peruano y nos dijo que tuviéramos cuidado con el vehículo, porque los bolitas
lo roban, lo pasan por caminos perdidos
a su país y luego el gobierno se los nacionaliza, eso me preocupó un poco.
| Perú- Tacna |
Ya en la frontera me preguntaron adonde
íbamos, cuando le dijimos a Cuzco nos indicaron que teníamos que hacer otro
trámite, este en cuestión, era firmar un papel en donde yo como dueño del auto
si no lo retiraba dentro del plazo que pedimos de estadía en Perú, el gobierno
me lo expropiaba, como se imaginaran la preocupación creció. Cuando pregunto a
un policía del camino sobre el tema, no le dio demasiada importancia pero dijo
que si me lo robaban o lo vendía y el gobierno lo encontraba se quedaba con el
vehículo, enorme la preocupación, igual entramos y llegamos a Tacna. Fuimos a
un supermercado e hicimos las compras, los chicos del estacionamiento quedaron
enloquecidos con la casa, hasta allí todo bien. Como siempre buscamos una estación de servicio cargamos agua y
preguntamos si se podía pasar la noche. En todo Perú está prohibido estacionar
autos en las estaciones de servicio, nos instalamos enfrente, dormimos en la
calle. Hasta allí la ciudad parecía tranquila salvo por la cantidad de
taxis colectivos que pasaban, los autos
particulares son muy raros y nadie estaciona en la calle, la desconfianza se
sumo a la preocupación.
| Perú-Juliaca |
| Coya cuidando ganado de vicuñas |
La ciudad
tranquila se terminó en un mercado en la salida, coyas, taxis colectivos,
camioneta carritos, los triciclos de Fuyi Mori y varios enceres más,
complicaban el tránsito, no nos gustó, seguimos hacia Arequipa, ya en la ruta
el manejo me pareció descuidado, por suerte no tuvimos que entrar a la ciudad.
Al día siguiente transitamos en lo que ellos llaman circunvalación, un desastre, en un
momento se cortaba con una especie de avenida, paralelo a esa calle y sin
delimitación corre una vía de tren sin ninguna señalización, como todos los
autos pasaban sin mirar pensé que no pasaba ningún tren así que me mande porque
entre la gente y los taxis no se veía nada, a cien metros venía uno, nos
salvamos por segundos, el tren va tocando bocina y la gente y los coches le van
abriendo paso. Ya saliendo de ese tremendo atolladero el camino empieza a
subir, adelante nuestro iba un ómnibus de dos pisos pasando camiones por curvas
ciegas, una demencia total, más adelante tuve que frenar dos veces para deja
paso a automóviles que venían pasando camiones en plena curva, ahí nos dimos
cuenta como se maneja en Perú, creo firmemente que la falta de oxigeno le quemó
la cabeza a todos. Con mucho cuidado subimos hasta los cuatro mil quinientos,
altura que se mantuvo a más de cuatro mil todo el camino. El paisaje tremendo y
enorme, lagunas saladas, una de las cuales es muy grande van matizando el
altiplano, a diferencia de los paisajes anteriores aquí hay pastos donde comen vicuñas y ovejas.
Llegamos a
Juliaca, ahí empezó el pandemoniun, negocios, puestos callejeros, coyas, más
todos los vehículos, taxis de todas formas habidas y por haber, ocupan las
angostas calles, la Ducato
apenas pasaba entre las dos hileras de puestos callejeros. La vía de
ferrocarril que cruza por el medio de la enorme ciudad está ocupada en ambos
lados por los vendedores así que cuando pasa el tren los compradores se corren
al costado. Directamente no existen los lugares para estacionar porque no hay
autos particulares.
| Lago Titicaca |
Después de
tomar una avenida también llena de puestos logramos salir para Puno, en teoría
una ciudad turística más chica, un pandemónium un poco más organizado pero con
las calles más angostas, en una esquina
no pudimos doblar y tuvimos que meternos de contramano, después de varias
peripecias logramos llegar a la costanera del lago Titicaca, por fin pudimos
estacionar en algún lado. Olimos el fétido olor del lago, sacamos fotos con
cara de felices y preguntamos a un policía como era Cuzco, nos dijo que era
mucho más grande y un poco más organizada que Juliaca, pero que era muy difícil el
estacionamiento.
| Perú-Puno |
Empezamos a
poner cosas en la balanza; a favor las ganas de conocer Machu Pichu, en contra
quinientos kilómetros de montaña llenos de locos sin oxigeno, conseguir lugar
para estacionar el Motorhome y poder dormir relativamente tranquilos, tener que
dejar el vehículo con una alta probabilidad de que no lo encontremos más o nos
lo desvalijen. Hablamos con muchos turistas a todos les habían robado algo,
unos camioneros chilenos que nos hicimos amigos nos comentaron que hasta roban
los autos de los estacionamientos de los hoteles. Si nos hubiéramos movido en auto el riesgo sería
menor, el seguro te da uno nuevo, pero aquí tenemos mucha plata metida en
equipamiento y seis mese de duro trabajo hecho con amor, eso no lo
recuperaríamos, la balanza pesó por la vuelta a Chile lo más urgente posible.
Cruzamos otra vez el inframundo y emprendimos el regreso hacia un pueblito
llamado Santa Lucía, dormimos a cuatro
mil metros de altura y al día siguiente manejando con mucho cuidado
hicimos ochocientos kilómetros de regreso hasta cerca de la frontera con Chile.
No me gusta
darme por vencido y menos que los sueños se rompan en pedazos, pero en el
tremendamente atrasado Perú era muy probable que dejáramos una futura vida de
viajes tan lindo como él que veníamos haciendo hasta ahora, creo que Machu
Pichu no compensaba eso, en todo caso podemos ir algún día en excursión en un Hotel cinco estrellas.
A pesar de
toda la experiencia tuvo su lado positivo, creo que toda vivencia de este tipo
te ayuda a ser cada vez mejor y sobre todo más seguro de sí mismo para que
cuando los caminos se bifurquen se tomen las correctas decisiones que hay que
tomar en la vida, esta fue una de ellas.
| Perú-Valles verdes entre montañas |
A pesar de
todo, Perú nos regalo muchas cosas, el echo de hacer una excursión guiada
indudablemente te da la seguridad necesaria para estar medianamente tranquilo
en este tipo de lugar exótico, pero en el caso nuestro vivimos la realidad
cotidiana de la vida de un país, no solo
fue admirar un paisaje, eso es conocimiento y el conocimiento te hará libre.
La
naturaleza del lugar: enorme. El camino comienza en un terrible desierto que de
vez en cuando está cortado por un valle donde corre un río y hay sembrados y
vida, el inmenso altiplano con sus manadas de ovejas y vicuñas cuidadas
generalmente por mujeres y niños coyas, los hombres deben estar robando.
La luna
llena iluminando las extensas pampas a más de cuatro mil metros de altura, las
lagunas en medio de la nada, el extenso lago Titicaca que se confunde con el
cercano cielo azul profundo con gran parte de la extensión de su espejo
tapizada de amarillo por los juncos flotantes, las poblaciones de ladrillos sin revocar con
sus pintorescas y angostas calles y muchas cosas más le dieron a esta
“aventurada gira” un aspecto positivo.
| Perú-Posesiones |
Entre las
primeras cosas curiosas que nos llamó la atención es que a muchos kilómetros de
un poblado y en el medio del desierto hay muchas parcelas delimitadas con
piedras con una construcción de dos por dos, algunas con paredes de ladrillos y
techo y puerta de chapa, otras con paredes de tramado de juncos y sin techo casi todas deshabitadas,
preguntamos que era eso y nos dijeron que son toma de posesiones esperando que
el gobierno les de agua y así poder tener su propia granja.
Los
peruanos tienen una cierta preferencia por casas de varios pisos, es posible
que eso les de un estatus más elevado, así que en todas las casas van dejando
los hierros de las columnas sobresaliendo de los techos y a medida que pueden
siguen agregando pisos. Todo está a medio construir y muchas de ellas abandonadas,
lo gracioso es que en una de las posesiones que hablamos anteriormente vimos
una casita como las demás, de dos por dos pero de dos plantas en el medio de un
enorme terreno, la coca y la falta de oxigeno es una constante.
| Perú- Verdes campos a orillas del mar |
En el
segundo día de vuelta tomamos el camino ya conocido, en una de las bajadas a
los valles comenzó una densa niebla que venía del cercano mar, con mucho
cuidado fuimos transitando la bajada, de golpe la niebla se abrió un poco y
apareció un pueblo al lado del mar. En algún punto del camino y en medio de la
niebla nos tragamos el cruce, el GPS nos había mandado por el camino más
corto al lado del mar, allí el Perú nos
dio
un último regalo, la ruta corría por el medio
de pueblos costeros aparentemente turísticos y sembrados muy prolijos, nada que
ver con lo que habíamos visto. En un punto dejó el mar y se internó por un
verde valle donde sembrados se iban alternando con pequeñas praderas donde el ganado
vacuno pastoreaba tranquilamente, todo esto en medio de una persistente
llovizna marítima magnificando los colores. Dormimos al final del valle en la
única estación de servicio que nos dejaron estacionar en todo el país, al día
siguiente ya estábamos en Chile con muchas ganas de besar su suelo.
Mi opinión
personal y un poco pesimista es que salvo Chile que pareciera que ya ven la luz
al fondo del túnel, el resto de latino América es un polvorín social, todo
parece que va a explotar a la menor chispa, esta es posible que la encienda el
loco Chavez si gana las elecciones
nuevamente. Argentina se puede salvar si la clase media aprende a votar a su
favor y no por la solidaridad hacia “los pobres”, cuando digo clase media no estoy haciendo distinción de colores o
razas, para mí la clase media Argentina son todos los que trabajan ya sea de
empleados, cuentapropistas o pequeños y medianos empresarios sin distinción de
colores.
| Perú-Pequeñas poblaciones en el desierto |
La pobreza
no se arregla repartiendo la plata de los impuestos que pagan los que trabajan,
eso solo crea más pobres y favorece a los que no le interesa trabajar, la única
forma de terminar con la pobreza es a través de la educación y la dignidad del
trabajo, la pobreza no es económica es cultural, el crear puestos de trabajo
productivos que no sean “ñoquis” y educar concientemente, es la verdadera tarea
del estado.
Vuelta a
Chile, cuando llegamos a Arica y entramos en sus fabulosos supermercados
respiramos aliviados, estábamos otra vez en “nuestro mundo” y forma de ser,
gente bien vestida, educación y todo a lo que estamos acostumbrados, el sub-mundo
quedó atrás, por supuesto que no todas son flores, como en todos lados hay
gente buena y mala, pero por lo menos aquí
los malos son los menos.
Hicimos
nuestras compras, comimos unos espectaculares hot dog y seguimos viaje por
nuestra conocida ruta cinco y llegamos a un pueblito minero llamado Pozo
Almonte, el encargado de la estación nos atendió amablemente y nos ubico para
pasar la noche, por supuesto agua en pleno desierto no conseguimos, había que
sacarla de la cocina y no queríamos
molestar, menos mal que traíamos los tanques llenos de Perú, como ellos tiene
algunos ríos, el agua no es problema.
Antes y
después de esa población y en el medio del desierto hay dos reservas naturales
llamadas Los Manguales, entre ambas reservas de árboles, el mangual plantado en
un salar debe de tener más de ochocientas mi hectáreas, todos esos árboles
fueron plantados por los inmigrantes alemanes en pleno desierto. No me supieron
decir bien para que los utilizaban pero una de las cosas que hacían era wisky.
Sí afirmo que los inmigrantes europeos hicieron los países, este tipo de cosas
me da la razón.
A la tarde
ya estábamos en los Moll de Calama recorrimos todo, hicimos algunas compras,
después de mucho tiempo pude tomar un café exprés y volvimos a la estación de
servicio donde habíamos estado anteriormente, allí sí hay una canilla donde se
puede sacar la cantidad de agua que quieras, lo que pasa es que Calama es una
próspera ciudad minera y no falta nada.
Lo que
parecía un aburrido segundo cruce de Jama se convirtió en una emocionante
aventura. La mañana que salimos de Calama era soleada, tranquila y sin viento,
lo de soleado no era una novedad, el desierto de Atacama es el lugar mas seco
del mundo, las únicas nubes son de tierra, en los pocos días que estuvimos no
vimos una sola nube y no creo que durante el año se vean muchas, para comer
tortas fritas con lluvia prenden el regador arriba del techo.
Al llegar a
la altura máxima, al lado nuestro veíamos dos volcanes, ambos tienen más de
cinco mil seiscientos metros de altura, el lugar que transitábamos está tan alto que
parecen dos pequeñas montañitas comparables con el cerro Otto.
El viento
lo teníamos de cola así que al llegar al salar veíamos bien pero cuando pasamos
a la otra orilla viajamos más de diez kilómetros de costado al viento sin ver a
más de diez metros o menos, para colmo adelante nuestro transitaba un ómnibus
de dos pisos y como el viento era tan fuerte tuve en todo el trayecto temor a
encontrarlo tumbado en el camino. La experiencia fue casi extrema y no nos
gustó, a pesar de todo fue increíble haberla pasado, hoy es una anécdota más
que enriquece nuestras vidas. En el segundo salar cumplí uno de los sueños de
mi vida, perseguir un tornado, siempre me fascinaron las tormentas, los tornado, los huracanes y todo
lo que tenga que ver con el clima extremo, una de mis películas preferidas es
Twister (tornado) de Steven Spillberg. El tema es que cuando estábamos llegando
al segundo salar y en el medio del
camino, aproximadamente a mil metros adelante, un tornado se empezó a formar, por lo que conozco del tema a través de películas y
documentales debe haber sido de grado uno o dos ( el máximo es de grado cinco)
Abarcaba unos trecientos metros de ancho y la altura debe haber sido de
quinientos metros, como teníamos el viento de cola no me preocupé, en ese momento
en recta y viento a favor transitábamos a más de cien kilómetros por hora y no
lo podíamos alcanzar, en determinado momento el camino se desvió un poco y lo
tuvimos al lado nuestro a unos quinientos metros durante bastante tiempo y
siempre a la misma velocidad, al llegar al salar se desarmó, lo despedí como a
un amigo que me hizo un hermoso regalo. Por suerte este salar se cruza a través
y en dirección del viento así que no tuvimos
problema de visibilidad. En el medio del salar hay un estacionamiento donde
gente del lugar vende pequeñas esculturas de sal, estacionamos con la puerta de
costado que daba al viento, bajamos, caminamos a duras penas en contra del
viento y compramos una de las pequeñas esculturas, cuando quisimos entrar a la
camioneta no podíamos abrir la puerta, el viento no nos dejaba, para colmo las
dos puertas delanteras estaban aseguradas y la llave de contacto puesta,
después de un par de intentos, haciendo fuerza entre los dos y con miedo
de romper la manija la pudimos abrir.
Continuamos
nuestro viaje, pasamos por Susque y luego empezó la abrupta bajada de la cuesta
de Lipan a Purmamarca, que como la hicimos un poco rápido llegamos con los
frenos tan calientes que no se podía poner la mano en la rueda.
| Desierto de Atacama |
Como era
lunes durante el tiempo que desayunamos, limpiamos y nos preparamos para salir,
aproximadamente una hora y media, pasaron innumerables camionetas mineras, ómnibus, autos particulares y minibus, todos cargados de mineros.
Me puse a pensar que un pueblo minero como Calama depende exclusivamente de las
vetas minerales, el día que se terminen los metales la ciudad se abandona
irremediablemente, por la inversión que hacen indudablemente hay minería para
rato.
Comenzamos
la interminable subida a Jama, en pocos kilómetros sube desde los dos mil
trecientos hasta los cuatro mil ochocientos cuarenta y cuatro metros de altura,
es el punto más alto que encontramos con el GPS y que a la ida no lo habíamos
visto. Nosotros después de haber cruzado la cordillera tres veces ya estábamos
hechos unos expertos, eso sí, los chicles no faltaron, el hecho de estar
masticando permanentemente hace que la sangre esté en circulación más cerca del
cerebro, la camioneta no tanto, a diferencia de la ida se apunó varias veces,
es posible que el oxigeno fuera menor que la vez pasada, después supimos porqué.
| Paso de Jama-Volcanes |
Llegamos a
Jama y el viento norte paralelo a la cordillera era terrible, eso es lo que
saca el oxígeno de las alturas, almorzamos y seguimos viaje. Ya en suelo
argentino hay dos enormes salares, antes de llegar al más grande observamos una
enorme nube entre blanco y rojo que sobresalía de la cadena montañosa que
separa la planicie de Jama con el salar, sin hacer comentarios pero sabiendo
que algo raro pasaba seguimos el camino.
Cuando
llegamos a la cubre abajo en el salar era la locura, el viento de más de cien
kilómetros levantaba sal y tierra de una manera espantosa.
| Paso de Jama- Nubes de sal y polvo |
| Paso de Jama-Cuesta de Lipan |
| Paso de Jama-Capilla Cuesta de Lipan |
Dormimos en
un pequeño camping muy elemental y a la mañana por fin pudimos hacer compras de tejidos y varias
cosas más que teníamos apuntadas en la pintoresca población.
A la tarde
nos llegamos hasta Jujuy, nos pusimos al día con Internet, hicimos compras y
por tercera vez con el asombro risueño del dueño entramos al camping de Yala
que casi es como estar en casa.
Con todos
sus inconvenientes y hermosas
experiencias, terminamos la segunda etapa de nuestro viaje haciendo cuatro mil
ciento ochenta y un kilómetros, convencidos que las vivencias de los viajes ya
sean buenas o malas siempre y sin excepción, acumulan con verdadera riqueza,
enormemente el alma.
Que?? se puede escribir aca?? Viejitos locos que bueno la estan pasando super bien y que ya se estan regresando sanos y salvos, sin hacer locuras y disfrutando con precaucion que eso es muy importante, les mando un besote y no dejen de escribir asi los que leemos seguimos al pendiente de su aventura. un besote enorme a los dos. Ale
ResponderEliminar¡Chicos de antes, amigos de siempre!
ResponderEliminarMuy bueno el relato. Linda la experiencia que ya nos ampliaron personalmente.
Algunas de esas rutas las repasaremos personalmente, si Dios quiere.
Nos veremos.
Abrazo.
Luis (y Merce)