miércoles, 15 de junio de 2016

REFLEXIONES DE UN ARGENTINO QUE PERDIO



REFLEXIONES DE UN ARGENTINO QUE PERDIO
Me ganó la adversidad, no debo ser un buen adversario, prefiero ser un amigo.
Me ganó la mentira, trato de decir la verdad, pero la verdad duele y siempre me trajo problemas.
Me ganó la maldad, por tratar de ser bueno terminé siendo un boludo.
Me ganó el poder con sus leyes, a pesar de tratar de no hacer nada fuera de ellas, siempre encuentran la manera de someterte.
Me ganó la impunidad, porque la injusticia está legalizada y la justicia es solo un sueño.
Me ganó la corrupción, para conseguir algo que debería ser normal hay que “coimear”, como decidí no hacerlo me patearon el trasero.
Me ganó la religión, por no pagar la cuota del terrenito de cielo los domingos en misa, estoy condenado al fuego eterno.
Me ganó la guerra de Malvinas, fui de los pocos que estuvieron en contra, chicos de la edad de mis hijos  perdieron la vida por culpa de un  borracho.
Me ganaron los guerrilleros, a pesar de que sacaban un tres por ciento de los votos,  quisieron imponer un sistema por la fuerza de las armas.
Me ganó la guerra de guerrillas, de un lado el fanatismo ideológico apoyado por Rusia y del  otro: militares en el poder, ambos  sin escrúpulos, yo en el medio pagando las consecuencias.
Me ganaron los  zurdos que quedaron, se llenaron la boca de democracia y cuando estuvieron en el poder se cagaron en ella, la memoria es solamente de su lado.
Me ganaron los políticos, sus discursos está llenos de ley, justicia y democracia, nos robaron siempre,  todo lo que pudieron.
Me ganaron los ministros de economía, nos hacían creer que  había que trabajar más mientras ellos especulaban y se enriquecían.
Me ganaron los testigos de Jehová, siempre que hablé con ellos discutí sus visiones apocalípticas, pero a veces pienso que si el apocalipsis no será la única solución.
Me ganó la AFIP, son la mano armada de los ladrones de turno, si no queremos que nos roben, vamos presos.
 Me ganaron los drogadictos, mientras yo luchaba ellos estaban en la “joda”,  hoy tiene más trascendencia y notoriedad que yo.
Me ganó la envidia, lograron que no pudiera mostrar  orgullo de mis logros.
Me ganó la democracia, hasta ahora todo los que voté y ganaron me defraudaron.
Me ganó la imagen, si no tienes una figura ideal,  no te sirve tu inteligencia.
Me ganaron los indígenas, hoy reclaman una tierra en la que  nuestros antepasados europeos  clavaron el primer arado.
Me ganaron los que no trabajan, viven del esfuerzo de los que luchan trabajando, pidiendole a los políticos a cambio del voto.
Me ganaron a los que sin trabajar él estado les regala una casa, yo me hice la mía sin pedirle nada al gobierno, mis hijos siguen mi ejemplo.
Me ganó el “chusmerío” de pueblo, por ser y pensar distinto a sus estructuras,  me consideraron  “él loco”.
Aun así, soy un ganador:
                                           Tengo mi amor intacto después de 48 años de casado.
Tengo el amor de mis cinco hijos y de mis 7 nietos.
Una flor en el bosque.
El arroyo de aguas cristalinas aún sin contaminar.
Las montañas y los lagos.
La frescura del bosque.
La inmensidad del desierto.
Las vides en las laderas de la cordillera.
Los sembrados de las pampas.
Las lluvias y las nevadas en la calidez de nuestro hogar.
Un café con medialunas a media mañana.
Los días de sol trabajando en el jardín.
El amor presente pero jamás demostrado de nuestra gata.
Nuestros frecuentes viajes.
Disfrutar de los automóviles deportivos de todas las épocas aunque no sean míos.
Los libros y el aroma de las bibliotecas y librerías.
La pasión por la lectura y el conocimiento  que me dieron los 600 o 700 libros que   leí en mi vida
Mi lucidez.
Un pájaro cantando en mi ventana.
Con las lógicas limitaciones de la edad, veo, oigo y siento.
Puedo disfrutar una comida, un buen vino o una fresca cerveza.
Los asados o comidas de los sábados a la noche con nuestra familia y amigos.
El placer de hacer un asado o cocinar para ellos.
La buena música de cualquier tipo.
Todavía puedo trabajar haciendo lo que me gusta: nuestro jardín o los arreglos de nuestro hogar.
En el atardecer de nuestra vida la fortuna premió nuestro esfuerzo con un buen pasar.
La esperanza  de un mundo mejor.
Lo más hermoso, la vida.






                                          
                                     

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