lunes, 13 de agosto de 2012

REGRESO POR LOS VALLES CALCHAQUIES


REGRESO POR  LOS VALLES CALCHAQUIES – tercera etapa

En el camping de Yala pusimos todo en orden para emprender la tercera etapa, lavamos la ropa, la camioneta por dentro y por fuera y acomodamos todo nuevamente, algo que nos llevó todo el día completo con un asadito al mediodía. Al días siguiente fuimos al centro de Jujuy nos pusimos al día con Internet y algunos trámites que tuvimos que hacer para la carrera de autos en octubre y a la tarde salimos para Termas de Reyes sin saber con lo que nos íbamos a encontrar. Después del submundo peruanos encontramos el paraíso jujeño, un excelente camino pavimentado nos fue metiendo en una quebrada tapizada por las Yungas, esto en las provincias de Jujuy y Salta equivale a una selva espesa que va cambiando su vegetación según la altura. El invierno es la época de sequía, pero nos contaros que en noviembre cuando comienza a llover todo se transforma en un verde intenso, los ríos cubren con agua todo el ancho pedregoso que supera los cien metros llevándose todo a su paso, hoy prácticamente secos.
Terma de Reyes-Complejo termal
El nombre de Termas de Reyes se debe a que los Reyes Incas la consideraban aguas sagradas por su enorme poder curativo y cuando estaban enfermos se trasladaban a ese lugar.
Llegamos a donde se juntan el arroyo Aguas calientes con el río Reyes, el paisaje increíble, un hotel con arquitectura con reminiscencias incas domina el valle en lo alto de una elevación, el hotel fue construido en el año treinta y ocho y aun hoy conserva un  estilo señorial. Debajo del hotel hay un complejo de cabañas privado con una pileta termal de considerable tamaño. Al llegar al lugar y no encontrar camping le preguntamos al encargado si podíamos quedarnos con el motorhome pagando algo más que el precio de entrada con derecho a la pileta, habló por teléfono con el dueño y no hubo problema, nos cobró lo mismo que el camping de Río Hondo incluyendo el agua y la conexión eléctrica.
Terma de Reyes-Hotel
Nos dispusimos a pasar algunos días de tranquilidad y descanso con baños termales en la pileta que teníamos a unos diez metros, el clima excelente, tuvimos tres días de sol con altas temperaturas, nos pasamos la mayor parte de la jornada en malla tomando sol al lado de la pileta.
El segundo día nos pusimos a conversar con una pareja de nuestra edad, Pepe y María Inés panaderos cordobeses, enseguida congeniamos, almorzamos juntos y nos contamos todas nuestras vidas quedando casi como amigos íntimos. Ya sobre el final de la tarde se prendieron al grupo una simpática pareja más joven, el es colectivero de ómnibus de turismo y ella, “La Tana”, guía de turismo, nos dieron infinidad de datos sobre los valles Calchaquíes, conocieron nuestra casa y nos despedimos con mucho cariño esperando que en algún camino nos volvamos a encontrar, realmente pasamos un día excelente.
Cabras pastando

Vista del mirador
Rebaño de ovejas
A la mañana siguiente emprendimos una  caminata hacia un mirador  que observábamos desde donde estábamos estacionados, el mismo está sobre una ruta de ripio que lleva a la laguna de Yala y a la población de Los nogales y luego empalma con al ruta que viene desde La Quiaca hasta Jujuy, completando un circuito con la ruta por la que llegamos a Reyes. Pasando el hotel nos encontramos con un puente de cemento que por lo ancho llamó nuestra atención ya que el tránsito en ese lugar es muy poco, a un costado del puente desde una usina hidroeléctrica se escuchaba el zumbido de las turbinas que funcionan por la fuerza del agua que baja desde una tubería que sale desde montaña arriba, un funicular corre paralelo a las tuberías posiblemente usado para su construcción, hoy sirve  para hacer mantenimiento y llegar a unas casas que hay en lo alto de la montaña donde no corre ningún camino, desde una de esas casas vimos bajar unas manada de ovejas. Una vez cruzado el largo y ancho puente empezamos a subir en forma bastante empinada, en mitad del trayecto empezamos a ver cabras que estaban comiendo al lado del camino, pero en una empinada ladera, nos llamó la atención  la habilidad que tienen para trasladarse mientras comen en un lugar que nosotros no podríamos ni estar parados. Con una vista fantástica del valle del río llegamos al mirador, allí la vista se amplió hacia ambos lados por lo que vimos todo el esplendor de la quebrada, unos metro más allá rumiaba otro rebaño de cabras en medio de la ruta. Después de extasiarnos con el paisaje comenzamos la bajada, donde antes las cabras comían en la ladera, ahora estaban rumiando en el camino, pasamos al lado de ellas y no se inmutaron, sacamos fotos y continuamos con otra experiencia más en nuestra mochila del alma. Ya casi llegando al puente nos cruzamos con las ovejas que vimos bajar de la montaña, en esta ocasión cuidadas por un pastor con sus dos perros.
Como era sábado la pileta se llenó de gente de Jujuy, esta vez nos aburrimos un poco ya que no conversamos con nadie, pero sí disfrutamos del sol y el agua caliente.
Baile en honor a la virgen de Urkupiña
Nos pensábamos quedar hasta el día lunes pero el domingo amaneció nublado y  fresco, decidimos salir para Salta, las opciones eran ir por Guemes o pasar por nuestro conocido y angosto camino de cornisa, por suerte ganó el segundo, no solo por su belleza sino por que llegando al pueblo de La Caldera el camino estaba cortado por gente bailando con coloridos y fantásticos trajes. Curiosos como somos bajamos apurados de la camioneta y mientras preguntábamos el motivo del baile Wilma sacó infinidad de fotos.
Todo esto resultó ser un grupo de baile religioso igual a los de Tocopilla (Chile) pero en lugar de ir a la fiesta de la virgen de La Tirana estos salteños concurren a Bolivia para la fiesta de la virgen de Urkupiña que se realiza  todos los quince de Agosto. En el momento que nosotros llegamos estaban filmando un video, en ese lugar hay un pequeño altar de la virgen al costado del camino y como allí la ruta es muy angosta la ocupaban en todo su ancho,  a nosotros no nos molestó en absoluto, al contrario fue un placer poder presenciar el evento.
Ya cruzando Salta por unas de sus lindas y limpias avenidas empezamos a ver miles de papeles por el suelo, aparentemente una propaganda política ya que en los panfletos aparecían fotos de dos personas, al poco rato vimos que los papelitos salían de un ómnibus viejo. Resultó ser una caravana de dos camiones y dos ómnibus llenos de gente de una villa, así lo marcaban sus pancartas, la propaganda era de políticos de izquierda con banderas rojas y negras, ni siquiera portaban la bandera Argentina, con seguridad pagan a esa gente para que ensucien lo que los demás mantienen limpio.
Lo que me da bronca de los políticos zurdos es como subestiman a la gente que piensa y trabaja. Como ellos se mueven con la gente ignorante que convierten sus villas en verdaderos basureros, creen que todos son iguales. Por otra parte los mismos que pagan para ensuciar se visten de ecologistas cuando tienen que romperle las bolas a alguna empresa que le da trabajo genuino a muchísima gente. Puede ser que algún día los argentinos se despierten y voten a la inteligencia y capacidad y no al populismo fácil. De estar en el quinto lugar del mundo pasamos a ser el cinto setenta y ocho y bajando hacia la ruina.
Luego de pasar por un magnífico centro comercial tomamos un café e hicimos compras y nos instalamos en nuestro conocido camping Circe, por ser del círculo de sub-oficiales de ejército está impecable.
Nos encontramos con dos camiones cuatro por cuatro de Alemania que cuando anteriormente dejamos Salta ya estaban acampando, nos conocieron e intercambiamos saludos, son gente tranquila y muy amables.
Quebrada de Escoipe

Comienzo Cuesta del Obispo
Pasamos dos pacíficos días y fuimos a almorzar a un restaurante que aparentemente es el mismo lugar pero con distintos dueños donde hace veintiocho años cenamos con los chicos  cuando visitamos Salta de mochileros, el locro: para los dioses.
Nos despedimos de los Alemanes y partimos rumbo a Cachi, en realidad no estaba en nuestros planes pero “La Tana” una amiga que conocimos en Termas de Reyes nos insistió mucho para que fuéramos a esa población, gracias a ella, fue sin dudas, uno de los mejores lugares que conocimos en el norte Argentino incluido el camino, hermosísimo.
Desde Salta hasta El Carril transitamos una ruta bordeada de campos, casi todos tabacaleros, en esta época del año están preparando la tierra. Observamos muchos campos arados, otros con maíz a punto de cosechar y algunos muy verdes de alfalfa o cebada. Las fincas tabacaleras se conocen por los altos galpones para secar el tabaco.
En El Carril dejamos la ruta a Cafayate y casi enseguida nos empezamos a meter en la Quebrada del Escoipe siempre bordeando un río, si bien en invierno están casi seco en la época de lluvias se convierten en verdaderos torrentes furiosos.
Cerro Negro-Cuesta del Obispo
Bastante adentro de la quebrada empieza la Cuesta del Obispo, toma su nombre debido a que en el año 1620  un obispo transitó por un sendero de ese lugar para llegar desde Salta a Cachi. La cuesta tiene 28 km de subida en un enroscado camino con un muy buen ripio, el paisaje extraordinario. Varios miradores  van matizando la subida, en uno de ellos nos paramos a almorzar, aunque yo no comí, entre algunas empanadas que compramos, unas costillas al horno riquísimas, el locro de Salta y la carne que sobró para la cena mi sistema colapsó, ese día lo pasé a compota de peras.
Parque Nacional Los Cardones
Al final de la cuesta del Obispo retomamos el pavimento y nos adentramos al parque nacional “Los Cardones” un extenso valle rodeado de montañas en donde crecen los cardones, cactus gigantes que llegan a medir 10 metros de altura. Su  adaptación a las duras condiciones del sistema son admirables, en la época de lluvias largan 80.000 semillas cada planta, de las cuales puede ser que germine una. El pequeño cardón es muy difícil que pase el primer año ya que con sus 8 cm de altura y si la estación es muy seca no puede almacenar suficiente agua, pasada esa dura etapa empiezan a crecer sus raíces, algunas superficiales para poder tomar la humedad de la época de lluvia y otras muy profundas  para tomar el agua de las napas.
Pasado el parque el camino empieza a bajar hacia Payogasta donde nos encontramos con la ruta 40, durante el viaje la cruzamos y la transitamos en varios tramos, es una lástima que  no se pueda pavimentar en su totalidad porque desde La Quiaca hasta Ushuaia pasa por lugares increíbles, la seguimos unos kilómetros hasta Cachi y nos encontramos con la población más limpia y prolija de todo el norte.
Como soy socio del ACA nos dejaron estacionar en una coqueta hostería que tiene el Automóvil Club en Cachi, nos instalamos y salimos enseguida a recorrer sus angostas calles, la diferencia es que en esta población  todas las casas están revocadas y perfectamente pintadas, el empedrado de piedra bocha fue reemplazado con adoquines de cemento, todo está muy limpio y prolijo, sigue manteniendo la imagen tradicional de los viejos pueblos de la colonia.
Cachi-Iglesia San José

Cachi-Bares de la plaza
Al costado de la plaza esta la iglesia y un museo en un viejo edificio con galería de arcadas que conserva la arquitectura de la época. Entre la plaza y los edificios hay una planchada con un muy bien conservado piso de piedra bocha que le da al conjunto un cierto aire Mexicano.
Nos sentamos a tomar algo en un antiguo bar cuyas mesitas ocupan toda la angosta vereda y hablando con la amable señorita que atendía nos contó algunas cosas de lugar. El clima es bastante estable debido a la altura, no hace demasiado frío ni demasiado calor, en el año 2011 tuvieron nieve algo rarísimo para el lugar. Tienen como en todo el norte muchas fiestas religiosas, en septiembre honran a la virgen de Urkupiña con una peregrinación a pie, participan alrededor de mil personas, dura cuatro días y llegan hasta un lugar en los cerros Nevados de Cachi a más de 4000 metros de altura.
Como es un lugar productor de especias quisimos comprar pero las ferias artesanales únicamente están abiertas cuando llegan al mediodía las excursiones que vienen desde Salta. Igual nos metimos en un viejo almacén y compramos pimentón dulce suelto de un exquisito aroma.
La zona tiene algunos viñedos de altura por lo que también hay algunas pequeñas bodegas familiares.
Camino a Cachi- Recta del Tin Tin

Embalse La Viña
Teníamos dos caminos por tomar hasta Cafayate, la ruta 40 con muchos kilómetros de ripio o volver por el mismo lugar por donde habíamos transitado y aún quedaban varias cosas por conocer, hicimos lo segundo. Ya a los pocos kilómetros de Cachi nos encontramos nuevamente con el parque Los Cardones, paramos en un mirador y allí nos enteramos por los carteles que estábamos transitando la larga recta del Tin Tin, un antiguo camino Inca que luego sobre le misma traza fue camino de carretas durante la época colonial y hoy es la ruta pavimentada 33. Toma su nombre de unos de los cerros que delimitan el valle.
La bajada de la cuesta del obispo fue más rápida que la subida y nos dio la oportunidad de apreciar mejor toda su magnitud.
Ya sobre la ruta que une Salta con  Cafayate pasamos por unos pintorescos pueblos cuyas antiguas construcciones dan directamente a la ruta y sus veredas son las galerías de los edificios, todos pintados de vivos colores.   
Al llegar a Coronel Moldes desviamos hacia el embalse La Viña y dique Cabra Corral, la represa no tiene más de cien metros de largo y no es demasiado alta pero el lago que formó es realmente enorme, es admirable como con poca inversión lograron tanto. El serpenteante camino va bordeando el lago y todo a lo largo hay construcciones turísticas algunas de las cuales son de alto nivel. El camping que encontramos estaba muy solitario así que decidimos seguir hasta Cafayate.
Camino Quebrada Las Conchas

Garganta del Diablo
 Unos kilómetros antes de llegar y ya sobre el atardecer nos encontramos con la quebrada de Las Conchas, que no es lo mismos que una concha quebrada, no sean mal pensados estoy hablando de conchas marinas. Esta quebrada corre a lo largo del río homónimo entre montañas de tierra roja que durante noventa millones de años el agua y el viento le fue dando formas increíbles. Una de ellas es La Garganta del Diablo un angosto tajo en la montaña de una considerable extensión, es una secuencia de roca sedimentaria. La forma que hoy tiene se debió a el agua que fue penetrando por los poros y grietas de las rocas. Los indios lo consideraban un sitio sagrado. Durante el trayecto fueron apareciendo varias figuras más que con el atardecer iban tomando ribetes casi fantasmagóricos.
Ya entrada la noche llegamos en Cafayate, la ruta 40 cruza por el medio del pueblo pasando por la plaza central rodeada de restaurantes, con la temperatura de esta época ponen las mesas afuera para que la gente pueda disfrutar el fresco de una noche de verano. El sol es muy fuerte y la temperatura a pesar de ser invierno llega a los 30 grados durante el día, en la madrugada baja bastante. Encontramos un buen camping y decidimos quedarnos algunos días.
Iglesia de Cafayate

Al mediodía comimos en una pizzería, nos pusimos al día con Internet y disfrutamos enormemente el calorcito, más aún sabiendo que en Bariloche lloviznaba con viento y frío, descansamos en el camping y a la tardecita salimos a caminar por el pueblo y aunque no lo crean en mangas cortas.
Algunos atractivos turísticos estaban a 8 o 9 kilómetros así que alquilamos dos bicicletas y comenzamos a trepar hacia las montañas.
Lo primero que vimos fue un antiguo asentamiento indígena que data de 1000 años. Rodrigo un joven descendiente Dieguita-kalchakí  nos ofició de guía, con sus singulares palabras comenzó a contarnos cosas de la región y sus costumbres, lo primero que dijo es que el calor se había adelantado y que las plantas se estaban “enamorando” y comenzaban a florecer. Además contó que en el valle los viento fríos y el Zonda “peleaban” y que siempre ganaba el viento frío, según sus dichos cuando en “la Pelea” se formaba remolinos era porque “una familia se estaba peleando”.
Petroglifos
Después de trepar un rato llegamos a un mortero comunitario, una gran piedra en la que los antepasados han hecho huecos de 15 cm de diámetro por igual profundidad en la que se representan constelaciones de estrellas, como ser la cruz del sur, los siete cabritos, las tres Marías y una vez al año, siempre en la misma fecha, llenan de agua las cavidades y en el momento que la luna ilumina desde un triángulo  formado por dos montañas en cuyo vértice hay un promontorio con una pequeña ventana, el rayo de luna que atraviesa la misma e ilumina la piedra se reflejan las constelaciones en el agua, eso marca el dominio que tenían de los elementos naturales.
Según el relato de este joven si al salir la luna estaba “embarazada” el año iba a ser seco y cuando casi era “transparente” el año sería de buenas lluvias, si cae una estrella “nace un niño” y cuando las estrellas titilan mucho “muere una persona”.
Seguimos trepando y llegamos a una cueva en cuya pequeña entrada hay pinturas rupestres representando a un ñandú símbolo de fertilidad, también el sol, la luna y las cuatro estaciones, los únicos que podían pintar eran los Chamanes o los jefes de la tribu.
La cueva se agranda en su interior, allí vivían familias enteras. Trepamos un poco más y llegamos a otra cueva más chica donde hay petroglifos, figuras talladas en la piedra, en este caso una caravana de llamas, las caravanas se hacía para busca hojas de coca en el altiplano,  la persona adicta a “coquear” consume medio kilo por año, entre ellas su bisabuela de 97 años.
En la bajada empezó a hacer comentarios sobre los blancos “malos” que invaden su tierra y  la preocupación de ellos por mantener sus tradiciones y sus creencias  sobre la “Pachamama” pero en la cumbrera de su rancho sobresalía una antena de Direct TV que un montón de blancos “malos” se rompieron el bocho para hacerla y sin “chicar” coca.
Viñedos de la bodega Las Nubes

Anochecer en la plaza de Cafayate
Comimos al lado de un río y fuimos hasta la bodega de Las Nubes, una bodega familiar chica, que hace unos vinos fantásticos estacionados en roble.
Ya cuando estábamos en la montaña veíamos abajo polvaredas que levantaba el viento, por suerte cuando bajamos lo teníamos de espalda, era el conocido viento Zonda que baja de la cordillera con temperaturas altas. Llegamos al camping, nos metimos adentro de la casa, afuera entre el viento y la tierra no se podía estar. A la hora prevista fuimos a devolver las  bicicletas, fue el momento de más viento, es realmente  muy molesto. Durante la noche por suerte calmó y en la mañana el viento fresco del otro lado había “ganado” y con una suave brisa comenzamos a recorrer otro circuito turístico caminando entre viñedos, bodegas y talleres artesanales, caminamos 15 kilómetros entre ida y vuelta, todavía estamos en estado, salvo las “sentaderas” por la bicicleta, esas si quedaron bastante deterioradas.
En la noche fuimos a comer un riquísimo cabrito cocinado en horno de barro y regado con una muy buena cerveza salteña, completando así nuestra linda estadía en Cafayate.
Las ruinas de los Indios Quilmes nos esperaban a la mañana, espectaculares.
Ruinas de Quilmes
 El hecho de no tirarse barro entre indios y sí tirarle toda la mierda a los españoles se disfraza la verdad, pero lo justo es que los habitantes de la zona fueron sometidos por los Incas y los hicieron construir la ciudad como esclavos, aún así el merito de las técnicas de construcción incas son admirables, la ciudad es prácticamente una fortaleza, a tal punto que pudieron resistir a los españoles durante 130 años. La construcción tiene una escarpada montaña a sus espaldas con dos salientes a cada lado que en época de guerra eran usadas como fuertes que dominaban toda la zona, meterse con un ejército en el medio era casi imposible. Atrás estaba la montaña y sus dos flancos estaban defendidos por los bastiones, eso marca el enorme conocimiento que tenían los Incas sobre las estrategias de guerra, los ejércitos que intentaban invadir tenían que entrar en la ciudad, un intrincado laberinto de construcciones, no podían avanzar en grupos, solo lo podían hacer en fila, defenderla era muy fácil, más aún contando con las atalayas laterales desde donde podían atacar desde arriba con muy poco riesgo.
Ruinas de Quilmes
De alguna manera los españoles lograron vencer y someter a sus habitantes, para “reeducarlos” los hicieron caminar hasta Buenos Aires y los establecieron en lo que hoy es el barrio de Quilmes, poco a poco se fueron integrando a la ciudad y  desaparecieron.
El problema es actual, un señor obtiene una concesión del gobierno provincial, restaura las ruinas, hace un hotel con pileta y edificios administrativos con restaurante, baños, etc. el costo debe haber sido de varios millones de dólares, cuando todo está listo aparecen supuestos descendientes indios dieguitas-kalcahakies cortan la ruta de acceso y no dejan entrar a los visitantes por mucho tiempo. Reclaman los terrenos injustamente y los malditos gobiernos socialistas los apoyan y consiguen echar al dueño de las ruinas, todo entra en juicio que como de costumbre en este país se torna interminable y hasta el día de hoy los “ocupas” cobran diez pesos de entrada por persona sin la cultura necesaria ni la inteligencia suficiente para cuidar semejante patrimonio. Sin senderos marcados, sin  guías adecuados, la gente camina por cualquier lugar degradando todo, la lluvia hace también su trabajo y no hay ningún tipo de mantenimiento, lo único que les interesa es la plata de la entrada, estoy seguro que si el  ineficiente gobierno tucumano no toma medidas urgentes en pocos años todo quedará peor que cuando lo encontraron, otra cosa más que perderemos en la Argentina por culpa de los gobiernos chabacanos y populistas.
Tucumán-Tafí del Valle
Nos interesaba conocer Tafí de Valle, así que desde Amaicha de Valle tomamos otra destrozada ruta Tucumana (las peores del país). La ruta sube hasta los 3100 metros de altura y luego baja a un valle donde está asentada la población, una hermosa ciudad serrana muy turística, la idea era quedarnos en un camping pero entre que vimos dos jóvenes disparando en moto por algo que habían robado de un ómnibus de excursión y desde abajo del valle avanzaba un espeso manto de nubes, seguramente la mañana amaneciera con neblina, decidimos bajar y llegar a la primera población de la linda y prolija Catamarca, una cosa que nos llamó a atención que en todo el tiempo que estuvimos en Tucumán no vimos un solo policía.

Ya en Santa María ( Catamarca) nos establecimos en una estación de Servicio y pasamos la noche. Apenas pasamos el límite provincial la ruta mejoró ostensiblemente y en la entrada de la ciudad  encontramos un control de gendarmería, conversamos con uno de los gendarmes que se interesó por nuestro viaje estableciendo enseguida una “buena onda”, lo gracioso fue que a la mañana siguiente lo encontramos en otro control y nos saludamos mutuamente con mucha alegría.
Tucumán-Vista de Tafí del V alle
Nuestra costumbre es escuchar las radios del lugar, pienso que es una manera más de aprender sobre  las costumbres de su gente,  la mayoría son muy buenas pero en Tucumán escuchamos una radio indígena donde el locutor destilaba odio hacia los blancos. Siempre el que genera odio se vuelve en contra suya, sino tienen el ejemplo de Hitler, de Stalin y de tantos otros en que el mismo pueblo que los apoyó terminó destruyendo su estatuas y símbolos, lo mismo le va a pasar a nuestra presidenta tarde o temprano, porque la división que está generando en el pueblo argentino es tremenda. Pero volviendo a las cosas lindas de la radio, en Catamarca escuché uno de los mejores cuentos norteños, voy a tratar de transcribirlo lo mejor posible pero lo tienen que imaginar con un “cantito norteño”.
Resulta que dos guitarreros y cantores eran muy amigos y tenían la costumbre de participar en todos los festivales que podían, un buen día uno de los amigos se muere y el otro queda muy triste y afectado, una noche mientras dormía se le aparece el finado, el susto del paisano fue mayúsculo, pero cuando el fallecido le empieza a hablar se calma un poco, empiezan a conversar y el que quedó vivo le empieza a hacer preguntas sobre el cielo y por supuesto una de ellas fue si allá arriba había festivales – de eso te quería hablar- le responde el finado, -aquí hay muchos festivales y en uno te están anunciando pa’ el  sábado!!!!!!!!-
Pasamos Santa María y unos cuantos pueblitos más, todos pegados, no salíamos más de la zona urbana, en uno de ellos estaban preparando una feria en el medio de la ruta, nos metimos y  llegamos a un punto en que no pudimos seguir avanzando, había sogas cruzadas y no pasábamos, tuvimos que retroceder 50 metros entre medio de los puestos. Por suerte las poblaciones terminaron y empezamos a hacer promedio, sabíamos que el pavimento se terminaba y un tramo era de ripio, así pasamos por Hualfín, los folkloristas se deben acordar de La Zamba de los Mineros, una de las estrofas nombra al pueblito y así dice:
                                    Pasaré por Hualfin,
                                    me voy pa’ corral quemao
                                    A lo de Marcelino Ríos
                                    para corpacharme con vino morao.

Pasamos Belén y  llegamos a Londres, no!, nos llevó un  Ovni!, es Londres de la nueva Inglaterra, Provincia de Catamarca, población muy prolijita fundada hace 454 años por un conquistador español que tiene una estatua en la entrada del pueblo.
Piramide del Sol en el Shincal
Muy cerquita de la población hay unas antiguas ruinas Incas, cuando llegamos nos enteramos que es la segunda ciudad Inca después de Machu Pichu, esta se llama El Shincal, a medida que caminábamos hacia las ruinas nos llamó la atención lo parecida que era la fisonomía de las montañas con las de las ruinas peruanas. Al llegar nos encontramos con una tremenda ciudad con algunas pocas cosas restauradas, subimos dos elevaciones similares a pirámides en honor a la luna y al sol con sus escaleras originales apenas arregladas, lamentablemente tenemos unas ruinas Incas impresionantes sin restaurar solo un poco más chicas que las de Perú. Fueron descubiertas en 1901 pero recién en 1991 un intendente de Londres se interesó por ellas y en conjunto con el gobierno nacional mandaron arqueólogos que muy cada tanto van y hacen algo, un desperdicio.
Edificio restaurado del Shincal
En todo el tiempo que pasó desde 1901 sin hacer nada, muchas de las cosas encontradas fueron a parar a manos privadas ya que la gente del lugar hacía sus propias excavaciones. Como todo en la Argentina el estado en lugar de ocuparse de lo que le corresponde está alimentando gente a la que no le interesa trabajar. Conozco jóvenes arqueólogos que como muchos otros tienen un quiosco y bien podrían estar rescatando ese patrimonio nacional y encima dar trabajo genuino a mucha gente. De la inversión privada ni hablar, después del problema de las ruinas de Quilmes no creo que alguien se interese en invertir.

Paredones del talampaya
Paredones del Talampaya
Dinosaurios del Talampaya
Esa noche llegamos a Chilecito provincia de La Rioja. La ruta prevista para el día siguiente era hacia Villa Unión por la Cuesta de Miranda con un tramo de ripio que según averiguamos lo estaban pavimentando, lo que no nos dijeron era que algunos días estaba cortado porque hacían voladuras y luego debían sacar la roca suelta. Llegamos hasta el tramo de ripio y estaba cerrado hasta la siete de la tarde, tomamos otra ruta y a pesar de alargar 120 kilómetros tuvimos la suerte de conocer en su totalidad el parque Nacional Talampaya. En una punta del parque está nuestro conocido Valle de la Luna y en la otra el Cañón del Talampaya, una excursión te hace recorrer el lecho de río, en esta época seca del año. El río fue el que excavó el profundo cañón dejando paredones de arenisca roja de más de 150 metros de altura, en su base hay innumerables petroglifos de culturas pre-incaica que lo consideraban un lugar sagrado. Un pequeño sendero en el lugar por donde salen los minibús te trasladan visualmente a la época de los dinosaurios con réplicas muy bien presentadas de tamaño natural de los fósiles encontrados en los alrededores. Por suerte aquí la concesionaria PRIVADA de las excursiones cuida mucho todo y están muy bien organizados, el precio no es barato pero si todo funciona bien vale la pena pagarlo.
Seguimos hacia  Villa Unión y como estaba previsto allí dormimos en una coqueta estación de servicio con bar donde desayunamos muy bien.
Garganta del Río Jachal
Embalse del Río Jachal
Nuestra próxima meta era Rodeo, una población que nos había recomendado nuestra amiga La Tana, en realidad no entendimos muy bien si lo que recomendó era el pueblo o la ruta, la población en realidad no dice nada pero la Garganta del Río Jachal una barbaridad, se transita por un angosto camino pavimentado muchas veces carcomido por el agua. Abajo a unos 100 metros de profundidad el río sigue excavando el lecho, diferentes formaciones y colores van tapizando las escarpadas laderas, un verdadero espectáculo de la naturaleza. La ruta merece un párrafo aparte, de todos los caminos de cornisa ésta fue la que más te frunce el “Tuje”, menos mal que fue la última sino mi compañera un poco saturada de precipicios se bajaba y la transitaba a pié, de cualquier manera se las “aguantó” y sacó un montón de fotos, creo que con los ojos cerrados. A todo lo anterior tenemos que agregarle que por tercera vez nos agarró el viento Zonda y  la dificultad del camino se magnificaba con fuertes ráfagas que hacían dificultoso el manejo.  A pesar de todo siempre son experiencias gratificantes.
San Juan-Voladura en la montaña
Dormimos en el ACA pueblito Las Flores, otra linda estación de servicio donde nos atendieron amablemente. Al día siguiente emprendimos el camino a la Ciudad de San Juan creyendo que iba a ser un trayecto fácil,”Minga”, ya en la mitad del camino empezamos a subir  la última de las innumerables cadenas montañosas que cruzamos durante el viaje, un espeso manto de nubes cubría las cumbres de los cerros, cuando llegamos a los 2100 metros de altura entramos en las nubes, a los 2680 el máximo el camino apenas se veía, despacito fuimos dibujando curvas un poco adivinando para que lado doblaban, hasta que volvimos a bajar y las nubes quedaron arriba, de allí hasta San Juan  se hizo fácil. Al mediodía almorzamos una riquísima pizza en un shopping muy moderno y luego nos dirigimos al conocido camping del embalse de Ullun. Como el camino es corto y lo conocemos por haberlo transitado varias veces no esperábamos  encontrar ninguna sorpresa, pero llegando a la montaña un camión minero cruzaba la ruta, un señor se arrimó y nos dijo que teníamos que esperar porque se iba a producir una voladura en la mina cercana al camino, al minuto varias explosiones sacudieron el lugar y vimos perfectamente el espectáculo de como volaban las piedras y la tierra, un pequeño regalito de San Juan y otra experiencia más.
Mucha gente viaja sin ver nada por el simple hecho de decir que fui a tal lugar y luego mostrar las fotos a sus conocidos, pero cuando uno realmente quiere ver y aprender se puede conocer mucho más a fondo cada lugar disfrutando plenamente del viaje como experiencia de vida.
Desde San Juan a Bariloche el camino es conocido y recorridos algunos tramos varias veces así que no pasó nada importante ni conocimos nada nuevo, solo largas rectas salpicadas con algunas pocas ciudades y nada más, en estos casos solo tratar de disfrutar el viaje con paradas a tomar un café o cenar en alguna parrillada a lado de la ruta.
 Como dato sobresaliente en el Hotel del Desierto antes de llegar a 25 de Mayo nos quisieron cobrar 56 pesos dos latitas de cerveza que por supuesto devolví bajo protesta, si alguno pasa por allí, no pare siga unos pocos kilómetros más y pare en el ACA de 25 de Mayo donde los precios son más lógicos.
La estadística del viaje arroja los siguientes números: 12.433 kilómetros recorridos, aproximadamente 1.250 litros de combustible, 3 países, 10 provincias, 62 días viajando, ahorro de hoteles  $ 18.600.- ahorro de una comida diaria en restaurantes $ 9.300.- ( datos aproximados), diferencia de gastos de combustible con respecto a un auto chico apenas  350 litros.
El balance: enormemente positivo, salvo en Perú, la pasamos muy bien en todos lados, no tuvimos inconvenientes, cero discusiones, aún así la experiencia de Perú por los paisajes que conocimos y la diferencia de cultura que vivimos fue positiva.
Las rutas en general, salvo Tucumán, todas son excelentes incluido lo poco de ripio que transitamos.
Lo positivo del viaje: los paisajes de la cordillera, Chile muy avanzado con respecto a toda Latinoamérica, una pena que no tenga camping, la seguridad de casi todas las provincias de noroeste, menos Tucumán, la amabilidad de su gente, la cantidad de turistas extranjeros, las oficinas de turismo de todas las provincias, la comodidad de las estaciones de servicio para pernoctar y conseguir agua, los camping Argentinos y por sobre todas las cosas la enorme capacidad de producción de nuestro territorio que vimos a lo largo de todo el camino y  gracias al esfuerzo de nuestros empresarios.
Lo negativo: el estado socialista Argentino que traba  todo y divide a sus habitantes, producto de un estatismo extremo que está matando la gallina de los huevos de oro, LA PRODUCCION, todo a favor de gente que no le interesa trabajar ni estudiar ni mejorar
su calidad de vida.
Creo firmemente  que todo se debe a la herencia de Perón. La diferencia entre un buen padre y un padre bueno está en que el primero guía a sus hijos educando, poniendo límites y guiando por el camino del bien y un padre bueno deja que sus hijos hagan lo que quieran dándole lo que necesitan sin exigir nada, Perón fue  como el segundo ejemplo, repartió despilfarrando la riqueza del país y le dijo a sus seguidores que tenían derecho pero no les exigió las obligaciones. 
Hay un cuento muy viejo que transmite la filosofía del peronismo: dicen que Perón le decía a su chofer que hiciera seña para la izquierda y doblara para la derecha, así nos dejó un movimiento tan ambiguo que pasamos de la derecha corrupta de Menen a la izquierda montonera de los K, ambos condicionados al matonismo del sindicalismo y así estamos rebotando en los extremos.
Hay otro cuento más reciente que define a un socialista, dicen que en un reportaje le preguntan a un socialista que haría si tuviera tres casas, este responde que una se la daría al estado, otra la repartiría entre los pobres y la restante se la quedaría él y… si tuviera tres autos? le pregunta el periodista, haría lo mismo, uno para el estado, otro para los pobres y el restante para mi. Insiste el periodista y pregunta que haría si tuviera tres gallinas, paremos ahí!!!!! le responde esta personas enojada, gallinas tengo!!!!!
Por último y para terminar dejo una reflexión de un periodista radial sanjuanino que escuchamos en el viaje: -cuando ayer fue lo de la soja no me importó porque campo no tengo, cuando hoy fue lo del dólar tampoco me importó porque dólares no tengo, pero mañana el socialismo estará golpeando mi puerta y no me va a gustar-.
 HASTA EL PRÓXIMO VIAJE ¡!!!!!!!!!




  












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